La socialización política

Se refiere a una serie de actitudes y creencias principalmente aceptadas por los individuos de un sistema social sobre objetos comunes en general, y donde la creencia primaria referida a la política es que estos objetos llevan a una relación con el poder, la autoridad y el gobierno.

Puede entenderse por socialización política como “el proceso mediante el cual los individuos de una cultura determinada asumen un conjunto de creencias, sentimientos, valores, normas, conocimientos y símbolos comunes que son propios de esa cultura, y que están orientados a regular el comportamiento de sus miembros.” [1] Según Manheim la sociali­zación política es un “complejo proceso de enseñanza y aprendizaje de la transmisión de valores primordiales y de la orientación de una sociedad.”[2]

La socialización política, tiene dos componentes, por un lado, es parte del proceso por el cual el individuo, aprende a establecer y ejercer sus roles dentro de la sociedad y del sistema político.

El rol es entendido fuera de cualquier marco institucional, sino más bien funcional, es decir, la función que el individuo ejercerá en cuanto forma parte de un grupo, de la posición que ocupe y de los comportamientos previstos como los aceptados por el grupo, por  ello se entiende que una persona asume más de un rol, hecho que le da asimismo, estatus y jerarquía dentro de la estructura social en diferentes proporciones; como bien afirman Almond y Powell, se usa éste término para destacar el comportamiento real de los individuos dentro del sistema político y no necesariamente lo establecido por la ley positiva en cuanto a los cargos públicos.

Por ejemplo, dentro del sistema político una persona asume los siguientes roles: ciudadano, elector, congresista, presidente, activista, propagandista, etc.

El segundo componente es el proceso de enseñanza—aprendizaje que los individuos mantienen respecto de todos los objetos políticos, en tal sentido, se asegura que generación tras generación se transmita aquellos patrones básicos que conforman la cultura política y que distingue a una sociedad.

Desde esta doble perspectiva, si la cultura política está referida a los valores, creencias y normas generalmente aceptadas respeto de la política, la socialización política implica los roles políticos que asumirá el individuo, la manera de cómo se espera que se comporte y el continuo proceso de enseñanza–aprendizaje que se inicia en la niñez y fenece con la muerte del individuo.

Para que roles, funciones y actitudes básicas puedan ser descritas y entendidas, es necesario establecer algunas pautas de cómo es que ocurre el proceso de socialización política y por ende la transmisión de la cultura política entre los individuos.

Miró Quesada al exponer el proceso de socia­lización política, encuentra tres características: a) hasta los siete años, el niño tiene una concepción difusa respecto de los símbolos como la bandera y de las personas.

Puede distinguir y separar posiciones (roles y funciones) de padre, madre, amigo, presidente, policía; b) Entre los siete y diez años, el niño comienza a tomar conciencia de ciertas instituciones, prácticas y personalidades políticas. En este período empieza a producirse una separación entre la autoridad familiar y política. Aprecia la idea de nación y patria, sus fronteras y la interacción con otras naciones. También reconoce instituciones centrales y, en cierta medida, las puede diferenciar (gobierno, parlamento, jueces). Toma conciencia de su rol como ciudadano y lo diferencia de otros roles sociales; c) De los diez a los quince años, se desliga de las relaciones efectivas—personalistas (bandera, presidente, policía), y, además de comprender las funciones políticas centrales (gobierno, parlamento, poder judicial), ya puede entender las funciones y la dinámica de los procesos políticos como las elecciones, del acontecer cotidiano y de las corrientes políticas de su medio. En este período se desarrollan y se reafirman las lealtades respecto a determinado partido político y tendencia política.[3]

En principio cualquier persona, grupo, institución o suceso son agentes de socialización política en cuanto nos informe cómo debemos comportarnos o pensar en relación con la política.

La familia como es evidente es el primer agente de socialización política y en ella se dan las pautas básicas en torno a la autoridad, la jerarquía y la obediencia, aquí se inculca al niño las primeras pautas de conducta, de actitudes, creencias y valores que construyen el sentido de pertenencia al grupo, sirve de mediador entre el individuo y la sociedad ya que se establece una relación difusa e informal de control social.

Generalmente los niños imitan comportamientos y actitudes de los padres en la espera de gratificaciones y en concordancia con los valores que se les inculca, en una encuesta efectuada en abril de 1995, a un grupo de niños y adolescentes entre 11 y 17 años de edad,[4] se encontró que el deseo de ser políticos en el 45,3 por ciento de ellos no les gustaría realizar esa labor, en el estrato alto y medio el porcentaje es mayor; aunque el propósito de la encuesta está referida a las elecciones generales de ese año, se evidencia que las mismas actitudes respecto de la actividad política manifiestas por los mayores son compartidas por los niños y jóvenes.

En tercer lugar, en la relación del individuo con su entorno social, los grupos secundarios y de referencia, son políticamente significativos por tres razones principales.

Primero, amplía el conocimiento de la política al permitirle al individuo contrastar sus conocimientos adquiridos en la familiar; segundo, puede construir sus propias alternativas de interpretación de los valores políticos y sociales a los que fue sometido y, en tercer lugar, le proporciona modos de comportamiento (roles) y actitudes hacia los objetos políticos.

De allí que, en el aspecto político, puedan forzar —aunque a veces no lo logren—  establecer patrones comunes de ideas y actitudes políticas. Aceptarlos implica reforzar el vínculo del grupo, caso contrario, rechazo e incluso exclusión. “La característica esencial de los grupos de referencia (los cuales generalmente son grupos secundarios o terciarios con poco contacto personal) es la naturaleza y manera de realizar la identificación de la persona con el grupo”.[5]