Las pérdidas en el camino, fugas en el gasto público: transferencias municipales, vaso de leche y sector educación

Cuando uno observa los deplorables indicadores sociales que muestra nuestro país, la primera pregunta que se vienen a la mente es si esto se debe a que el estado gasta muy poco en cuestiones esenciales como educación, salud y nutrición, o si esto se debe a que estos servicios y programas son muy ineficientes. ¿Gastamos poco o gastamos mal? La respuesta, con toda seguridad, es: ambos.

El gasto en educación y salud es uno de los más bajos de Latinoamérica, y bastante menor a lo que corresponde dado nuestro nivel de ingreso per capita. En buena parte ello se debe a que el estado recauda muy poco, ya que una presión tributaria de 12% del PBI es, sin duda, insuficiente. Pero, además, lo poco que tenemos, lo gastamos mal. Muy mal.

Este estudio lo demuestra en un aspecto esencial. Parte de una pregunta realmente básica: ¿los fondos que el estado peruano destina a programas como el Vaso de Leche o la educación primaria realmente llegan a sus destinatarios? ¿Reciben los niños el Vaso de Leche por el que pagamos todos los contribuyentes, o se gasta efectivamente en el maestro y en el colegio los dineros de la educación pública?

En un porcentaje significativo, no. Esta investigación muestra que el 70% de los recursos del Vaso de Leche no llega a sus directos beneficiarios -niños menores de 7 años y madres embarazadas o lactantes-, lo que minimiza su impacto nutritivo en los niños. Otros ejemplos de desperdicio adicional son, por ejemplo, la preferencia de los municipios por comprar leche evaporada -más cara pero fácilmente comercializable- en dos tercios de los municipios de Lima, y el hecho de que hay municipios que compran esta leche a precios que exceden en 50% el precio al que se vende en cualquier mercado, a pesar de ser compras en cantidades grandes.

En cuanto a educación, en Lima, donde la cercanía hace fácil el control, la mitad de los colegios visitados tenían menos personal trabajando que el que figuraba en la planilla. En los sitios donde hay más gente en planilla que trabajando en realidad, el exceso es en promedio del 33%. A nivel nacional, 20% de las USEs registra como gasto el pago de los servicios públicos de agua y luz de los centros educativos, pero no lo paga en realidad. Cifras realmente escandalosas. (Pág. 7)

El Perú tiene el gran reto de mejorar los programas sociales y los servicios básicos que el Estado peruano ofrece a toda la población y en particular a los más pobres que acrecen de los medios para procurárselos en el mercado.

Con la pobreza, desnutrición y mala educación que tenemos actualmente, no podemos aspirar a tener un país estable y democrático, ni a lograr un crecimiento económico sostenido que en el mundo moderno demanda recursos humanos de calidad. Para afrontar con éxito ese reto, debemos ser capaces, al mismo tiempo, de aumentar y mejorar el gasto social, y este libro arroja algunas luces al respecto. (Pág. 9)

Documento: Libro Electrónico | Editorial: Grupo De Análisis Para El Desarrollo | Descargar

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