Los sistemas electorales y el sistema de partidos políticos

La definición de sistema electoral es parte consubstancial de este ensayo, y por ello, se discutirán las consideraciones propuestas por Nohlen sobre la materia y las distinciones que se establece entre régimen y derecho electoral.

En este caso se hace notar también las barreras que se pueden establecer al configurar un sistema electoral, pero quizás lo más importante, es que en el cambio esquemático se da énfasis al tamaño de la circunscripción electoral, para la construcción de la tipología, propuesta que es coherente, ya que existe evidencia que confirma que al variar el tamaño de éstas hay cambios importantes en la asignación de escaños, tal como lo sugiere Sartori, al indicar que: “Cuando mayor sea el distrito, mayor será la proporcionalidad”. Viceversa “Cuando menor sea el número de representantes, menor será la proporcionalidad”. [8] Y por esa vía, también influye en la configuración del sistema de partidos, sobre todo, si existiera o alguna barrera para ingresar a la asignación de representaciones, como un porcentaje pre—establecido de votos.

En todo caso, lo vital es identificar tipologías orientadoras para reconocer a los sistemas electorales y establecer con cierto margen de certeza sus efectos en el sistema político, en la configuración del sistema de partidos y en la asignación de representaciones políticas.

Los criterios propuestos para la evaluación de los sistemas electorales, sobre la base de cinco requisitos resultan útiles, pero a la vez, contradictorios, pues en mayor o menor medida, los sistemas electorales tienden a permitir representación (social—política) en detrimento de gobernabilidad (formación de gobierno). Y la contradicción no está en la formulación de los requisitos evaluativos, sino en la permanente pugna por alcanzar dos valores relativamente contrapuestos, representación versus gobernabilidad.

Así planteada la cuestión, el análisis político debe girar en torno a encontrar grados o niveles de representación más o menos adecuados y aceptados por los grupos sociales, y a la vez, permitir la gobernabilidad necesaria para que el gobierno pueda ejercer su función.

Tipología de los sistemas electorales

Regla – Tipo básicoFormula decisoria
  •  Mayoría relativa en circunscripción uninominal
  •  Mayoría absoluta en circunscripción uninominal
  •  Mayoría con representación de minorías
  •  Mayoría en circunscripciones pequeñas
  • Mayoría con lista adicional proporcional (el sistema segmentado incluido)
  • Proporcional en circunscripciones plurinominales
  • Proporcional compensatorio
  • Proporcional personalizado
  • Voto único transferible
  • Proporcional puro

En ambos criterios priman por un lado un estudio muy complejo de contextos políticos específicos con relaciones de poder específicas, por otro lado, los criterios valorativos de los distintos actores políticos y a la vez el deseo de los analistas por construir un sistema electoral adecuado. Por tal razón, el autor sostiene que priman los juicios de los actores políticos y en sus posibilidades de alcanzar el poder. Por lo tanto, el sistema electoral surgirá del arreglo institucional y de la correlación de fuerzas políticas en un contexto específico y será valido en tanto sea legítima legal, sociológica y políticamente aceptado por éstos y cumpla en mayor o menor magnitud su objeto.

Asimismo, surge una cuestión recurrente en los estudios de ciencia política, la interrelación entre sistemas electorales y sistemas de partidos. La cuestión fundamental, es que la evaluación respecto de tal interacción expresa dos visiones básicas. Para unos no resulta vinculante la relación causal y por ende los efectos de uno u otro no son evidentes. Y para otros, si bien la relación existe, el énfasis que se le otorga al sistema electoral en detrimento de otras variables, hace que, —a juicio de algunos autores— se sobredimensiones el alcance de los sistemas electorales en la configuración del sistema de partidos.

Existe a mi juicio una dificultad manifiesta en el estudio de la estasiología[9], que es evaluar qué partidos políticos cuentan o no en la estructuración del sistema; y, a la persistente vinculación iniciada por Duverger de entre bipartidismo con el pluralismo y del multipartidismo con la proporcionabilidad. Es, asimismo, este autor, quien pone en cuestión al sistema electoral como variable explicativa del sistema de partidos. Y esa concepción, a pesar de haber sido superada por estudios e investigaciones posteriores, por su simpleza explicativa ha alcanzado una popularidad difícil de contrariar entre los no—especialistas y más aún si se emplean técnicas y métodos más refinados de estudio.

Es evidente que en un sistema político el subsistema de partidos es de vital importancia, por las funciones que cumplen al articular y expresar las demandas sociales, y ser los medios por los cuales se ha canalizado la competencia por el poder político. Y tal como Sartori sentencia, son las únicas instituciones que al intermediar pueden aportar a las demandas, la presión para que éstas sean atendidas y respondidas.

Ahora bien, las claves conceptuales de un sistema de partidos como bien lo describe Nohlen son: a) el número de partidos; b) su tamaño; c) la distancia ideológica entre ellos; d) sus pautas de interacción; e) su relación con la sociedad y con los grupos sociales; y, f) su actitud frente al sistema político.

Asimismo, expresa la complejidad de una definición, por lo variable y compleja que es la categoría conceptualmente, aunque lo propio hubiera sido apreciar la complejidad empírica de precisar sus alcances en cada sistema político en particular, al existir diferencias en la calificación de los elementos considerados en el párrafo anterior. Por citar dos casos, el número de partidos y el criterio de selección o la actitud hacia el sistema político son cuestiones vitales para la adecuada configuración. Por ejemplo, contará un partido fuera de la ley, pero que actúa para eliminarlo; o un partido pequeño con una representación parlamentaria será considerado en la contabilidad.

Para finalizar qué variables sociales, psicológicas y económicas influyen para que determinadas personas, en contextos específicos, se involucren en el complejo proceso de activar políticamente e intentar alcanzar el gobierno. Todos estos elementos son cuestiones que a lo largo del curso iremos estudiando y comprendiendo sus alcances y limitaciones.

Referencias

[1] Nohlen, DIERTER. Sistemas electorales y reforma electoral. En Simposio sobre reforma electoral. Tuesta Soldevilla (Editor). ED. IFES, Perú. 1996. Pág. 25.

[2] La definición es mía.

[3] NOHLEN, DIETER, Sistemas electorales y partidos políticos, – D.F. México, Fondo de Cultura Económica, 1994, p. 9.

[4] Ibíd., p. 10.

[5] Aunque en el actual Anteproyecto se está cambiando el método de la cifra repartidora por el de cocientes electorales.

[6]  Ibíd., p. 94.

[7] DIETER NOHLEN. Sistemas Electorales de América Latina. Debate sobre la reforma electoral. ED. Fundación Friedrich Ebert. Lima, Perú. 1993. P. 19.

[8] SARTORI, GIOVANNI. Ingeniería Constitucional Comparada. ED. Fondo de Cultura Económica. D.F. México, 3era reimpresión. 1999. P. 21.

[9] Estasiología: Estudio de los partidos políticos.