Durante los dos últimos decenios el estudio de la opinión pública, en otro tiempo gran preocupación de los científicos políticos, se ha convertido en motivo de interés por parte de sociólogos y psicólogos sociales.
Con la aplicación de las técnicas de su profesión esos especialistas han contribuido grandemente a que se comprenda la opinión pública. Pero, al hacerlo, la han abstraído también en gran parte de su marco gubernamental.
Tenemos, pues, múltiples resultados de investigaciones que se caracterizan frecuentemente por su virtuosismo metodológico, y a veces también por su oportunidad teórica, pero cuya relación con el funcionamiento del sistema gubernamental no siempre es evidente.
El propósito de este libro ha sido relativamente modesto: tratar de colocar los nuevos conocimientos acerca de la opinión pública dentro de un contexto político. En definitiva, el logro de ese propósito requiere hacer cálculos sobre el grado en que la opinión pública influye en lo que hace o deja de hacer el gobierno. Hay que reconocer que la realización de esos cálculos tropieza con obstáculos casi insuperables.
Pero de poco habrá de servirnos el conocimiento de los aspectos microscópicos de la opinión pública, si no podemos captar la relación en que se halla esa fragmentaria información con el funcionamiento del sistema político en su totalidad.
Nuestros esfuerzos en este sentido han tenido que ser por necesidad tentativos y muchas veces especulativos. Esperamos, no obstante, que, aun así, nuestro propósito se haya logrado en parte mediante un análisis que pueda ser de alguna utilidad para los interesados en esclarecer y determinar la influencia de la opinión pública sobre el gobierno norteamericano.
Un favorable conjunto de circunstancias me permitió iniciar esta investigación. McGeorge Bundy, decano de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard, me designó profesor de Gobierno en la cátedra de Investigaciones Ford para 1959-60, nombramiento gracias al cual pude trabajar durante un largo período en el Survey Research Center de la Universidad de Michigan.
La amabilidad del profesor Angus Campbell, director de dicho Centro, nos facilitó la labor, así como el libre acceso a _los materiales acumulados por el Centro en sus encuestas sobre las elecciones presidenciales.
Esos materiales me dieron la posibilidad de utilizar datos empíricos estrechamente vinculados con muchas de las cuestiones teóricas de interés para los estudiosos de la opinión pública. Tal vez para muchos de nuestros lectores el valor primordial del libro resida en los nuevos datos de las encuestas del SRC.
Únicamente los que han trabajado con datos procedentes de encuestas podrán apreciar la magnitud de mi obligación con el Centro. Los materiales que aquí presentamos son esencialmente subproductos de su vasta labor realizada al utilizar las informaciones obtenidas en sus entrevistas.
Un investigador a quien generosamente se le haya brindado acceso a la información, podrá utilizarla tal vez en forma que haga fruncir el ceño a sus compiladores. Esta aclaración, pues, tiene aquí una fuerza especial: no se responsabilice en forma alguna al Survey Research Center por lo que nosotros hayamos hecho con sus datos.
Tenemos, asimismo, una deuda especial de gratitud con el decano Bundy y el profesor Campbell. Nuestro reconocimiento también a cuantos de una forma u otra nos prestaron su generosa ayuda. El profesor James K. Pollock, presidente del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Michigan, se esforzó más allá de lo común en la amistad por hacer que nuestra permanencia en Ann Arbor fuese agradable y provechosa.
Warren E. Miller y Donald E. Stokes, miembros del Departamento de Ciencia Política y del S, R. C. de la Universidad de Michigan, nos guiaron en el análisis de los datos obtenidos en las encuestas y nos ayudaron en muchísimos otros aspectos.
Cualquier mérito que nuestro libro pueda tener, se deberá en gran parte a nuestro ayudante de investigación, Nancy W. Mendelsohn, quien logró combinar su dominio en el manejo de las complicadas máquinas IBM con su conocimiento íntimo acerca del contenido sustancial de los materiales del SRC.
Nos hemos beneficiado muchísimo también con el consejo de varios amigos y colegas que revisaron nuestro manuscrito. Oliver Garceau, de East Boothbay, Maine; Avery Leiserson, de la Universidad de Vanderbilt; David B. Truman, de la Universidad de Columbia, y Joseph Cooper, de la Universidad de Harvard, nos hicieron llegar sus comentarios con la sinceridad nacida de la amistad.
Si hubiésemos tenido el talento de saber aprovechar todas sus críticas, con seguridad que este libro hubiese sido mucho mejor. Les expresamos a todos ellos nuestra gratitud por su ayuda y, desde luego, los desligamos de toda responsabilidad con relación a esta obra.
Editorial: Bibliográfica Omeba | Año: 1964 | Páginas: 367 | Descarga de PDF no disponible