Luis Alberto Sánchez y el conversatorio universitario de San Marcos

La lejana Lima de las dos primeras décadas de este siglo fue el escenario de un acontecimiento realmente singular. La Universidad de San Marcos, una de las casas de estudio con mayor abolengo, tradición e historia de toda América, había dejado su papel rector y dirigencial de la cultura peruana.

«Porras y Basadre empezaron también como críticos literarios. Pero Porras derivó a la diplomacia, la historia de los límites… Cuando empecé a publicar mi Literatura Peruana, Basadre dejó la crítica y se dedicó a la historia de la República. De modo que dejaron para mí sólo la crítica literaria”. [18]

Pero no sólo los avatares de la vida los separaron, sino que el mismo anuncio de 1921 de una viraje teórico y práctico en la historiografía peruana no fue realizado por muchos de ellos porque no quisieron entrar a una confrontación directa y frontal con la generación predecesora. «Dentro del Conversatorio Universitario y en figuras aisladas que pertenecen a este período, hay sin embargo actitudes parciales o totalmente divergentes y que tienen más bien un carácter solidario con el grupo novecentista, estos son los casos de Porras, Martín Adán y Basadre”. [19]

La aparición del Conversatorio Universitario en 1920 y su posterior evolución significaron en el medio intelectual peruano el anuncio de un cambio radical en los estudios de historia. Por esa fecha José Carlos Mariátegui se encontraba en Europa, pero al regresar al Perú y especialmente cuando leyó los primeros trabajos de estos jóvenes historiadores, a algunos de los cuales ya había conocido personalmente años atrás, para una mente como la suya no pasó desapercibida las calidades y competencias intelectuales de estos hijos de Clío.

«El escritor peruano tiende a la improvisación fácil, a la divagación brillante y caprichosa. Nos faltan investigadores habituados a la disciplina de seminario. La universidad no los forma todavía; la atmósfera y la tradición intelectual del país no favorecen al desenvolvimiento de las vocaciones individuales. En la generación universitaria de Sánchez -lo certifican los trabajos de Jorge Guillermo Leguía, Jorge Basadre, Raúl Porras Barrenechea, Manuel Abastos-, aparece, como una reacción, ese ascetismo de la biblioteca que en los centros de cultura europeos alcanza grados tan asombrosos de recogimiento y concentración. Esto es, sin duda, algo anotado ya justicieramente en el haber de la que, de otro lado, puede llamarse, en la historia de la universidad, generación de la reforma«.[20]

La importancia del grupo no ha dejado de ser reconocida por la intelectualidad peruana posterior. Estuardo Núñez, por ejemplo, dice lo siguiente: «…una generación que ha hecho historia en un doble significado: el de ser protagonistas de un acontecimiento histórico y el de haber realizado obra de historiadores. El año de 1919 esos jóvenes universitarios casi no superaban en edad la veintena (eran todos nacidos en la década del 90, salvo Basadre y Sánchez) no obstante sus juventudes promovieron desde ese conversatorio un movimiento de revisión y empezaron a diseñar un programa de análisis de las cuestiones fundamentales del país desde el ángulo del acontecer histórico. El Perú empezaba con aquellos a tener conciencia de sí mismo”. [21]

David Sobrevilla ha señalado implícitamente, que la mejor forma de medir o valorar en su justa y exacta dimensión la tarea intelectual de una generación o de un grupo de personas no es sólo la permanencia o vigencia de sus obras en el tiempo ni la repetición de sus esquemas interpretativos o análisis sino de la incapacidad o imposibilidad de parte de los pensadores e intelectuales subsiguientes para reemplazarlos por otras propuestas o visiones alternativas.

«…desde los años 70 vamos abandonando la gran interpretación que de la realidad peruana se había ofrecido en los años 30 y se comienza a delinear una nueva interpretación. En principio se halla provista de más y mejores datos, y va siendo obtenida con instrumentos más avanzados de trabajo. No obstante, guardémonos de un progresismo y optimismo fáciles, autosatisfechos y engañosos: si actualmente están dados los elementos para superar, pongamos por acaso la visión de la Historia de la República de Basadre o del desarrollo de la Literatura Peruana de Sánchez, aún no contamos con una visión acabada, como la que ellos han ofrecido”. [22]

De tal manera que aplicando tal criterio se puede afirmar que las propuestas de Sánchez o Basadre, por mencionar a los dos autores más prolíficos del Conversatorio Universitario, permanecen todavía hasta nuestros días como dos hitos insuperados y en tal sentido todavía conservan una juvenil actualidad.

