Los medios de comunicación como fuente de información política

El índice de exposición a medios tiene la particularidad de clasificar a las personas de acuerdo al número de medios masivos que el entrevistado declaró haber atendido para el seguimiento de los asuntos públicos. Los...

Tomando en cuenta los datos descritos podemos establecer algunas explicaciones que nos ayuden a comprender estos resultados. Llama la atención que los porcentajes obtenidos por los sindicatos, gremios empre­sariales y laborales como influyentes sobre los medios de comunicación sea tan reducido, con excepción de quienes asumen una exposición alta, donde bordean el 10,0 por ciento, para los dos últimos casos. Una explica­ción posible es que puede deberse a que la pregunta era cerrada y pudo limitar en alguna medida las posibles respuestas de los entrevistados, en el sentido de individualizar o identificar mejor a los influyentes. Es posible que formular la pregunta abierta, hubiera permitido que se construyera mejor la estructura de los influyentes, aunque es cierto que se podría per­der alguna información en la recolección y codificación de los datos.

A pesar de ello, claramente se observa que la mayoría asume que el gobierno influye sobre los medios en primer orden. En todos los casos y cruzando con cualquier variable siempre encontramos esta constante. La pregunta sería ¿Porqué quienes tienen un alta y muy alta exposición se diferencian en cuanto a este asunto? Como vimos la distribución porcen­tual varía marcadamente cuando se considera el índice de exposición a medios. Mayor exposición pondría en evidencia las sutiles o directas formas de influencia estatal, de la oposición y las Fuerzas Armadas. Pero ¿Por qué no se manifiesta en nuestros entrevistados las influencias de gremios y sindicatos? Y ¿por qué siempre se considera a los ciudadanos como segunda fuerza de influencia incluso por encima de la oposición?

Aventuramos la siguiente interpretación. Las influencias de los gremios empresariales, no se manifiesta tan directa y abiertamente en las personas como sí se puede observar en el caso del gobierno. Ello, daría como consecuencia, que los ciudadanos consideren de menor importancia esta influencia.

Evidentemente como lo expusimos en el capítulo anterior, hay un intercambio de influencias informativas entre distintos grupos sociales, políticos y económicos en situaciones regulares que los directores de los medios y los periodistas pueden palpar, así como quienes están más in­formados o siguen de cerca los acontecimientos nacionales. Las personas que por lo regular y en su mayoría no tiene acceso a esas fuentes infor­mativas sólo consideran al gobierno como principal influyente.

Apuntemos que la influencia estatal puede pasar por distintas opciones y en su mayor intensidad ha quedado en la memoria colectiva las experiencias de la con­fiscación de los medios durante los gobiernos militares, la intervención durante el golpe de Estado de 1992 y más recientemente, el problema suscitada con el accionista mayoritario de Frecuencia Latina, Baruch Ivcher Bronstein, quien ha sido sometido a procedimientos por los cuales, además de quitarle su nacionalidad, fue despojado del control de dicha cadena televisiva.

Todos estos casos, muestran con mucho énfasis hasta dónde puede llegar la intervención gubernamental en los medios de co­municación, situación que es muy cercana a la mayoría de las personas con cualquier nivel de exposición. En cambio, las influencias privadas no son tan manifiestas, por ser más sutiles y por ello, es posible que los ciu­dadanos no lo consideren importante si lo comparan con lo que hace el gobierno.

En el caso de los ciudadanos como influyentes podría deberse a que los medios de comunicación regularmente acogen denuncias y casos pro­puestos por personas comunes y corrientes que, sin ostentar cargo o rango, ponen sobre el tapete asuntos que interesan a la opinión pública.

En tal sentido, nos vemos reflejados en los medios y sabemos que cuando las entidades públicas o las empresas cometen abusos contra nuestros derechos, podemos recurrir a los medios para iniciar una discusión sobre el asunto y muchas veces se logran resultados favorables.

[1] MINISTERIO DE TRANSPORTES, COMUNICACIONES, VIVIENDA Y CONSTRUCCIÓN. “Las comunicaciones en el Perú 1997”. MTC. Lima. Junio de 1998., pp. 24, 25, 28.

[2] Television broadcasting: number of receivers, and receivers per 1,000 inhabitants. Unesco, htpp://www.unesco.org.

[3]  Art. Cit.