Las actitudes políticas

Las actitudes políticas son entonces esas predisposiciones que tenemos las personas en torno a aquellos objetos que consideramos políticos, es decir, los relacionados al gobierno, los políticos, la política y el poder.

En el primer caso, es un tipo de creencia que no se puede compro­bar ni impugnar por observación directa, en tanto no tiene representación fáctica o empírica, se da por supuesto y se asume en ese sentido; mien­tras que las segundas están constantemente sujetas a prueba, ya que puede ser comprobada pues existe la posibilidad de corroborar la creencia con la realidad. “Cada creencia de este tipo puede ser juzgada a través de hechos observables y podemos evaluar sus méritos empíricos”. [10] Las dos clases de creencias tienen un punto en común, ya que sirven para descri­bir el punto de vista acerca de la realidad desde la perspectiva del indivi­duo. Por ejemplo, la creencia en algo está referido a Dios, de la vida des­pués de la muerte o al destino inexorable de un pueblo; mientras que la creencia acerca de algo, se presenta cuando podemos comprobar si algún objeto tiene la forma que hemos descrito. Creo que el edificio es de cuatro pisos; afirmo que la democracia es sistema que ofrece mejores garantías para el individuo; el Presidente se presentará a las elecciones del año 2000.

Sartori nos recuerda que el análisis de los sistemas de creencias y de la ideología política toma un nuevo matiz cuando asumimos que las ideologías tienen un aspecto funcional y en segundo lugar unas variables psicológicas, en ese sentido, podemos comprender los tipos de mentalida­des y por lo tanto esperar comportamientos de tipo político sobre la base de la intensidad de la creencia en una ideología y la mentalidad del indivi­duo en el extremo abierto—cerrado, como estado cognitivos distintivos, “Cuando el concepto ideología se vincula a «creencia» se hace evidente en seguida que la clase general es el «sistema de creencias» y que la ideolo­gía sólo es una subclase. Mientras que «el sistema de creencias—ausencia de creencias de una persona es en efecto un sistema político—religioso—filosófico—científico, etc.», y por lo tanto una estructura total y difusa, la ideología denota únicamente la parte política del sistema de creencias que aquí bastará definir como el sistema de orientación simbólica que se en­cuentra en cada individuo”.[11]

Desde tal perspectiva, las actitudes de un individuo conllevan a una exposición, percepción y retención selectiva de la información. Es decir, el sujeto es selectivo con la información que recibe y procesa, por lo que se expone solamente a aquella que le resulta compatible con las que forman parte de su esquema mental, cuando es sometido a información que con­tradice sus apreciaciones, regularmente la información no es tomada en cuenta y se desecha. En política ocurre con mucha frecuencia, sobre todo entre miembros que están altamente comprometidos con una ideología política, pues por ese hecho, la persona no se permite informarse sobre otras ideologías, en el entendido que contradicen su propio marco mental, en tal sentido, en la practica política es más difícil llegar a acuerdos entre personas y grupos, que de antemano creen no ser compatibles por prejui­cios y desinformación.

El componente conativo

El último componente de la actitud, es conocido como el conativo, éste puede ser entendido como el enlace entre la actitud y el comporta­miento. La conación es el componente de una actitud que crea la asocia­ción final con el comportamiento. “La conación precede al comportamiento y se refiere a las creencias del individuo sobre los diferentes tipos de res­puestas hacia una situación en particular”.[12] “Es la evaluación de las con­secuencias potenciales o del impacto potencial del comportamiento”.[13]

Este componente puede explicarse en dos sentidos; primero como expresión de las evaluaciones actitudinales hacia un sujeto y de la proba­ble respuesta (comportamiento) que pueda manifestar un individuo, ade­más de la variable actitud, se considera el contexto o el entorno en el cual se desarrolla la situación, las circunstancias propias del momento para re­cién comportarse en uno u otro sentido, y puede manifestarse cuando se discute al nivel de opiniones acerca de un tema controversial.

Supongamos que la política gubernamental está siendo discutida en un grupo de jóvenes en el patio de una universidad, cada joven tiene como antecedente la experiencia vivida respecto del gobierno y tiene una opinión del asunto, manifestándola en un sentido negativo y muy intenso. Pero surge otra circunstancia en que uno de ellos, se reúne con algún miembro del gobierno, con ocasión de una actividad académica; al inte­ractuar con aquel, no necesariamente mostrará su actitud negativa res­pecto del gobierno, es más, si es parte de una conversación con personas con actitudes negativas y positivas hacia el gobierno —entre los cuales está el miembro de gobierno—, es probable que tenga que atenuar sus puntos de vista y matizarlos en uno u otro sentido, bien manifestando una oposición moderada o bien reafirmando su negativa más intensa, por eso, no es de esperar, que de un conjunto de actitudes hacia un objeto se es­pere un comportamiento en ese mismo sentido; no puede predecirse la conducta sobre la base de una sola actitud.

Referencias

[1] MORALES, FRANCISCO (COORDINADOR), Psicología social. Madrid,  McGraw—Hill, 1995, p. 497.

[2] MEYNAUD, JEAN, Las actitudes políticas, Buenos Aires,  Eudeba, 1965, p. 4.

[3] BROWNJ.A.C., Técnicas de persuasión, Madrid,  Alianza Editorial, 1986, p. 36.

[4] LANE, ROBERT  E. y SEARS, DAVID O, La opinión pública. Barcelona – España,  Fontanella, 1967, p. 20.

[5] MANHEIM, JAROL B., La política por dentro. Manual de actitudes y comportamiento político, D. F. – México,  Gernika, 1983, p. 78.

[6] BROWN, Ob. Cit., p. 38.

[7] LANE y SEARS, Ob. Cit., p. 21.

[8] Loc. Cit.

[9] MANHEIM, Ob. Cit., p. 23.

[10] Ibíd., p. 24

[11] SARTORI, GIOVANNI, Elementos de teoría política, Madrid – España,  Alianza Editorial,  1992, p. 103.

[12] MANHEIM, Ob. Cit., p. 29.

[13] Ibíd., p. 23.