La Revolución Francesa

Francia en 1789 contaba con 26 millones de habitantes, la mayoría de ellos en edad de trabajar. La situación coyuntural y el sistema en sí perdían cada vez capacidad de respuesta. En 1789 Francia tenía un exceso de población, las rentas estatales bordeaban unos 500.000.000 de libras anuales, a pesar de ello era insuficiente para cubrir los gastos del Estado.

El 11 de julio de 1792, la Asamblea Legislativa decretó el estado de sitio, pasando por encima del veto del rey; organizándose grupos de ciudadanos «federados” que marcharon a París para celebrar el aniversario de la «toma de la Bastilla» y obligar al rey a levantar el veto, y exigir la reposición de los ministros renunciantes; estos marchaban al son de la marsellesa.

El rey inmutable no cedió en su posición, esperando que el ejército aliado invadiera Francia e incluso había solicitado que el ejercito aliado (Prusia y Austria) emitiera una proclama; esta se hizo el 1 de agosto de 1792 y fue firmada por el Duque de Brunswisck, que decía: «que amenazaba a París de entregarle a una ejecución militar y a una destrucción total si se infería el menor ultraje contra la familia real«. La intención era producir temor entre los franceses.

Esta proclama produjo un efecto inverso al previsto; ya que exasperó a las masas. El 10 de agosto se produjo la explosión de violencia colectiva, que fue mucho más fuerte que la de la Bastilla. Las secciones parisienses, federados, marselleses y de Brest se dedicaron abiertamente a preparar la insurrección que eliminaría al rey del acontecer político de Francia.

El rey fue apresado y suspendido en sus funciones; la Asamblea Legislativa declaró que se convocaría a una Asamblea Constituyente llamada Convención, para dar una constitución para la naciente república. Paralelamente el 11 de agosto de 1792, se sucedía el encarcelamiento de las autoridades, de aristócratas y sacerdotes considerados sospechosos. Durante 4 días mediante juicios sumarios o sin él se dio muerte a 1,300 personas.

En el ámbito de la guerra externa, el 30 de agosto, el ejército aliado entraba a Francia, sitiando Verdu y hallándose el ejército aliado a 200 Km. de París. El asalto era inminente y las hostilidades se desataron, librándose la batalla de Valmy el 20 de septiembre. Como resultado de esa batalla el ejército francés aniquiló al ejército aliado, expulsándolo de Francia e invadiendo parte de Bélgica. Al día siguiente se reunía por primera vez la Convención Nacional.

La Convención Nacional: Al día siguiente de la batalla de Valmy, la Convención se reunió, es decir el 21 de septiembre de 1792. Se eligieron 750 diputados, de los cuales 2 eran auténticos obreros. Ese mismo día la Convención abolía la monarquía; al día siguiente declaró el año I de la República.

Los girondinos que desde el inicio controlaban la Convención, querían castigar ejemplarmente a los traidores responsables de la invasión, empezando por el rey.  Paralelamente debido al triunfo francés sobre los ejércitos austriacos y prusianos, la Convención inició una agresiva política anexionista para lo cual el 19 de diciembre de 1792 dio un decreto en la cual declaraban: “La Convención Nacional declara, en nombre de la nación francesa, que otorga fraternidad y ayuda a cuantos pueblos quieran recobrar su libertad».  Esta política de anexionismo, que empezó con la invasión a Bélgica, inquietó a Europa; además los soberanos estaban exaspera dos por el proceso y la posible condena de Luis XVI.

Las discusiones sobre la suerte del rey no tuvieron acuerdos; unos pedían mantenerlo prisionero, otros pedían la pena de muerte. Finalmente se decidió la muerte del rey en votación, cuyo resultado fue: 387 votos a favor de la muerte, y 334 votos en contra de la muerte.  El rey fue ejecutado el 21 de enero de 1793 en la Plaza de la Revolución.

