Temas de discusión pública e información política I

Debemos destacar que resulta subjetivo e imposible querer que todos los ciudadanos tengan conocimiento amplios y completos sobre la política, como lo expresamos en el capítulo anterior, estar informado genera un coste que muchas veces los ciudadanos no podemos asumir, parece que, para evaluar la información política que los ciudadanos poseen, debemos considerar dos aspectos.

Un primer aspecto que llama la atención, el nivel de conocimiento se redujo ostensiblemente en el caso de las modificaciones al referéndum, por debajo del promedio de las otras cuestiones tratadas. A pesar de ser un asunto relacionado con la posibilidad de reelección presidencial, tema que llegó a casi el 60 por ciento de información y en momentos de realizar la encuesta había sido discutida ampliamente por la opinión pública y los medios de comunicación.

El cuarto tema que incluimos, es sobre la creación de los Ceticos—Loreto. CPI en mayo de 1998, realizó una encuesta al nivel de Lima Metro­politana, preguntando sobre su significado. La investigación encontró que el 72,2 por ciento de los encuestados no conocía el significado de los Ceti­cos—Loreto y solo un 24,0 por ciento dijo conocer su significado.

En cuanto a las variables sexo, edad y nivel socioeconómico, los informados se caracterizan por ser relativamente en su mayoría hombres, tener entre 40 a más años y ser del estrato social alto/medio. Mientras que los menos informados son relativamente las mujeres, entre los 18 a 39 años y del nivel socioeconómico bajo/muy bajo.

Se incluyó una pregunta a quienes habían manifestado conocer el significado, para que expresaran sobre la finalidad de estas entidades, aunque no se sabe si son respuestas con opciones pre—establecidas o he­chas espontáneamente por los entrevistados, destacan en las respuestas los argumentos esgrimidos por la mayoría y la oposición para apoyar u oponerse a esta medida.

TEMAS POLÍTICOS EN DISCUSIÓN Y EXPOSICIÓN A MEDIOS

Más allá de las posiciones que pudieran asumir los ciudadanos respecto de estos temas, es nuestra tarea encontrar alguna relación entre el conocimiento de los temas propuestos, las opiniones sobre ellos y las fuentes de información con que disponen nuestros encuestados. Por ello cruzamos la información obtenida con el índice de exposición a medios y así corroborar o no la existencia de alguna relación.

Las personas que tienen una muy alta y alta exposición a medios se caracterizan justamente por poseer en mayor proporción información sobre los temas que propusimos. En el caso de la ley de interpretación auténtica y el programa de privatizaciones el conocimiento sobre ellos su­pera el 70,0 por ciento. Los mayores porcentajes de desconocimiento es­tán entre quienes tienen una exposición media y baja, que están en el or­den del 40 por ciento, hay que recalcar que los menores niveles de desco­nocimiento se expresan en el tema del programa de privatizaciones.

En el caso de la ley que modificó los requisitos para promover el referéndum, si bien se repite la misma tendencia, se destaca que entre quienes tienen un nivel de exposición alta el 57,1 por ciento declaró no conocer sobre el asunto y el desconocimiento llega a un poco más del 70 por ciento, entre los niveles bajo y medio de exposición. Dos hechos lla­man nuestra atención.

Primero, el programa de privatizaciones es el tema que más perso­nas conocen y que, además, entre ese mismo grupo, porcentualmente más personas tienen una opinión sobre el asunto. En segundo lugar, la ley referida a la modificación del procedimiento para realizar un referéndum es la que menos conocimiento se manifestó.

La pregunta que surge es saber ¿Porqué en dos temas y no en los tres se repitió la tendencia en cuanto al nivel de conocimiento y opinión formada de los ciudadanos? ¿Es posible atender una explicación en cuanto a la complejidad del tema del referéndum? ¿Cómo es posible que el des­conocimiento sobre el referéndum se contradiga con la manifestación de esa misma población en cuanto a la realización del referéndum? ¿Bastan estos temas planteados para evaluar el nivel de información política de los ciudadanos? ¿Si los medios de comunicación influyen tanto, porqué los ciudadanos están tan desinformados? ¿Existen realmente diferencias sig­nificativas entre las opiniones con información y sin ella?

Para explicar y entender lo encontrado en la investigación debemos recalcar algunas cuestiones de importancia. Los temas propuestos en la investigación fueron planteados de tal manera para no introducir algún sesgo en cuanto a la formulación de las preguntas y las opciones plantea­das.

