Los grupos de presión

Los medios de comunicación regularmente hacen referencia a los lobbys que habrían funcionado en el Congreso para motivar, modificar o paralizar algunos de los proyectos de ley que se debate. O que, el Poder Ejecutivo, observa una norma aprobada en el

A pesar de dichos cambios, por un acuerdo entre el Estado Peruano y la Iglesia Católica (Estado Vaticano), el gobierno peruano se encarga del pago de los dignatarios del alto clero peruano (Cardenal, Arzobispos y Obispos) situación que, al margen de las consideraciones religiosas, sirve como ejemplo de cómo se asignan recursos estatales para ciertos grupos de presión.[2]

Elementos secundarios: Son aquellos que complementan las capacidades de influencia que puede adquirir el grupo de presión. Según Meynaud son el factor organización y el status social. Como indica su nombre, estos elementos por el hecho de ser secundarios, sólo complementan a los elementos principales, aunque en algunos casos, como en las organizaciones de gran envergadura son de vital importancia.

El factor organización: su importancia radica en la posibilidad de optimizar el uso de los recursos materiales y del factor humano. En cuanto a su posibilidad como elemento de influencia, éste se manifiesta si cuentan con una dirigencia capaz y hábil en el manejo del arte de la negociación.

La organización debe proporcionar a la dirección los instrumentos adecuados para el cumplimiento de su misión, como por ejemplo información, documentación, investigación, inteligencia y posibilidad de acceso a canales formales e informales de información, y para ello, la interacción adecuada dirección—organización es de vital importancia para el logro de los objetivos.

Los contactos es un elemento que también otorgan influencia, los vínculos con los principales funcionarios públicos, los líderes del Parlamento, los Ministros de Estado o los asesores, posibilitan una relación directa y fluida, pero también es importante para los grupos de presión hacer que en la administración pública estén ubicados personas de su entera confianza, ya que, desde esa posición privilegiada se puede obtener información de primer nivel que puede servir como guía en la acción de los grupos de presión y su relación con el gobierno.

El status social: líneas arriba expresamos que los ejes de influencia de los grupos de presión, además del gobierno son la opinión pública y los medios de comunicación. La relación entre estos dos últimos elementos hace que se construya la imagen y prestigio social que adquieren algunas organizaciones; por ende, la percepción que los ciudadanos nos formamos sobre los grupos de presión y sus tareas respecto de influencia en el poder.

Éste factor es el que le proporciona legitimidad social y política para actuar en nombre de, o por la sociedad, por ejemplo, los gremios, las ONG’s y los Colegios Profesionales —en su mayoría— tienen un alto grado de consideración social pues han sabido manejar muy bien su imagen ante la opinión pública.

La manera de actuar: El término lobby tiene un significado en el idioma inglés que quiere decir antecámara, vestíbulo y to lobby significa cabildear. Mientras el primero describe un sitio o lugar, el segundo describe una acción, en éste último sentido es que se lo utiliza en la ciencia política, y se refiere a la manera de actuar o comportamiento de los grupos de presión en relación con el poder público.

Para describir todas las formas de actuación de los grupos de presión, estableceremos una clasificación básica para encuadrar dentro de él la descripción. Propongo por ello, dos tipos de actuación. La abierta y la cerrada. Todas ellas presentan un sinnúmero de aristas que sólo reseñaremos las que considero las más relevantes.

La actuación abierta: En este caso podemos describir el hecho de «proporcionar información«. Los grupos de presión se encargan de difundir sus puntos de vista entre los legisladores, miembros de los equipos de asesores, Poder Ejecutivo y medios de comunicación y la opinión pública. En todos los casos la información es selectiva y está dirigida a públicos objetivos muy específicos.

Así, por ejemplo, al Poder Legislativo enviarán propuestas de ley completas, con todas las formalidades que exigen el reglamento legislativo, ello incluye estudios ad hoc encargados a especialistas, investigaciones, estudios de caso, etc. Es decir, al parlamentario le llega la información dosificada y preparada expresamente para enunciar los intereses de quienes les asiste “la razón y la justicia”.

Un caso de ejemplo, un gremio quería revitalizar el uso del cheque como medio de pago, la manera que encontraron para difundir su idea en el Congreso, fue enviar a cada Congresista el estudio completo que habían encargado realizar para demostrar las causas que habían llevado a que el cheque perdiera credibilidad; simultáneamente incluyeron en la investigación la propuesta legislativa pertinente para revertir esa situación. ¿Qué les quedaba a los congresistas? Si les interesaba el tema, y si además, habían tenido alguna relación con el gremio interesado, podrían «hacer suyo el tema» y presentar la propuesta legislativa.

En el camino desde la presentación de la propuesta legislativa hasta su probable aprobación, hay todo un «trámite» que involucra necesariamente información, persuasión y otras variables por parte de los sectores involucrados para conseguir el objetivo. Esta parte es regularmente oculta, por lo que no es conocida por la opinión pública. Y este aspecto, explicaría muchas veces, porqué tal o cual congresista actúa de una u otra manera.

Otra manera abierta referida a la información, está dirigida a la opinión pública a través de los medios de comunicación. En este caso, cuando convocan a conferencias de prensa, o motivan investigaciones sobre el asunto en cuestión; hacen que sus agendas informativas se difundan en los medios, para hacer eco del tema y ponerlo a consideración de la opinión pública para generar necesariamente adhesión —en distinta intensidad— o indiferencia.

La actuación cerrada: Aquí está el problema y la discusión que de vez en cuando los medios de comunicación denuncian y discuten. Dijimos arriba que hay un proceso de influencia para la consecución de objetivos, pues bien, a veces las vías legales y formales no bastan para que un interés sea adecuadamente defendido, entonces surgen maneras de actuación al margen de la ley que va desde la amenaza —por un hecho u otra situación— hacia quienes se oponen a una medida hasta el soborno —para conseguir apoyar la medida—.

Esta última situación es muy difícil de ser comprobado, por ejemplo, el caso de Tralima y el Tren Eléctrico. Un alto funcionario de dicha empresa italiana dijo haber hecho un depósito en una cuenta cifrada destinada para el Ex Presidente Alan García. Otros casos son los referidos a los regalos que se hacen a algunos funcionarios por parte de algunas empresas.

También, en la pugna por conseguir un objetivo, se ataca al emisor para desprestigiarlo y no al tema propiamente, de ese modo, indirectamente, se deslegitima al mensajero y al mensaje.

Comprobar estas afirmaciones y señalar personas es muy difícil, pues nadie que corrompe da comprobante o recibo, entonces sólo nos queda formular las maneras de actuar y los mecanismos de corrupción.

Pero no son las únicas formas, otra manera muy utilizada es introducir «gente» o conseguir aliados en las áreas de decisión para que desde allí puedan proporcionar la información confidencial y reservada que pueda ser utilizada por el grupo de presión. Casos conocidos en el país, están referidos a los comités de privatización. Algunos de sus altos funcionarios que participaron en la venta, remate o liquidación de empresas públicas, aparecieron tiempo después en los directorios de las empresas privatizadas.

¿Qué debemos hacer? Los intereses e ideales no son ni buenos ni malos, expresan las preferencias de las personas organizadas en torno a éstos, por tal razón, para hacerlas efectiva, tienen que participar políticamente en el proceso público de decisión de manera conjunta, para tener posibilidades de éxito, caso contrario —de manera individual— son muy remotas sus posibilidades.