Los medios de comunicación como fuente de información política

El índice de exposición a medios tiene la particularidad de clasificar a las personas de acuerdo al número de medios masivos que el entrevistado declaró haber atendido para el seguimiento de los asuntos públicos. Los...

Primero, porque el incremento de la educación no propicia necesa­riamente un incremento por el interés de la información política; y se­gundo, porque las tendencias de interés e información sobre los asuntos públicos son parecidas en países desarrollados y subdesarrollados; si bien aún no hemos desarrollado el aspecto sobre el interés de los ciudadanos sobre la política, es indudable que el informarse sobre ella, es un indicador importante que nos permite tener nuevas perspectivas respecto de la materia.

La ocupación de las personas parecería ser importante. Nuestros datos nos muestran que la tendencia se invierte en cuanto a la exposición alta y baja con relación a los empleadores o patronos y los otros niveles ocupacionales. Dos podrían ser las posibles explicaciones a dicha evidencia. Primero, que mejores niveles de ingreso permitiría tener la posibilidad de acceder a más fuentes informativas, sobre todo escritos que tienen un costo económico y segundo, que la posición de empleador o patrono les daría una visión distinta en cuanto a la importancia que tiene la política en la economía nacional y en particular en la situación de las empresas.

Este dato mostraría que el organizarse en torno a intereses empresariales, comerciales y económicos, permite a sus afiliados valorar la magnitud e importancia que la política tiene en sus negocios y que una forma de atenuar esa influencia es organizándose e informarse adecuadamente tanto de los asuntos económicos nacionales, sectoriales, políticos y del exterior.

Importancia e imparcialidad de los medios de comunicación

La composición de la importancia de los medios de comunicación como fuentes de información política, se construyó sobre la base de las respuestas múltiples que los encuestados realizaron a la pregunta sobre qué medios utilizaban para informarse sobre los asuntos públicos. En las tres menciones la televisión ocupa el primer lugar, seguidos muy lejos porcentualmente por los diarios, las radios y la televisión por cable. Más rezagadas aparecen las revistas.

El promedio ponderado de las tres primeras menciones, nos propor­ciona la medida de la importancia efectiva de los medios. Encontramos nuevamente que la televisión acapara el primer lugar con el 61,3 por ciento, seguido por la radio emisora con el 17,0 por ciento, el tercer lugar lo ocupa los diarios con el 12,9 por ciento, la televisión por cable alcanza el 6,7 por ciento y cierra con el 2,1 por ciento las revistas.

La importancia de los medios de comunicación la evaluamos consi­derando también la valoración que los ciudadanos hacen en cuanto a la imparcialidad o confiabilidad. La televisión es considerada en general como el medio de comunicación que proporciona información política más im­parcial y ajustada a la verdad.

Los demás medios masivos tienen niveles de imparcialidad ligera­mente superior al 10,0 por ciento, para el caso de los diarios y las revistas sólo llegan al 1,4 por ciento.  Comparamos la información obtenida y la cruzamos con las distintas variables independientes en nuestra investiga­ción. (Sexo, edad, educación, estrato social).

Coincidentemente no encontramos gran diferencia respecto de los datos generales obtenidos, en todos los casos encontramos que la estruc­tura porcentual era muy similar. Sin embargo, al desagregarla conside­rando el índice de exposición a medios, encontramos algunas diferencias significativas que pasamos a describir.

Aquellos quienes manifiestan tener un índice muy alto de exposi­ción, se diferencian en cuanto a la evaluación que hacen sobre la credibili­dad o imparcialidad de los medios de comunicación. Se observa que el 39,1 por ciento manifiesta que la televisión comercial es el medio que pro­porciona información más imparcial. Asimismo, el 21,7 por ciento asume que los diarios son más imparciales que los demás medios y también en similar proporción consideran que ningunos de los medios son imparciales.

