I. RESUMEN
En el Perú los partidos políticos tienen dificultades para relacionarse con los electores, hecho que se pone de manifiesto en la merma de su credibilidad, legitimidad y eficacia en el ejercicio de la función de representación política.
Su presencia es muy débil en la mayoría de los departamentos con alguna excepción de Lima. Hay un sistema de partidos de multipartidismo extremo, por haber quince (15) con inscripción formal ante el Jurado Nacional de Elecciones y en la conformación del Congreso se evidencia dicha fragmentación pese a la norma sobre barrera electoral introducida para las elecciones generales de 2006.
La idea del divorcio institucional que hay entre ciudadanos—partidos políticos y Estado se pone de manifiesto cuando observamos que, los partidos políticos tienen una plaza electoral concentrada en Lima, la capital de Perú.
Las tecnologías de la información redujeron la distancia que existía entre los políticos y los electores. Entonces, los medios de comunicación asumen —parcialmente— la función de canalizar las demandas ciudadanas, pasando a ser un medio de expresión y representación ciudadana.
Las formas de relacionamiento entre los candidatos y sus electores pasaron de las plazas públicas a la cabina de radio o televisión, sin embargo, los ciudadanos expresan sus sentires y cotidianidad en espacios públicos, generando corrientes de opinión favorable o desfavorable, hecho que ha sido desconectado de la política.
En tal sentido, este proyecto se propone abordar dos objetivos centrales de la problemática descrita. Ayudar a que los partidos políticos a que mejoren sus relaciones de representación ante los electores desde dos ámbitos: En la relación partido político – bancada congresal – electores; y en la relación partido político – regiones – electores.
Para ello se han previsto una realizar ocho (8) actividades que permitirán enfrentar dicha problemática en el ámbito de las regiones identificadas por el proyecto, las mismas que pasan por el desarrollo de capacidades y habilidades comunicativas que contribuyen a una práctica democrática y ciudadana.
Los resultados previstos para el cumplimiento de los objetivos específicos propuestos son entre los principales:
- El proyecto y los partidos políticos cuentan con información relevante sobre el proceso político, especialmente a escala regional;
- Los partidos políticos a través de sus congresistas en funciones aumentan sus actividades y presencia en sus distritos electorales, mejorando su relación con sus votantes;
- Los miembros de los partidos políticos, así como los asesores de las bancadas congresales y otros, reciben capacitación sobre investigación aplicada a la gestión y sobre comunicación política para mejorar sus funciones;
- Los partidos políticos, sus congresistas y sus candidatos al Congreso mejoran sus capacidades de comunicación política frente a sus electores;
- Los partidos políticos mejoran sus mecanismos de diagnóstico situacional al utilizar técnicas de investigación por encuestas y cualitativas.
II. ANTECEDENTES
Desde la aparición de los partidos políticos en nuestro país, la precariedad institucional los ha caracterizado, no sólo por la temporalidad de su permanencia como tales, sino también por la relación que han mantenido con la comunidad política.
La institucionalidad nos remite por un lado a hablar de institución, es decir, sobre la organización y cómo esta ingresa en un proceso de afirmación o consolidación desde un enfoque sistémico en el que elementos internos se entrecruzan con elementos externos, aun cuando sabemos que el ciclo organizacional varía y tiene sus curvas de ida y de bajada.
La legitimidad es un factor importante para las construcciones de institucionalidad, no sólo legítimas sino legitimadas, aún más cuando se trata de organizaciones que adquieren un rol de representación social.
En el caso de las organizaciones políticas, la legitimidad es un paso anterior, no podemos referirnos a la institucionalidad de los partidos políticos si antes no han construido su propia legitimidad.
Cuando se evidencia en la caída del gobierno corrupto y en el cual no escapan las agrupaciones políticas de su entorno, era necesario hacer un acelerado aprendizaje institucional en aras de construir instituciones políticas solventes y capaces de enfrentar situaciones adversas, recogiendo voces ciudadanas y asumiendo una representación madura y no de caudillo que alimenta prácticas clientelistas.
Lo que viene a suceder a la caída del gobierno de Fujimori es un nuevo período de transición democrática, en el que las agrupaciones políticas (viejas y nuevas) se resitúan, aún hasta hoy para definir su rol como representación política.
La desconfianza en los partidos políticos aparece no desde ahora sino de hace mucho[1], y son precisamente países que han experimentado gran inestabilidad política y sin embargo son a la vez países que han indicado que los votos ciudadanos cuentan para cambiar el destino de su país, con lo cual aparentemente se renueva la vinculación política de los ciudadanos con los partidos, es decir el 2011 será una expresión política ciudadana.
Sin embargo, la relación de los partidos políticos con los ciudadanos que se ve mediatizada por los grandes medios de comunicación, refleja continuamente el distanciamiento, o más bien las agendas diferenciadas.
Dicho de otro modo, la relación de los partidos políticos con la ciudadanía se pierde en el espacio público, por una función no percibida en su esencia comunicativa. Las funciones giran con relación a la estructura orgánica, de allí que la formulación de objetivos políticos, la movilización y el reclutamiento de élites, se vinculan con la militancia, los simpatizantes y los líderes representativos del partido político.
No así en su vinculación con el espacio público, que va más allá de los ciudadanos, se trata de su vinculación con los actores de la sociedad civil, el gobierno y el sector económico.
III. OBJETIVOS DEL PROYECTO
Objetivo general: Ayudar a que los partidos políticos se transformen en organizaciones más inclusivas, programáticas, representativas y cohesionadas.
Objetivos Específicos:
- Mejorar la representación de las bancadas a través de su vínculo con la institución congresal y el ciudadano, de modo que califica su articulación con la ciudadanía y en consecuencia la representación parlamentaria.
- Fortalecer el alcance de los partidos políticos desarrollando competencias y habilidades para una potencial relación descentralizada con la ciudadanía tanto como simpatizantes, militantes o electores.