La Revolución Francesa

Francia en 1789 contaba con 26 millones de habitantes, la mayoría de ellos en edad de trabajar. La situación coyuntural y el sistema en sí perdían cada vez capacidad de respuesta. En 1789 Francia tenía un exceso de población, las rentas estatales bordeaban unos 500.000.000 de libras anuales, a pesar de ello era insuficiente para cubrir los gastos del Estado.

Los filósofos del siglo XVIII retoman de sus antecesores la filosofía de la razón; ellos se encargarían de modos diferentes en cuanto a las ideas, romper en el orden político ideológico de la doctrina del Derecho Divino de los Reyes a gobernar, que sustentaba a la monarquía, y proclamar en cambio, los principios del derecho natural y el contrato social, enmarcados dentro de los principios ideológicos de libertad e igualdad.

De los filósofos políticos e ideólogos del liberalismo, que de alguna manera son los más representativos para con las ideas de la Revolución Francesa son: Montesquieu, Voltaire y Rousseau. [1]

La coyuntura política y económica

La Francia de Luis XV: Siguiendo el esquema de las condiciones esenciales para una revolución de Irwing Louis Horowitz, debemos de establecer que los puntos expuestos por este autor coinciden con la coyuntura político económica y social de la Francia de Luis XV y XVI. Dentro de este contexto los puntos en mención son:

  1.  Pérdida del poder efectivo de coacción gobierno.
  2. Desintegración y división de la élite gobernante.
  3. Extensa y continua pérdida de legitimidad sociológica) del régimen.
  4. Dificultades financieras del Estado e incapacidad del gobierno para resolverlo.
  5. Surgimiento de un mito político integrador.

Por ser menor de edad Luis XV, se nombró Regente de Francia al Duque de Orleans. Estamos en el periodo conocido como el despotismo ilustrado. El Duque de Orleans se apoderó del gobierno con malas artes. Para conseguir su objetivo restableció el derecho de reconvención que disfrutaban los miembros del parlamento.  Según Carl Grunberg: «aquel restablecimiento de las prerrogativas parlamentarias constituyó un verdadero golpe teatral, en una época en que los Estados Generales, representación del pueblo francés, no había tenido ocasión de reunirse desde 1614«.

Este derecho de reconvención consistía en la posibilidad del parlamento de objetar los decretos reales del rey. La alta nobleza, así como el regente y sus ministros si bien conservaron la paz externa, se dedicaron a las orgías y diversiones inimaginables, olvidando sus deberes como gobernantes.

Durante la regencia del Duque de Orleans se sucedió el fraude financiero más grave de entonces. John Law presentó una serie de proyectos para sanear la economía del Estado francés. El Regente simplista y ambicioso le creyó, por lo que en 1716 recibió la autorización de fundar un banco privado; poco después se le entregó el monopolio comercial con Luisiana; en 1718 creó la Compañía de Occidente, y en ese mismo año se le dio el rango de Banco del Estado Frances.

La banca rota no se hizo esperar, la quiebra trastornó al país, el Estado se había comprometido, el regente lo había patrocinado. Un millón de familias tenían billetes del banco carente de todo valor. La caída del sistema de Law hizo vacilar a la monarquía en Francia. Con esto se empieza a tornar difícil la situación económica de Francia. Sin embargo, esto era solo el comienzo, las dificultades económicas se incrementarán y el gobierno francés no pudo resolver.

Luis XV es declarado mayor de edad con sólo 13 años de edad, siendo su Primer Ministro el Duque de Borbón. La división y desintegración del régimen empezó más o menos en estos tiempos de manera evidente. La aristocracia se fraccionaba en dos tendencias específicas, todos ellos buscaban salvaguardar sus intereses, mientras que el rey buscaba mantener su autoridad.

La primera tendencia la conformaban los representantes del absolutismo real, es decir la corte real (casa gobernante) con aproximadamente 15 mil personas. El segundo grupo lo conformaban el parlamento y los nobles de provincias, eran parte de la nobleza, pero no formaban parte de la casa gobernante.

Un tercer grupo que no era parte de la aristocracia, era la burguesía, los partidarios del progreso y de las ideas liberales, que pretendían sentar nuevas bases para el sistema social, pero ninguno de estos grupos era antimonárquico; la idea republicana aparece más tarde.

El Fracaso de las Reforma del Rey: Ante los graves problemas el rey Luis XV emprendió una serie de decisiones políticas para intentar solucionar los problemas del Estado. En 1745 el Rey nombró ministro de Hacienda a Morchault D’arnouville, éste ministro después de administrar la hacienda durante 4 años, presentó al rey un programa de reformas económicas que consistió básicamente en establecer un impuesto de 5 % sobre todos los bienes económicos para todos los estamentos, es decir, pretendía establecer el principio de igualdad fiscal en Francia.

Esta propuesta fue combatida y desarticulada por el parlamento, además de la aristocracia y el clero que pusieron muchos reparos al programa del Ministro D’arnouville. Ante esta situación Luis XV lo separó del cargo, perdiendo la oportunidad de sanear las arcas fiscales.  La situación se agravó con las guerras libradas por Francia, la pérdida de sus colonias; además de las intrigas entre la misma nobleza. Luis XV murió de viruela en 1774.

La Revolución Francesa: Francia en 1789 contaba con 26 millones de habitantes, la mayoría de ellos en edad de trabajar. La situación coyuntural y el sistema en sí perdían cada vez capacidad de respuesta. En 1789 Francia tenía un exceso de población, las rentas estatales bordeaban unos 500.000.000 de libras anuales, a pesar de ello era insuficiente para cubrir los gastos del Estado.

Los filósofos e ideólogos hacían un trabajo propagandístico en las zonas más influyentes del país. Se criticaba la situación socio-política y económica y se mostraba la incapacidad del régimen en solucionar los problemas, es decir, se destruían los argumentos gubernamentales (pérdida de legitimidad) y se exponía con más fuerza los nuevos valores burgueses creando una estructura de ideas coherentes que motivaran y movilizaran a las masas (nuevo mito integrador).

Otro carácter específico fue la alianza tacita entre la burguesía y el sector campesino. Ambos tenían entonces un enemigo común: La Monarquía. La burguesía reclamaba representación igual en los estados generales, en proporción a la población que representaban. Mientras los campesinos estaban descontentos, porque la nobleza propietaria de las tierras empezaba a cobrar antiguos adeudos y tributos. Estos hechos hacen que surja el enfrentamiento común entre la burguesía y los campesinos, contra el clero y la aristocracia; ésta alianza de dos clases sociales contra la aristocracia explica en parte la radicalidad del proceso de estallido violento.

La Composición Social

Primer Estado: Compuesto por el Alto Clero y el Bajo Clero. En el primer caso el alto clero estaba conformado por los obispos, arzobispos, el Cardenal, es decir la alta gradación de la Iglesia Católica.  El bajo clero lo conformaban los párrocos y sacerdotes de baja gradación, es decir, los sacerdotes de iglesia.  Sumaban alrededor de 120,000 personas.

Segundo Estado: Conformado por la Nobleza que a la vez se subdividía en: La corte (la casa gobernante), la nobleza, los cortesanos, la nobleza de provincias, y los hidalgos. Sumaban unas 300,000 mil personas.