Notas

  1. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1969). Testimonio Personal. Memorias de un Peruano del Siglo XX. El Aquelarre 1900-1931. Segunda edición. Lima: Mosca Azul, 1987, T. I, pp. 172-173.
  2. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1969). Ob., cit., T. I, pp. 227.
  3. PUCCINELLI, Jorge (1967). «Luis Alberto Sánchez o la crítica literaria». En: Libro de Homenaje a Luis Alberto Sánchez en sus 40 años de Docencia Universitaria. Lima: PLV, pp. 384.
  4. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1969). Ob., cit., T. I, pp. 268-269.
  5. SÁNCHEZ, Luis Alberto (). «Recuerdo de Raúl Porras». En: Homenaje a Raúl Porras Barrenechea. Lima: UNMSM, 1984, pp. 82.
  1. Luis Alberto Sánchez (Ob., cit., T. I, pp. 131) y Jorge Puccinelli (Ob., cit., pp. 383) mencionan también a Víctor Raúl Haya de la Torre como miembro del Conversatorio Universitario. Lo cierto es que Haya en 1917 había llegado de Trujillo a Lima e inmediatamente partió al Cusco, donde estaría por el espacio de 7 meses. De nuevo en Lima, Haya priorizó el trabajo dentro de la Federación de Estudiantes del Perú (FEP), del cual llegó a ser Presidente, y la consolidación misma de la reforma universitaria. Es cierto que guardó una estrecha relación con muchos de los integrantes del grupo, de forma muy especial con Raúl Porras Barrenechea, y participó en varias actividades de este círculo juvenil, pero pensamos que no sería exacto incorporarlo como un miembro activo. Hay consenso que en la histórica foto de la revista Mundial (julio de 1921) aparecen todos sus integrantes.
  2. SOBREVILLA, David (1980). «Las ideas en el Perú contemporáneo». En: La Historia del Perú. Varios Autores. Lima: Mejía Baca, T. XI, pp. 233.
  3. SÁNCHEZ, Luis Alberto (). Ob., cit., pp. 82.
  4. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1969). Ob., cit., T. I, pp. 130.
  5. VARIOS AUTORES (1919). Conversatorio Universitario 1800-1825. Lima: Imprenta SS.CC.
  6. SOBREVILLA, David (1980). Ob., cit., T. XI, pp. 233-234.
  7. SÁNCHEZ, Luis Alberto (). Ob., cit-, pp. 83.
  8. DIOS GUEVARA, Juan de (1984). «Homenaje a Raúl Porras Barrenechea». En: Homenaje a Raúl Porras Barrenechea. Varios Autores. Lima: UNMSM, pp. 119.
  9. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1969). Ob., cit., T. I, pp. 142.
  10. PINTO, Ismael (1994). «Luis Alberto Sánchez». En: Expreso. Lima, 8-II-1994, pp. 83.
  11. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1969). Ob., cit., T. I, pp. 138.
  12. TAMAYO VARGAS, Augusto (1967). «Ofrecimiento de homenaje a Luis Alberto Sánchez». En: Libro de Homenaje a Luis Alberto Sánchez en sus 40 años de Docencia Universitaria. Varios Autores. Lima: PLV, pp. 456-457.
  13. SÁNCHEZ, Luis Alberto (1979). «60 años de escritor, 60 años de sublevación» (Entrevista). En: Suplemento Dominical de El Comercio. Lima, ll-XI-1979, pp. 12.
  14. SOBREVILLA, David (1982). «Una historia de las ideas en el Perú contemporáneo». En: Quehacer. Lima: DESCO, # 18, pp. 120.
  15. MARIÁTEGUI, José Carlos (1928). «La Literatura Peruana de Luis Alberto Sánchez». En: Peruanicemos al Perú de José Carlos Mariátegui (Quinta edición. Lima: Amauta, 1979, pp. 141). El artículo apareció originalmente en la revista Mundial (Lima, 24-VIII-1928).
  16. NÚÑEZ, Estuardo (1984). «Porras y Sánchez». En: Homenaje a Raúl Porras Barrenechea. Varios Autores. Lima: UNMSM, pp. 176.
  17. SOBREVILLA, David (1982). Ob., cit., pp. 123.