Ciudadano mal informado

La cita hace referencia a lo peligroso que puede resultar que los ciudadanos mal informados se involucren en la política solo con el entusiasmo de sus propias creencias, prejuicios e ideología, sin considerar los aspectos empíricos de los procesos políticos que debe enfrentar.

Los procesos políticos son muy complejos como para pretender intervenir sobre estos con solo nuestras creencias, prejuicios o ideologías, ya que partiríamos de un error de origen al considerar que la realidad es solo como «yo» la miro.

También se puede observar que los políticos con alguna formación y relativamente bien informados, referencian la política desprovistos de esos saberes y solamente la aluden desde una perspectiva puramente subjetiva.

Por otro lado, al estar vinculado a un partido político o algún tipo de comité en el proceso de toma de decisiones, también ocurre que los políticos deben dejar de lado los matices respecto sus apreciaciones personales sobre el asunto político a tratar y deben votar en el sentido del acuerdo colectivo.

La amenaza surge cuando los políticos e incluso los ciudadanos sobre la base de sus propios prejuicios, visualizan la realidad sin matices ni contrastes, he impulsan a que toda la sociedad tenga esa misma «mirada» de los hechos, sin considerar o ignorando, deliberadamente, que hay otros grupos sociales que tienen perspectivas distintas sobre la misma situación.

Lo más grave, de esto último es cuando se hace uso de la violencia, de toda índole, para imponer una perspectiva específica en detrimento de las otras.

En medicina, un ignorante bien intencionado no es un médico, sino un curandero. En política, un ciudadano lleno de entusiasmo y celo, pero mal informado, constituye una amenaza.
Vives, T. M. (1982). La política internacional como política de poder. Barcelona, España: Labor.

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