Temas de discusión pública e información política II

Mi cuestionamiento no está en la situación de los medios, sino principalmente en saber si esta situación no es la misma que se manifestaba en los momentos históricos en que la televisión no existía y si era el periódico, el cine o la radio instrumentos que cumplían la misma función, aunque ciertamente con menos eficacia.

Y comparando contenidos informativos, no damos perfecta cuenta que en el tiempo la información política como nociones sobre los hechos se incrementa substancialmente que cuando se formulan en el momento mismo que empieza o se desarrolla su discusión. La cuestión está en el interés que despierte el tema.

Ello nos da luces también acerca del contraste entre opiniones con información y sin ella. Queda claro, que, considerando el índice de exposición a medios y los niveles de conocimiento sobre los temas políticos, existe una relación estrecha, entre los distintos tipos de ciudadanos, que nos permiten expresar que una forma de segmentarlos sería en función al nivel de exposición a medios y al nivel de información política que manejan.

Sí existen diferencias significativas entre opiniones informadas y desinformadas. Parece ser que lo más importante, es que quienes manejan las primeras son capaces de discernir matices en las opiniones, mientras que los segundos se expresan en opciones dicotómicas.

Un segundo aspecto adyacente sería la relación entre interés por la política y por los asuntos en litigio—que necesariamente no implica participación política— y la necesidad de mantenerse informado. El tercer factor involucraría los diferentes grados de información a que acceden las personas informadas y desinformadas, y que son ostensiblemente distintas en cantidad, calidad y especialización.

Las encuestas por sí solas no nos ofrecen muchas luces en cuanto al último aspecto, e investigaciones temporales tampoco, siendo pertinente análisis longitudinales que involucren investigación por panel que nos permite distinguir los grados de información política  y encuestas periódicas sobre exposición a medios e información política básica que nos permitan medir con mucha más precisión estas variables, por lo que esta investigación sería sólo un paso introductorio a dicha empresa académica.

Referencias

[1] SARTORI, GIOVANNI, Homo videns. La sociedad teledirigida. Madrid – España, Taurus, 1998.

[2] Algunos especialistas sostienen que hay periodismo informativo, de investigación, de opinión y análisis, etc. La distinción es útil para establecer algunos matices o marcos conceptuales que vislumbran perspectivas distintas de hacer periodismo, todos ellos son estancos comunicantes de un continuo flujo de información, valoración y opiniones y, por tanto, difícil de establecer barreras marcadas y visibles, aunque sin duda existen y pueden ilustrarse como tenues, casi imperceptibles.

[3] Incluso pecando con la idea general de la mayoría y el gobierno de la mayoría como se ha definido la democracia, podría afirmarse que la democracia contemporánea es el gobierno de las minorías en competencia. Minorías entendidas como entidades organizadas en torno a intereses de diversa índole, cada cual con una cuota muy variable de poder y que de hecho influyen en la esfera pública y privada. Algunas minorías con más o menos poder, según las circunstancias, pero que, primordialmente intenta generar un espacio de expresión y canalización de demandas, en tal sentido se afirma también que la democracia es el gobierno de la opinión.