La guerra irregular

Se argumenta generalmente -y es aceptado por la mayoría- que la pobreza es el "caldo de cultivo" para procesos violentos como el vivido por el Perú. Tal argumento que a primera vista, parece dar una explicación racional a un fenómeno como este. Sin embargo, si observamos con detenimiento el argumento, notamos que se usa una situación dada (la pobreza con la decisión de librar la guerra irregular).

 El espacio

La estrategia de la guerra irregular: Debemos distinguir entre el papel de la guerra irregular en la estrategia general, de la estrategia de la guerra irregular. Aquí abordaremos lo segundo. La guerra irregular es un medio de acción indirecta, que según Beaufre se pueden reducir a dos modelos estratégicos:

  • Si el objetivo es modesto, y si no se dispone de medios suficientes para constituir una amenaza decisiva, se buscará la decisión a través de acciones más o menos insidiosas de carácter político, diplomático o económico.
  • Si el margen de libertad de acción es grande, pero muy escaso los medios disponibles para obtener una decisión militar, se puede recurrir a una estrategia de conflicto de larga duración tendiente a lograr el desgaste moral y la laxitud del adversario: modelo de lucha total prolongada, con débil intensidad militar.

Una guerra sin soldados: En una guerra irregular, toda la población, sea civil o militar, son potenciales combatientes, es un tipo de guerra que, por sus características, los uniformes distintivos son dejados de lado, para conseguir que los subversivos puedan mezclarse con los civiles no combatientes.

Puede creerse que la guerra irregular es una en la que, la población civil combate a los soldados. Sin embargo, esto no es cierto. Puede establecerse lo siguiente: el subversivo se distingue de la población civil. El subversivo no es ni civil ni soldado, está en una situación especial, ya que dirige sus actos de guerra a todo aquel, sea civil o militar que contraponga sus objetivos; es más, considera legítimo usar las armas contra adversarios desarmados y finalmente, se sumerge dentro de los civiles, para protegerse. Para él, no existen neutrales, quien no lo apoya, está en su contra.

Guerra sin frentes: En la guerra irregular, no existe frente ni campo de batalla delimitado. El frente se ubica en todas partes, cualquier lugar es bueno para convertirlo en campo de batalla. Si en la guerra convencional, la libertad de maniobra es importante, en la guerra irregular es decisiva. La extensión geográfica del conflicto, debilita al adversario, por tener que defender cada una de las zonas que se consideren de seguridad, y en este intento debilitan sus fuerzas, haciendo ver la incapacidad de proteger y dar seguridad. Aquí, subyace el incremento de la deslegitimidad del régimen, incapaz de proporcionar seguridad. Por estas consideraciones, no hay frente, no hay retaguardia, no hay puestos que defender. La derrota de los grupos subversivos, se inicia si se les limita su campo de acción en el territorio.

Contaminación del espacio: Contaminar significa «limitar lo más que se pueda la libertad de acción del enemigo en el área en cuestión, mediante una cantidad creciente de acciones de guerra irregular, concentradas particularmente en esta área.»

Los subversivos no ocupan un espacio geográfico, para mantenerse en él, y defenderlo, crean espacios móviles, es decir que sirven sólo para una circunstancia. La contaminación del espacio, se hace con el objeto de provocar inseguridad en el adversario, para ello se limita la libertad de acción del ejército regular, se minan vías de comunicación, puestos de vigilancia, parque automotriz, etc.

El tiempo

Guerra sin inicio: Es poco posible que en este tipo de guerra se pueda precisar cuál es el inicio de la guerra, ya que, por sus propias características, la guerra irregular no tiene principio, porque se inicia cuando se ha superado la fase preparatoria (política) a la fase del combate clandestino. La transición entre la situación de paz y de guerra es difusa, primero porque las fuerzas clandestinas hacen actos violentos simbólicos que marcan ──para ellos el inicio de su lucha──; mientras que las fuerzas regulares del Estado intentan minimizar e incluso negar la situación de violenta. El reconocer que se ha iniciado una escalada violentista por parte del Estado, es posible, sólo después de un largo período de sucesos violentos.