El significado de esta diferencia en las apreciaciones podría expli­carse debido a que la mayoría de las personas al exponerse sólo a uno o dos medios y que éste principalmente sea la televisión comercial, se le otorgue por añadidura un mayor grado de imparcialidad. La diferencia ra­dica con aquellas personas quienes tienen posibilidad de exponerse a tres, cuatro, cinco o más medios de comunicación. Estas personas al poseer más fuentes de información por lo general comparan las perspectivas que presentan cada uno de ellos al tratar los asuntos públicos.

Es evidente que cada medio ofrece una visión o interpretación dis­tinta sobre un mismo suceso y quienes se ven expuestos por una mayor cantidad de medios pueden darse perfectamente cuenta de tales matices en la información. Otra posible explicación radica en que el estar más ex­puestos indica un interés personal por obtener información política, hecho que le proporciona una medida más aproximada en cuanto a la imparciali­dad y credibilidad de las fuentes. Porque además de la cuota de informa­ción que reciben, el procesamiento de la misma por cada individuo le per­mite compararla con mejor perspectiva el sentido y las múltiples influen­cias e intereses que están de por medio.

Así como preguntamos por la imparcialidad de los medios, inquiri­mos sobre aquel que proporciona información política menos confiable. Encabeza la lista los diarios con el 60,4 por ciento, le sigue en segunda ubicación las revistas con 11,3 por ciento. Las radios emisoras y la televi­sión comercial con algo más del 6,0 por ciento. Es decir, los medios escri­tos se encuentran en una posición menos favorecida respecto de los me­dios electrónicos por la confiabilidad que despiertan en los ciudadanos. Nuevamente la exposición a los medios nos muestra diferencias en cuanto a la confiabilidad de los medios.

Quienes tienen una muy alta exposición, se diferencian del resto al expresar que tanto los diarios 52,0 por ciento y la televisión comercial 20,0 por ciento proporcionan información política menos confiable. Si bien es cierto que la tendencia respecto de los otros segmentos es menos irre­gular en cuanto a los diarios, la proporción varía concentrándose un se­gundo grupo en la televisión y finalmente en conjunto un 20,0 por ciento manifiesta que no sabe o que ninguno de los medios es confiable.

Si los ciudadanos en diferentes proporciones expresan qué medios son más o menos importantes, cuales son los más imparciales y los menos confiables, era pertinente sugerirles que expresaran sus opiniones sobre quienes influyen sobre estos aspectos. Sobre la base de una pregunta ce­rrada con opciones pre—establecidas, los interrogamos y encontramos estos resultados.

El 45,4 por ciento asume que el gobierno es quien influye sobre los medios de comunicación en cuanto a la imparcialidad, independencia y objetividad. En ese mismo sentido los ciudadanos y la oposición ocupan respectivamente el segundo y tercer lugar, con 13,2 y 11,7 por ciento res­pectivamente. Más rezagados están las Fuerzas Armadas, los gremios em­presariales y profesionales, y los sindicatos en estos casos ninguno al­canza al 1,0 por ciento, y finalmente, un 20,3 por ciento no manifestó su opinión o dijo no saber sobre el asunto.

En cuanto a este acápite existen más matices que en los casos an­teriores. Por ejemplo, consideremos la variable edad. Entre quienes se ubican en el rango de edad de 40 – 70 años, el porcentaje de quienes no saben se reduce en más de diez puntos porcentuales, dando como resul­tado una distribución porcentual distinta en cuanto al orden establecido de los influyentes en los medios. La oposición sube a segunda posición con el 14,1 por ciento, mientras que las Fuerzas Armadas si bien se mantienen como cuarto grupo influyente, en ese rango de edad la proporción se du­plica en comparación al resultado general, ya que llega al 8,1 por ciento.

Observemos el caso en cuanto a la exposición a medios. Nueva­mente el orden asignado de quienes influyen sobre los medios de comunicación se mantiene igual, pero los porcentajes varían substancialmente.