Sartori y su visión sobre el presidencialismo y parlamentarismo

En latinoamérica se cree que el presidencialismo americano es un sistema fuerte y enérgico, sostiene que es el espejismo que ha llevado al engaño.

Parlamentarismo

Sartori sostiene que en el parlamentarismo el principio fundador es que el Parlamento es el soberano, y que, por ende, no se permite una separación entre el gobierno y el legislativo. La característica primordial es que el ejecutivo-legislativo se comparte. Pero indica que la palabra parlamentarismo no designa un solo sistema, pues identifica tres variedades de sistemas parlamentarios:

  1. El sistema de Primer Ministro o de gabinete del tipo inglés, en donde el ejecutivo prevalece sobre el Parlamento;
  2. El tipo francés de gobierno de asamblea que casi impide gobernar;
  3. El Parlamentarismo controlado por los partidos.

Observa que, al expresarse las ventajas del parlamentarismo respecto del presidencialismo, hay que precisar con cuál de los parlamentarismos se está comparando, ya que, al pasar del presidencialismo al parlamentarismo, lo que puede pasar es llegar al gobierno por asamblea.

También sostiene, reiterando lo dicho anteriormente, que, la clave de los sistemas parlamentarios, está en los partidos políticos, que sus miembros en las cámaras no se aparten de los lineamientos del gobierno.

Es decir, habla de la disciplina partidaria; y que, debe saberse quien controla el Parlamento, si el partido, las fracciones o las facciones.

Sostiene que la disciplina partidaria que se exige, trae una serie de consecuencias, que la organización prime sobre el representante y que esto sea valorado negativamente por los electores de un distrito electoral.

Asimismo, sostiene que no es cuestión de partidos altamente controladores de las diferentes esferas de la realidad social y política (partido pulpo), pero tampoco partidos etiquetas, que sólo sirven para presentar candidatos. Afirma que la disciplina de los miembros del partido en el Parlamento se consigue de diferentes maneras:

  1. Partidos organizados desde la cumbre hasta la base;
  2. El dinero se canaliza por el partido y no por los candidatos al Parlamento.

De lo contrario, si un candidato al Parlamento es elegido con su propia organización y su propio dinero, entonces el partido no tiene el control. Dice que, la disciplina partidaria se aplica sólo a los partidos en el Parlamento y requiere que únicamente que sus miembros voten sin discrepancias. El partido tiene que encontrar los mecanismos para controlar la votación de sus miembros en el Congreso.

Identifica cuatro variables de votación según se siga la disciplina partidaria. (Obligatoriedad, cohesión, interés propio y difusión):

  1. La disciplina obligatoria (coacción centralizada);
  2. La disciplina espontánea, esto es la cohesión ideológica (convicción o creencia);
  3. La disciplina racional por interés propio;
  4. La disciplina por difusión o por el intercambio de información para enfrentar a otros partidos disciplinados.

Luego Sartori desarrolla el ¿Cómo se comparte poder? Para ello, propone observar la estructura de la autoridad nuclear en que se otorga poder al jefe del Ejecutivo y al Primer Ministro para gobernar. Encuentra tres maneras en que el jefe de gobierno se relaciona con los integrantes del mismo:

  1. Un primero por encima de sus desiguales: El Primer Ministro británico está en esa situación, porque es él quien dirige el gobierno y quien nombra y destituye a sus ministros que le son subordinados. Es el jefe del Ejecutivo y a su vez jefe del partido político que gobierna, por lo que, es difícil que lo destituya el Parlamento y que designa y cambia a sus ministros cuando quiera.
  2. Un primero entre desiguales: Sería un Primer Ministro que no es líder del partido oficial, pero no se le podría destituir con el voto del Parlamento; permanece, aunque los miembros del gabinete cambien.
  3. Un primero entre iguales: En este caso, el Primer Ministro no tiene plena autonomía para designar a su gabinete, algunos de sus miembros le son impuestos y tiene poco control sobre el grupo.

Finalmente, estas 3 posibles combinaciones, según el autor, debilitan las ideas convencionales sobre lo que el parlamentarismo y el presidencialismo hacen mejor. Concluye que, de las tres fórmulas, las dos primeras son las que realmente funcionan.

Para el caso inglés, además, sostiene que tres condiciones son indispensables y si se cambian la primera condición, se presentaría el efecto dominó (falla sistémica) que los académicos y los políticos ingleses no han percibido:

  1. Elecciones pluralistas;
  2. Un sistema bipartidista;
  3. Una fuerte disciplina partidaria.