Modelos de representación parlamentaria – informe nacional de los hallazgos

Hipótesis 2: Los ciudadanos con valores democráticos son más proclives a evaluar positivamente la representación congresal

Interrogados sobre si la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, el 60.6% de encuestados suscribe esta afirmación, mientras que el 14.5% indica que “en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede ser preferible”, un 8.3% señala que “a la gente como uno, le da lo mismo un régimen democrático que uno autoritario”. Un 10.4% está de acuerdo con ninguna de las afirmaciones, y un 6.2% no sabe o no responde la interrogante. En las regiones costeñas, la democracia como forma preferible de gobierno es apoyada mayoritariamente: Piura (73.5%), Lima Metropolitana (68.3%), Moquegua (68.3%), Ancash (60.8%), Callao (60.6%); mientras que son en las regiones de sierra y selva donde el apoyo es menor al 40%: Amazonas (38.6%), Loreto (38.2%), Pasco (32.4%), Apurímac (28.1%) y Huancavelica (21.8%). (Tabla 6).

Utilizando modelos de regresión logit binario (donde la variable dependiente es percepción de representatividad y la variable explicativa es “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”), encontramos que el apoyo a la democracia tiene un efecto positivo y significativo estadísticamente en la percepción de representatividad de los congresistas regionales. Es decir, la sensación de representación se incrementa si los ciudadanos tienden a pensar que la democracia es el régimen político preferible. El efecto predictivo de esta variable, aunque estadísticamente significativo al 90% de confianza, es pequeño a nivel nacional (coeficiente=0.09). En 6 regiones el impacto es muy notorio, como en Amazonas, Lima provincias, Lambayeque, Loreto, Ancash y Arequipa. En estas jurisdicciones el apoyo (o no) a la democracia influye significativamente en la percepción de representatividad de los congresistas regionales.

Sin embargo, vale aclarar que el apoyo a la democracia también puede tener un efecto contrario al esperado en algunas regiones como La Libertad, Cusco, Piura, Ayacucho y Moquegua. Dado que el impacto a nivel nacional es muy pequeño y que existe evidencia de efectos contrarios al esperado estadísticamente significativos, el efecto de esta variable en la construcción de la representación política puede resultar ambivalente, salvo en las regiones especificadas donde se comprueba el efecto positivo.

Hipótesis 3: Los ciudadanos que participan en protestas sociales no se sienten representados por los congresistas de su región

Aunque parezca contraintuitivo esta hipótesis es falsa. Es decir, los que alguna vez participaron de una protesta social en el último año, tienden a sentirse mejor representados por los congresistas de su región. El 17.3% de encuestados a nivel nacional participó al menos una vez de una manifestación o protesta pública (la suma de las respuesta afirmativas). Es decir, el 1.9% lo hizo en reiteradas oportunidades, el 7% algunas veces, mientras que el 8.4% una vez al menos.

En 5 jurisdicciones, el porcentaje de ciudadanos que participaron en alguna protesta el último año es mayor al 50%. Estas regiones y los porcentajes de participantes en protestas son San Martín (57.2%), Moquegua (54.4%), Junín (52%), Ancash (50.4%) y Cusco (50.1%). En 2 regiones más este porcentaje superó el 40%: Pasco (45.9%) y Puno (41.9%). Por el contrario, en Piura, Lima Metropolitana y Callao se encuentran los menores niveles de participación en protestas: 5.7, 7.8 y 13.1% respectivamente.

El 79.6% de encuestados a nivel nacional nunca participó en una protesta social en el último año. Estos porcentajes superan el 80% en Piura (93%), Lima Metropolitana (90.8%), Lambayeque (83.3%), Callao (82.6%) y Huánuco (82.4%), la mayoría de ellas ubicadas en la costa. (Tabla 8).

Codificando esta variable en términos binarios (participó al menos una vez en protesta social y nunca participó), aplicamos análisis lineal binario para evaluar su impacto en la percepción de representatividad de los congresistas correspondientes a sus jurisdicciones. La probabilidad de sentirse representado por los congresistas regionales se incrementa en 55% si el ciudadano ha participado en el último año en al menos una protesta social (y la relación es estadísticamente significativa). En 14 regiones (Junín, Piura, Tumbes, Ayacucho, Pasco, Ica, Amazonas, Apurímac, Ucayali, Lima Metropolitana, Callao, Cusco, Cajamarca y Ancash), esta relación es inclusive mayor al promedio nacional y en 15 casos (se suma Lambayeque al grupo anterior) no se debe al azar, sino se trata de una relación significativa a nivel estadístico.

¿Cómo se explica que la participación en protestas sociales tenga un impacto positivo en la percepción de representatividad de los congresistas regionales? Existen algunas hipótesis que podrían explicar este hallazgo contraintuitivo. En primer lugar, en diversos conflictos sociales los congresistas han tenido un rol intermediador o de acompañante a los reclamos movilizados. Es decir, si el representante regional ha acompañado la demanda y las movilizaciones, es muy probable que haya generado cierta empatía con su electorado, lo cual explica que una mayor sensación de representatividad. En segundo lugar, los reclamos de los conflictos sociales se dirigen al gobierno central, en la mayoría de los casos, específicamente al Ejecutivo, y más bien se exige un rol intermediador de parte del parlamentario al respecto. Y finalmente, el que participa de una protesta social de algún modo tiene un mayor interés en los asuntos públicos[3]. Paradójicamente, el sector de la ciudadanía que no se siente representado es aquél que no tiene algún tipo de participación política, es decir el desafecto del régimen democrático.

Hipótesis 4: Los tipos de vínculos políticos programáticos tienen un efecto positivo en la percepción de representación.

 De acuerdo con la teoría política, existen al menos tres tipos de vínculos políticos entre candidatos y electores. Los ciudadanos evalúan consideraciones programáticas, clientelares o personalistas al momento de crear sus preferencias políticas. En el primer caso, prestan atención a los planes de gobierno o plataformas ideológicas. En el segundo, a la expectativa de un bien concreto a cambio de su voto. Y en el tercero, a alguna identificación con alguna característica personal del político. Se plantearon preguntas en la encuesta para identificar la preeminencia de estos tres tipos de vínculos. En la pregunta “¿Qué es lo que más influye en usted al decidirse a votar por un candidato al Congreso?” se ofrecieron alternativas que expresaban cada uno de los vínculos políticos señalados. El 41.6% de los encuestados considera que el plan de gobierno es el criterio que evalúan al momento de decidir su elección, el 24.5% privilegia las cualidades personales y trayectoria del candidato en cuestión, y el 15.2% la promesa de un beneficio concreto en beneficio propio o de su comunidad.

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