Una teoría del poder y de los sistemas políticos

«El hombre es un ser social por naturaleza. Es decir, que le resulta imposible vivir aislado: siempre está inmerso en un haz de relaciones sociales que determinan sus condiciones de vida. Y a medida que estas condiciones de vida son más activamente configuradas por la acción humana, la interdependencia, lo que Durkheim llamaría «densidad social», se hace más intensa.

El mundo es cada vez más una «aldea global» en la que todo repercute en todo.

Esta red de relaciones sociales cada vez más intensa afecta a todos los ámbitos de la vida humana: cultura, economía, tecnología, ocio… El hombre se encuentra inmerso, en cada uno de estos ámbitos, en situaciones constituidas por actividades interrelacionadas, dirigidas a satisfacer necesidades sociales.

Pues bien: la política es el gobierno de estas situaciones sociales, la actividad de dirigirlas, ordenarlas e integrarlas. Toda actividad humana tendente a orientar hacia metas las situaciones sociales, o a ordenarlas e integrarlas, asignando papeles, recompensas y sanciones y resolviendo conflictos, es una actividad política (1).

La política, en este sentido amplio, es la actividad de gobierno de las situaciones sociales, su dirección y control (2).

Frases como «la empresa sigue una política de reducción de plantillas», «la TV hace una política de promoción de los productores nacionales de telefilmes», «los sindicatos están realizando una política de confrontación con el Gobierno» reflejan este sentido amplio del concepto de política.

Para gobernar estas situaciones sociales es imprescindible el poder, es decir, la capacidad de obtener obediencia de otros.

Tiene poder aquel individuo o grupo que consigue que otros (individuos o grupos) hagan (o dejen de hacer) lo que él quiere (3). Aquel que, en una situación social, es capaz de imponer a los demás una definición de nietas y un modelo de organización.

En este sentido, el poder es un medio, pero al ser un medio universal que permite realizar los demás valores, se puede transformar en un fin. En palabras de Deutsch,

«El poder se puede concebir como el instrumento por el cual se obtienen todos los demás valores de la misma manera en que una red se emplea para atrapar peces. Para muchas personas, el poder es también un valor en sí mismo; en realidad, para algunos es, a menudo, el premio principal. Dado que el poder funciona a la vez como un medio y un fin, como red y como pez, constituye un valor clave en política». (Deutsch, 1998, pág. 41)

Esta capacidad de obtener obediencia a un proyecto de objetivos y a un modelo de organización en que consiste el poder, se deriva básicamente de tres fuentes: la coerción, la persuasión y la retribución (5). O, en otros términos, de la fuerza, la ideología y la utilidad.

Estas fuentes de poder se encuentran entremezcladas en todas las situaciones, pero la preponderancia de alguna de ellas, en cada caso o momento, da lugar a un tipo de poder predominantemente coercitivo, persuasivo o retributivo, aplicado al gobierno de dicha situación». (Pág. 119-122)

Tipo de documento: Ensayo

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