El conflicto de Tía María: instituciones informales y coyunturas críticas

Analizando la protesta social en Tía María, explique qué tipos de instituciones informales podemos encontrar en el proceso. Para dar su respuesta, desarrolle la tipología y ejemplos comparables.

Debemos tener presente el concepto de instituciones formales que plantean, dicen: “reglas socialmente compartidas, usualmente no escritas, que son creadas, comunicadas, e impuestas (enforced) fuera de los canales oficialmente sancionados” [1]

De acuerdo al informe de la Defensoría del Pueblo, los actores del conflicto en evaluación son: Autoridades, agricultores y pobladores de los distritos de Cocachacra, Dean Valdivia y Punta Bombón de la provincia de Islay; Frente de Defensa del Valle de Tambo, empresa minera Southern Perú Copper Corporation (SPCC), pobladores de otros distritos de la provincia de Islay, Ministerio de Energía y Minas (MINEM), Autoridad Regional Ambiental (ARMA), Gobierno Regional de Arequipa, Defensoría del Pueblo.

Como puede apreciarse, del grupo de actores, los que más se acercarse a ser una institución informal es el Frente de Defensa del Valle de Tambo.

Asimismo, desde la perspectiva de la tipología de los conflictos sociales que ocurren en el Perú, propuesto por la defensoría del Pueblo, se puede identificar tres (3) instituciones informales, más en el sentido de la definición de Gretchen y Levitsky, estos son las mesas de diálogo, el proceso del diálogo mismo y las actas de compromiso. Estos mecanismos, ya no son conformada por representantes de las instituciones formales y los representantes de las instituciones informales.

Ilustración 1: Conflictos sociales según su intensidad

Anotar, que tanto la Defensoría del Pueblo y la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad (ONDS) tienen normas que regulan su creación, funcionamiento y los mecanismos de monitoreo, no tienen normatividad escrita sobre cómo atender la gestión de los conflictos mismos,  supervisión, más no existe una norma que prevea una metodología para enfrentarlos, en tal sentido, las tres (3) instituciones formales que se usan regularmente para atender los conflictos cuando se entre a la etapa de diálogo, cumplen con los requisitos que teóricamente se plantean, es decir, se constituyen en instituciones informales complementarias, ya que sirven de metodología para integrarse en la lógica del diálogo y el acuerdo al Estado con la sociedad civil organizada.

Sobre el Frente de Defensa del Valle de Tambo, esta es una institución informal sustitutiva, en la medida que ejerce tareas de intermediación representativa de una comunidad sobre la base de un objetivo y valores que son compartidos, que la expresa al canalizar a través del sistema social en primer orden y en el sistema político, luego, una vez desencadenado los acontecimientos.

A la luz de la bibliografía sobre el institucionalismo histórico, argumente qué momentos o coyunturas críticas de la historia peruana cree usted que son fundamentales para entender el momento actual de la realidad nacional.

Identifico tres (3) coyunturas críticas en la historia reciente para entender el momento actual de la realidad peruana: La crisis económica de los 80, el proceso subversivo de los 80 – 90 y la Constitución de 1993 producto del golpe de Estado de 1992.

La crisis económica de la década de los 80, tuvo implicancia en la eficiencia del sistema político peruano. El Perú, pasaba por una transición —una nueva transición— luego de 12 años de dictadura militar, las expectativas creadas en torno al proceso, implicaba el intentar resolver viejos problemas estructurales del país.

El grave endeudamiento público, la moratoria de la deuda externa en un contexto internacional desfavorable con bajos precios en las materias primas y decisiones de política económica que desencadenó en déficit fiscal y alta inflación, imposibilitaron al Estado hacer frente a las postergadas demandas sociales. La nueva democracia se veía así debilitada, lo que reforzaba las ideas autoritarias que prevalecen en nuestra sociedad.

El proceso subversivo de los 80 – 90, fue un ingrediente adicional que cuestionó la capacidad de la nueva democracia. Se conjugaban dos elementos, por un lado, la crisis económica y un proceso de guerra interna que buscaba instituir un nuevo orden político. La guerra subversiva iniciada por Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario no solamente destruyó miles de vidas humanas y la limitada infraestructura, también ha dejado secuelas graves en las generaciones de peruanos que sufrieron este proceso.

Si bien, ambos grupos subversivos fueron derrotados militarmente, ideológica y políticamente se ha hecho muy poco para enfrentar a sus seguidores, quienes según se tiene evidencia, siguen haciendo proselitismo embanderando nuevas demandas que subyacen en la sociedad peruana.

La Constitución de 1993 producto del golpe de Estado de 1992, creó un nuevo orden institucional en el Perú e instauró un régimen económico orientado a la economía de mercado, trastocó la regulación de las relaciones laborales e instituyó un régimen político que algunos expertos consideran como mixto, pues al presidencialismo se le ha agradado algunas instituciones del parlamentarismo.

Entonces, ¿cómo se expresan estas coyunturas críticas en el momento actual?  Por un lado, la falta de consenso entre las élites respecto de la carta constitucional que nos rige y las instituciones que ha implementado, motivando por un lado acciones de desconocimiento de su estatus constitucional y creando un discurso en torno a su sustitución.

La experiencia violentista ha generado una cultura del conflicto en detrimento de una del diálogo, acompañado de una alta dosis de polarización ideológica en parte de ciertos sectores que lo llamaríamos contra elite.

Finalmente, los resultados del régimen económico se expresan en la reducción de la pobreza y el ascenso de una clase media, tiene sus limitaciones al mantener servicios públicos paupérrimos que no se condicen con el crecimiento económico que ha tenido el país.

¿Qué es el Proyecto Tía María?

El conflicto en Tía María se refiere a una serie de protestas y enfrentamientos que han ocurrido en Perú desde el año 2011, con relación a la construcción de una mina de cobre en la región de Arequipa.

La empresa Southern Copper Corporation planea construir una mina a cielo abierto en la zona, lo que ha generado preocupaciones entre los habitantes de la región, quienes temen por los posibles efectos negativos en el medio ambiente y la salud de las personas, así como por el impacto en la economía y las formas de vida locales.

Las protestas se han intensificado en varios momentos, con enfrentamientos violentos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad. En 2015, el gobierno de Perú suspendió el proyecto después de una serie de protestas masivas, pero Southern Copper ha continuado presionando para retomar la construcción de la mina.

El conflicto ha sido complicado por una serie de factores, incluyendo la falta de confianza en las autoridades locales y nacionales, la polarización política en el país y las preocupaciones sobre la corrupción en la industria minera. A pesar de los esfuerzos por resolver el conflicto a través del diálogo y la negociación, las protestas y los enfrentamientos continúan en la actualidad, y el futuro del proyecto sigue siendo incierto.

Cabe anotar que, según una nota publicada el 17 de enero de 2020 en la revista Rumbo Minero [2], el Proyecto Tía María iniciará operaciones en el año 2024, tiempo que serviría para que el Estado cierre las brechas existentes en el Valle del Tambo – Arequipa.

[1] Gretchen Helmke, Steven Levitsky. Informal Institutions and Democracy: Lessons from Latin America. Págs. 11 – 12.

[2] Proyecto minero Tía María iniciaría operaciones en el 2024.

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