La democracia como forma jurídica

«Decía que han de distinguirse dos modos de intentar “juridificar” la democracia, coincidentes con dos modos de concebir al Estado constitucional. De un lado tenemos lo que podríamos denominar concepto amplio, cuyo origen se encuentra, desde luego, en el constitucionalismo británico, que se extenderá después en la Europa continental del siglo XIX y que aún está en vigor en algunos de los países europeos durante el siglo XX.

Tal concepto amplio se corresponde, pues, con un modelo «genérico» de Estado constitucional que tiene como características definitorias (esto es, como medios de juridificar la democracia) el principio del «gobierno representativo» y el principio del «Estado de Derecho». La legitimación democrática del poder (verificada a través de elecciones periódicas) y el «gobierno de las leyes y no de los hombres» (ejercicio del poder mediante el Derecho y no el arbitrio) serán los dos postulados básicos del modelo». (Pág. 2)

«Gobierno de la ley y ley hecha por los representantes del pueblo: esa es la forma de Juridificación de la democracia que acaba imponiéndose de manera común (es decir, con identidad de fondo, pese a tantas diferencias formales) en el constitucionalismo británico y en parte del constitucionalismo europeo continental (cuyo ejemplo paradigmático quizás sea el de la III República francesa). La
democracia como democracia procedimental (“gubernaculum” de la mayoría) y el Estado de Derecho como Estado legal serán, pues, las dos características inescindibles de este modelo amplio o genérico del Estado constitucional». (Pág. 3)

«En conclusión, cuando la soberanía recae en una colectividad, por principio (por el hecho mismo de dicha titularidad colectiva), el ejercicio de tal poder está condicionado a la existencia de una organización y de unas reglas de procedimiento para que «verazmente» pueda expresarse esa colectiva voluntad soberana. El carácter absoluto, fácilmente entendible cuando es un individuo el
soberano, se presenta ya difícilmente inteligible cuando el soberano es una colectividad. En otras palabras, el término absoluto es contradictorio con la titularidad democrática de la soberanía». (Págs. 8-9)

El autor intenta demostrar que el Estado constitucional democrático de derecho supone juridificar la democracia en la medida que concilie las doctrinas constitucionales de la democracia procedimental y la democracia sustantiva… El Estado constitucional, concebido del modo más genuino o radical, esto es, definido por aquello que le caracteriza como forma política singular y, por lo mismo, enteramente distinta de otras formas políticas históricas, no es otra cosa, me parece, que el intento de juridificar la democracia.

Documento: Artículo | Editorial: Universidad Autónoma De Madrid | Abrir documento

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