La imposibilidad de precisar su inicio, se debe básicamente al tipo de acciones violentas que se utilizan como asaltos a bancos, manifestaciones callejeras violentas y anónimas, sabotajes a plantas y líneas de producción; e incluso pueden ir más allá, atentando contra personas o infraestructura básica. Pero los hechos sucedidos no tienen ──hasta ese entonces── una característica común, diferentes zonas de realizados los hechos, diferente tipo de delitos, etc.; confunden inicialmente a las fuerzas estatales, sólo la posterior evaluación e investigación pueden precisar que se está desarrollando una guerra irregular, pero que, por razones de seguridad, no se hacen público.

En el caso de nuestro país, la destrucción de las ánforas de sufragio en el distrito de Chuschi, marcaron el inicio de la guerra irregular, aunque el gobierno del Perú no reconoció entonces que se trataba de un conflicto político, librado por un grupo subversivo.

Una guerra sin batallas decisivas: En la guerra irregular las batallas decisivas no tienen por lo menos en la etapa de combate clandestino razón de ser, por la esencia misma de este tipo de conflicto, el tiempo es la clave que el subversivo tiene de ventaja en el desarrollo de la guerra irregular. Ella como sabemos, es una lucha prolongada de desgaste psicológico y moral del enemigo.

Lo primordial, es dar pequeños golpes, en diferentes partes del territorio, destruyendo la infraestructura, sin buscar el enfrentamiento directo con el ejército regular. Este proceso debilita al ejército regular desmoralizándolo.

Lo importante, como vimos líneas arriba es tener la libertad de acción en el espacio y en el tiempo para desarrollar este tipo de guerra; 5 kilos de dinamita u otro explosivo distribuido en 200 o 300 posiciones distintas a lo largo del territorio, que exploten al mismo tiempo en un mismo día, tiene un efecto psicológico tanto entre los militares, policías y en la población civil.

Este solo hecho, puede iniciar una respuesta desordenada y violenta por parte de las fuerzas regulares, que ante la impotencia de capturar o identificar a los subversivos, genera una violencia discriminada contra la civilidad.

Guerra sin victorias: Porque lo que se busca es la inacción del enemigo, se busca ganar la moral del enemigo, haciéndole creer que es imposible derrotar a la subversión, y que todo acto en su contra, desembocará en más bajas en el ejército regular.

Las guerras irregulares nunca lo ganan los ejércitos subversivos, pero casi siempre lo pierden los ejércitos regulares. Si bien no se gana la guerra irregular de la misma forma que la guerra convencional, un triunfo del movimiento subversivo, no quiere decir que se haya derrotado militarmente al ejército regular, pero siempre victoria significa que se le ha derrotado psicológicamente y se les ha inducido a la inacción y la impotencia de responder.

Movimiento, terreno y población

Movimiento: Significa literalmente infiltrar miembros del ejército irregular, en el terreno del enemigo, en la infiltración, la unidad se desintegra y se esparce para camuflarse en el terreno. Se distinguen dos tipos de infiltración.

El primero es la infiltración de un territorio desconocido, evitando todo contacto con la población y adaptándose al terreno sin más ayuda que su capacidad de supervivencia, este tipo de infiltración se hace principalmente en la zonas rurales; en la segunda forma de infiltración se aprovecha la densidad poblacional para pasar desapercibido, los miembros de la operación se mezclan con la población, actuando de ambulantes, comerciantes o cualquier otra actividad que les permita no llamar la atención, se usa principalmente en zona urbana o semi-urbana.

Importancia del terreno: La guerra irregular solo puede librarse allí donde sea posible en alguna forma su característico movimiento de infiltración, para ello, terrenos urbanos o rurales con cubiertas naturales o artificiales les permite librarse de la persecución que hace el ejército regular.

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