La muerte del rey, la política anexionista de los girondinos y la agitación revolucionaria fuera de las fronteras, motivaron a que se organizara una coalición europea contra Francia. Esta coalición la conformaba Inglaterra, España, Austria, Prusia, Cerdeña, Portugal y parte de Alemania e Italia.

El ejército francés empezó a perder fuerza hacia la primavera de 1793. El 18 de marzo, el ejército francés fue derrotado en Nerwinden (Bélgica); el comandante al mando, ante la derrota y argumentando que era culpa de la Convención, optó por cambiar de bando. Esta deserción provocó una desorganización de la defensa externa y generó nuevamente un miedo colectivo en Francia.

Los comités de vigilancia y los batallones revolucionarios al mando de los Sans Culottes se multiplicaron en todo el país, existía el sentimiento colectivo de haber sido nuevamente traicionados; estas traiciones debían ser castigadas con la muerte.  Paralelamente en la Convención se establecía una lucha por el control de la misma, los girondinos en el control fueron acusados por los Sans Culottes de paralizar la Convención y el gobierno; los jacobinos al mando de Robespierre derrocaron a los girondinos el 2 de junio de 1793. La Convención fue obligada por los Sans Culotte a arrestar a 29 diputados girondinos.

Ya los jacobinos en el poder, y con la Convención bajo su control; ésta se dedicó a redactar la segunda Constitución del periodo revolucionario francés. Tras ser aprobada, fue sometida a Referéndum y ratificada por un millón ochocientos mil votos; pero nunca entró en vigor.

Para octubre de 1793 la Convención declaró instituir un “Gobierno Revolucionario» hasta que se consiguiera la paz. El poder ejecutivo estaba confiado a dos comités de la Convención: «el Comité de salud pública y el Comité de seguridad general». A través del terror indiscriminado se procedió al exterminio de todo aquel sospechoso de ser pro monárquico o traidor a la república.

Desde marzo de 1793 se había vuelto a proceder a la detención de sospechosos; para septiembre de ese año existían de 300 mil a 500 mil encarcelados. Por lo menos unos 17 mil sospechosos fueron condenados a muerte, más las ejecuciones sumarias y las muertes en prisiones la cifra se eleva de 35 mil a 40 mil victimas.

Esta represión indiscriminada se escapó del control de los comités nombrados por la Convención; para esa fecha el terror recrudecía más, el 10 de junio Robespierre había decretado suprimir las garantías que aun disfrutaban los acusados, se guillotinaba sin juicio alguno.

En el ámbito externo la Convención implantó el servicio militar obligatorio y movilizó a un millón de hombres, la movilización general de de la nación significó como objetivos de la misma: la guerra y la victoria. La victoria francesa en el frente externo era manifiesta por el número de soldados y el aparato logístico que contaba entonces; para 1794 el ejército francés se lanzaba a la ofensiva, ganando la batalla definitiva de Fleurus el 25 de junio de ese año.

Entonces la represión indiscriminada ya no tenía razón de ser; si bien se la había instituido para acabar con la contrarrevolución interna y externa, para ese tiempo los objetivos se habían cumplido; el frente externo e interno estaba en control.

Robespierre había accedido al control de Francia por el apoyo directo o indirecto de los Sans Culotte; él sustentaba su poder en el apoyo de ellos, ya que ellos fueron los que ejecutaron las decisiones del comité; pero Robespierre exagerando y no midiendo sus actos, mandó ejecutar en marzo de 17894 a los portavoces de los Sans Culotte, además de publicar una norma que imponía un máximo de salario que disminuía el nivel de vida aún más de los Sans Culotte.

Estas decisiones fueron el inicio del fin de Robespierre, ya nada justificaba el terror, Francia era triunfante en el exterior; las decisiones tomadas fueron de total desagrado de los Sans Culotte, estos irritados y traicionados privaron de todo apoyo al «gran comité de salud pública» al mando de Robespierre.

La suerte de los jacobinos estaba echada, el 27 de julio de 1794 fueron derrocados y puestos fuera de la ley. Al día siguiente fueron detenidos y guillotinados.  La revolución se había devorado a todos sus hijos.