Sin embargo, la manera en que se formulan las preguntas produce distintas respuestas, aunque se traten del mismo tema. [6] En nuestro caso sobre el tema de la ley que modificó el procedimiento para el Referéndum, no indicamos o lo relacionamos —al formular la pregunta— con el tema de la reelección presidencial, sólo resaltamos la idea del cambio de procedi­miento, por lo que es posible que nuestros entrevistados no hayan podido expresar en sus respuestas su opinión relacionadas con la reelección y con el propósito de hacer más complejo el procedimiento del referéndum.

Aunque la pregunta no fue descontextualizada ni intencionalmente formulada para obtener ese resultado, resulta útil para considerar que las personas, manejan en sus mentes palabras claves o ejes, que les permi­ten entender, descifrar, simplificar y codificar su entorno. Si hubiésemos incluido en la pregunta “reelección” como sí lo hicimos en la pregunta so­bre la ley de interpretación auténtica, entonces los resultados hubieran sido distintos. Es posible hacer tal afirmación si comparamos los resulta­dos que en otras encuestas se han obtenido sobre el tema.

Esta posible explicación pone en discusión algunas aristas que de­bemos aclarar. Primero consideremos el uso del lenguaje en la política. Para no caer en la repetición de lo expresado en el Capítulo I, sólo cabe indicar que algunas palabras tienen un significado integrador en el dis­curso político, en el sentido que evocan la idea de algo significativo para una sociedad.

En nuestro caso, la “reelección” evoca un significado tal que involucra la relación poder—Presidente—gobierno—elecciones, y en ese contexto simplificación, integración y posición a favor o en contra de tal acción. Quienes construyeron ese significado y le dieron contenido son sin duda los múltiples actores políticos que interactúan en múltiples discusio­nes y concluyeron con darle un sentido valorativo determinado y compar­tido por un grupo importante de la sociedad.

Otra cuestión a considerar, es si era útil o práctico saber para los ciudadanos en general de la ley que modificó los procedimientos para el referéndum, o en cambio, planteando en otro sentido el mismo tema,  pero resaltando que el referéndum debería definir la postulación del Presi­dente Fujimori en las elecciones del 2,000, como la planteó Analistas y Consultores. [7]

En este sentido, se vincula al referéndum con la reelección y se obtienen resultados distintos —ni mejores, ni peores— que relacio­nándolos con las modificaciones legales incluidas. Por tal motivo, nuestros dos argumentos intentan destacar que el uso del lenguaje incluso en la investigación política y en la actividad política principalmente, pueden pro­piciar respuestas o reacciones distintas entre un mismo grupo de perso­nas.

El tema del referéndum fue relacionado con la reelección presiden­cial y en ese sentido los ciudadanos lo entendieron porque tiende a preci­sar el objeto de la modificación y simplifica el entendimiento general de asunto y es, finalmente la manera en que medios de comunicación y polí­ticos presentaron el tema principalmente.

Otro aspecto a considerar, consiste en que como repetimos los te­mas propuestos se diferencian del resto de las preguntas porque han sido tratados y están vigentes en el tiempo. A diferencia de la cuestión de los Ceticos—Loreto, que tuvo un período de controversia y discusión limitado, siendo además un tema que tiene relativo menor interés que los otros.

Encadenado con el otro argumento, es pertinente reconocer que el caso de Ceticos—Loreto fue tratado por CPI en un momento en que figu­raba en la agenda política del gobierno y en la agenda de los medios, y a pesar de ello, los ciudadanos no manifestaron precisamente un conoci­miento oportuno sobre el tema y menos un conocimiento sobre su signifi­cado, que es quizás la forma mínima de estar enterado sobre un tema.

Entonces en ese caso y en muchos otros, los medios de comunica­ción cumpliendo con su rol informativo no consiguen interesar a los ciuda­danos sobre los temas de discusión nacional, porque no basta —desde mi perspectiva— ser difundida una información, si ésta no es recepcionada por quienes forman parte del proceso de comunicación.

Las características en cuanto a los temas planteados por ésta inves­tigación y la realizada por CPI son manifiestas, y han sido reiteradas constantemente. Pero nos ayudan a entender en alguna medida el proceso de interés—información—conocimiento—opinión y su permanencia en el tiempo.