Mujer y Política: El impacto de las cuotas de género en América Latina

La relación entre representantes y representados es constitutiva de la democracia como régimen de gobierno y, por tanto, de su legitimidad y eficacia. El sistema democrático en su conjunto está en entredicho cuando existe una franca disonancia entre la ciudadanía y sus representantes; es decir, cuando estos últimos no son el fiel reflejo de la diversidad existente en esa comunidad, y cuando sectores importantes carecen de acceso directo a la representación.

De este modo, la debilidad democrática está íntimamente asociada a los vacíos de representación producidos cuando: las autoridades públicas electas no expresan la diversidad existente en una comunidad; los ciudadanos y ciudadanas no gozan de un derecho efectivo para presentarse y competir para ocupar cargos públicos; y, existe escasa efectividad de los representantes para mediar entre los intereses de sus representados y el sistema político, a fin de traducir dichos intereses en políticas que logren dar respuesta a sus demandas.

Es aquí, en el ámbito de la representación, donde se produce uno de los déficits más evidentes de la democracia en América Latina. Parte importante de ellos se sustenta en la desigualdad de género que caracteriza al ámbito político en la mayoría de los países de la región.

La persistente marginación de la mitad de la población de los órganos de representación, la falta de igualdad en el acceso a cargos públicos y la dificultad para que los intereses de las mujeres estén representados, constituyen problemas evidentes de estos regímenes políticos.

Problemas que subsisten en la región a pesar de que en las últimas décadas se ha experimentado un aumento importante de la presencia de mujeres en cargos de elección popular y en otros órganos político institucionales. Las mujeres constituyen más de la mitad de la población en todos los países de la región y, sin embargo, continúa siendo una minoría la que accede a los altos cargos en el poder ejecutivo de los respectivos gobiernos y en aquellos sujetos a elección popular.

La teoría política y los estudios de género han buscado explicar, durante décadas, las razones de la persistente marginación de las mujeres de las esferas políticas y los efectos de ello en la posibilidad de avanzar hacia una mayor equidad de género y hacia el empoderamiento de las mujeres como sujetos sociales.

Las investigaciones realizadas han mostrado la existencia de múltiples factores que impiden una competencia equilibrada de género en el plano político, afectando negativamente la representación política de las mujeres.

Las explicaciones más habituales exploradas por la literatura pueden ser agrupadas en tres dimensiones: (1) las estructurales (relativas a las desigualdades de género producidas en el orden socioeconómico que redundan luego en la esfera política, como la participación en el mercado laboral, niveles educacionales o brechas de ingreso); (2) las culturales o ideológicas (relativas a las creencias sobre el rol de las mujeres en la sociedad y la distribución de roles y sus efectos en la capacidad, interés y oportunidades de las mismas para acceder al poder político); (3) las político institucionales (vinculadas a las instituciones que rigen el comportamiento político, como los sistemas electorales y de partidos políticos).

Si bien investigaciones recientes concuerdan en mostrar la baja incidencia de las variables estructurales en la representación política de las mujeres, no existe consenso respecto de las variables culturales. Mientras algunos estudios han identificado una fuerte relación entre la ideología de género imperante en un país y la representación política, (Paxton y Kunovich 2003; Norris & Inglehart 2003) otras sostienen lo contrario.

Mientras continúa el debate sobre el efecto de las variables socioeconómicas y culturales, se ha producido un creciente consenso respecto del rol directo de los factores político-institucionales en la generación de sistemas de incentivo y obstáculos que inhiben la representación política de las mujeres». (Pág. 11-12)

Los artículos está a cargo de Claudio Fuentes y Vidar Helgessen, Marcela Ríos Tobar, Mona Lena Krook, Susan Franceschet, Jutta Marx, Mariana Caminotti, Jutta Borner, Clara Araújo Lisa Baldez, Máximo Gallo, Kristen Sample, Gregory Schmidt, Mark Jones, Daniela Hormazábal y Maggi Cook.

Documento: Libro Electrónico | Editorial: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – FLACSO | Abrir documento

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