Esquema para el análisis político

Este libro forma parte de un grupo de cuatro volúmenes sobre teoría política de orientación empírica; The Political System fue el primero que se publicó. En él sostuve que debíamos revisar a fondo nuestros conceptos sobre la tarea que compete a la teoría política; en aquel momento, el dominio de la teoría histórica y ética había contribuido a eliminar los pequeños brotes de teoría empírica que aparecieron antes de la segunda guerra mundial. Desde su publicación se ha vuelto innecesario insistir sobre ello: la teoría empírica ha ido creciendo paulatinamente y promete hacerlo a un ritmo mucho mayor en el futuro.

Al arribar al término de The Political System me comprometí a seguir trabajando en una teoría sustantiva de la vida política, y la presente obra es una realización parcial de mis ideas básicas de entonces. Pero si en aquella época creía que la tarea podría completarse con otros dos libros, más tarde se tornó evidente que se necesitaban por lo menos tres.

Esta obra, la segunda del mencionado proyecto, retoma las conclusiones de la primera, e intenta exponer lo que enuncia su título: un esquema para el análisis de los sistemas políticos. Establece el molde dentro del cual podría vaciarse una teoría sustantiva de la vida política. La denominación más adecuada sería análisis sistémico, pero es preciso tomar esta frase con gran precaución, pues su significado presenta muchos matices; el que le será atribuido en esta obra se debe derivar operacionalmente, es decir infiriéndolo de modo exclusivamente del texto, y no de los significados diversos que nos hemos propuesto desarrollar una serie integrada de categorías de fuerte relevancia empírica que permita interpretar la vida política como un sistema de conducta. Comenzaremos por identificar y detallar los supuestos subyacentes en dicha interpretación.

A partir de ellos construiremos luego una estructura de conceptos. Pero debemos prevenir al lector contra la tentación de buscar algo más que una indicación esquemática en lo que se refiere a su aplicación práctica.

Aquí nos hemos limitado a levantar el andamiaje más escueto posible; en una tercera obra que en breve seguirá a ésta, nos proponemos poner en práctica estos conceptos. Esta introducción, sin embargo, demostrará muy pronto que nuestra intención es revelar los procesos básicos por los que un sistema político, prescindiendo de su tipo genérico o específico, puede persistir como sistema de conducta en un mundo de estabilidad o de cambio. Indagaremos lo que habremos de llamar los procesos vitales de los sistemas políticos como tales, no los exclusivos de un tipo determinado de sistema (democrático, dictatorial, burocrático, tradicional, imperial, etc.).

También se advertirá que nuestra atención se ha de centrar en gran parte en los procesos de los sistemas, no en las formas estructurales mediante las cuales se satisfacen los requerimientos de estos procesos. Nuestra necesidad de entender las estructuras es vital, pero creemos que solo pueden analizarse con éxito tras haber establecido cabal e inequívocamente las funciones características de los sistemas políticos. Proceder de otro modo equivaldría a poner el carro ante un caballo inexistente. De ahí la exigencia de una obra teórica final, la cuarta, en la que estudiaremos las categorías indispensables para entender las variaciones de estructura.

En un artículo anterior, «An Approach to the Analysis of Political Systems», enunciamos en breve esbozo los conceptos fundamentales de este libro. Dos circunstancias posteriores a su publicación nos alentaron a continuar con la línea de pensamiento expuesta allí por primera vez. En primer lugar, el artículo fue prontamente reproducido en varias colecciones de estudios sobre ciencia política y sociológica, y para los lectores extranjeros en Americana (1956-7) y en la edición italiana de The Political System.

En segundo lugar, me causó satisfacción ver .que, en unos pocos años, los tratadistas consideraron estas ideas lo suficientemente interesantes como para aplicarlas en forma abundante en sus propias investigaciones empíricas y teóricas. Gracias a esta acogida favorable que tuvo mi pensamiento en una fase tan temprana de su desarrollo, lo que diré en este libro ha perdido parte de la novedad que de lo contrario tendría. Pero en compensación por ello, dispongo de una gran cantidad de aplicaciones y verificaciones inesperadas de conceptos muy similares a los que propuse, material que utilizaré como ilustración tanto en este libro como en el próximo.

Desde la publicación del artículo arriba citado y algunos otros en que desarrollé y apliqué partes del mismo esquema, raíces de las ideas están tan delicadamente entrelazadas que a menudo desafían toda clasificación precisa. No es de extrañar, pues, que algunos comentarios aparecidos con posterioridad hayan producido cierta desorientación. Aunque en sociología y en economía el concepto de «sistema» ocupa un lugar prominente, interpretaríamos erróneamente esas disciplinas si intentáramos identificar sus perspectivas teóricas con la que desarrollaremos en esta obra. Es se le dan en la totalidad de las ciencias que se ocupan de sistemas.

Nos hemos propuesto desarrollar una serie integrada de categorías de fuerte relevancia empírica que permita interpretar la vida política como un sistema de conducta. Comenzaremos por identificar y detallar los supuestos subyacentes en dicha interpretación. A partir de ellos construiremos luego una estructura de conceptos. Pero debemos prevenir al lector contra la tentación de buscar algo más que una indicación esquemática en lo que se refiere a su aplicación práctica Aquí nos hemos limitado a levantar el andamiaje más escueto posible; en una tercera obra que en breve seguirá a ésta, nos proponemos poner en práctica estos conceptos.

Esta introducción, sin embargo, demostrará muy pronto que nuestra intención es revelar los procesos básicos por los que un sistema político, prescindiendo de su tipo genérico o específico, puede persistir como sistema de conducta en un mundo de estabilidad o de cambio. Indagaremos lo que habremos de llamar los procesos vitales de los sistemas políticos como tales, no los exclusivos de un tipo determinado de sistema (democrático, dictatorial, burocrático, tradicional, imperial, etc.).

Editorial: Amorrortu editores | Año: 1996 | Páginas: 186 | Descargar PDF

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