Planificación estratégica en un partido político moderno

«Lo primero que conviene decir es que el concepto de la planificación estratégica se lo entiende ordinariamente mucho más orientado al ejercicio empresarial y al desarrollo más exitoso de los negocios. Existe una vasta literatura sobre su aplicabilidad al mundo de la empresa privada, especialmente generada desde Norteamérica. La evolución de contenidos cada vez más específicos y con mirada pragmática hace referencia a muchos años de trabajo y a un proceso de «ensayo y error» que es nada despreciable, y del que se pueden extraer lecciones para otros ámbitos del espacio amplio del desarrollo de las organizaciones.

En efecto, el manual que aquí presentamos constituye un esfuerzo por aprovechar el conjunto de conocimientos acumulados en la aplicación de la planificación estratégica, al ámbito de la política y en especial, a las organizaciones de representación de la sociedad por antonomasia, como son los partidos políticos.

También se asume complementariamente, el aporte de otros métodos de planificación de influencia europea, especialmente el método ZOPP alemán, que de acuerdo con nuestro criterio resulta ser un instrumento útil para el ejercicio de la planificación en organizaciones políticas.

Este esfuerzo de adaptación finalmente mezcla experiencias generadas en espacios muy variados y que dan como resultado un cierto método para abordar la planificación estratégica de los partidos de modo coherente, y que el autor ha tenido la oportunidad de presentar y trabajar en un importante número de partidos en varios países latinoamericanos con realidades muy distintas.

Lo que resulta evidente es que cualquier organización, independientemente de sus fines, podrá alcanzar más y mejor sus objetivos, con una orientación estratégica claramente definida y asumida por el conjunto de quienes componen esa organización. Esta afirmación que parece de tanta obviedad, en realidad es, la mayoría de las veces, puesta como principio categórico en el discurso declarativo, pero con una referencia prácticamente nula en la vida concreta de las organizaciones.

Dado que la finalidad de una empresa se centra en la mayor rentabilidad de los negocios, resulta más fácil allí encontrar una buena disposición a la aplicación de instrumentos que permitan optimizar los resultados y, por tanto, las ganancias. En este sentido, las decisiones las toman pocas personas, incluso una sola, lo que hace mucho más rápida la aplicación de nuevos paradigmas que modifiquen los modos de hacer las cosas.

Asimismo, organizaciones de otra naturaleza, como los partidos políticos, que son además de carácter voluntario en su afiliación y su militancia, tienen serias dificultades para tomar decisiones de cambio interno. Aquí, la tendencia es a repetir los esquemas antiguos y mantener los procedimientos tradicionales de actuar.

Sin embargo, queremos indicar desde el inicio nuestra convicción respecto de la importancia relevante del uso de los instrumentos de planificación estratégica para el ámbito de la política. Los partidos, como medios privilegiados del ejercicio de la política, necesitan hoy más que nunca medios modernos para cumplir sus objetivos.

Sobre el tema de los objetivos que deben asumir hoy los partidos, existe una amplia discusión. Permítaseme, en este sentido, volver sobre conceptos primigenios, de fondo y de sentido. Hoy, como siempre, los partidos deben proponerse mejorar el mundo, formulando nuevas utopías que alienten la fe de las personas en que las cosas pueden ser distintas.

Esta reflexión, que parece descaradamente ingenua en el mundo moderno y globalizado que vivimos, se enfrenta a realidades que sobrecogen: de acuerdo con estudios de Naciones Unidas, en el mundo mueren mensualmente 50.000 niños, de enfermedades para las que existe cura hace ya muchos años. Esta y otras situaciones deberían golpear la conciencia individual de cada uno de nosotros y deberían transformarse en aquello que oriente los criterios de los partidos políticos, que son los primeros llamados a cambiar estas realidades indignas de la condición humana.

Si esto es cierto para cualquier partido, para aquellos que profesan principios humanistas y cristianos se transforma en una exigencia y una obligación. En esto no hay dos posturas, o se cumple el simple deber de ser consecuente con lo que se predica, o no se sirve a nada más que a intereses autorreferidos. El poder, como instrumento insustituible de cambio, debe estar al servicio del casi desusado principio del bien común.

En América Latina, en que también se abre paso la globalización con sus efectos contradictorios, los partidos requieren replantearse sus modos de hacer las cosas. También han de hacer frente a la llamada crisis de la política, caracterizada por percepciones negativas sobre la actividad política y los políticos. La tarea es compleja, pero estimulante.

Esperamos que este documento, que ha sido preparado sin mayores pretensiones, haga un aporte a esa tarea ineludible». (Págs. 11-13)

Tipo de documento: Libro Electrónico | Editorial: Organización Democrática Cristiana De América ODCA

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