La cultura política

La cultura política está referida a aquellas bases psicosociales, de actitudes y creencias compartidas por una comunidad o sociedad en torno a cómo, quién y de qué manera debe hacerse la política, ejercerse el po­der y los principios de legitimidad

Se refiere a una serie de actitudes y creencias principalmente aceptadas por los individuos de un sistema social sobre objetos comunes en general, y donde la creencia primaria referida a la política es que estos objetos llevan a una relación con el poder, la autoridad y el gobierno.

Es decir, la cultura política está referida a aquellas bases psicosociales, de actitudes y creencias compartidas por una comunidad o sociedad en torno a cómo, quién y de qué manera debe hacerse la política, ejercerse el po­der y los principios de legitimidad.

La cultura política de una nación consiste en la particular distribu­ción de pautas de orientación hacia los objetos políticos entre los miem­bros de dicha nación y denominaremos subcultura política a “esas inclina­ciones especiales localizadas en los grupos particulares.” [1] Es el engranaje entre el individuo y la sociedad política.

Almond y Powell emplean el concepto de cultura política como las orientaciones psicológicas hacia objetos sociales, cuando describen la cul­tura política, se refieren al sistema político que informa los conocimientos, los sentimientos y las valoraciones de su población.

Esta forma de expre­sar la cultura política significa una orientación específica hacia los aspectos internos de las relaciones políticas que son similares a las actitudes, pero en este caso de contenido político y que son parte de los individuos —en su mayoría— y de la sociedad a la que pertenecen:

a) La orientación cog­noscitiva se refiere a los conocimientos y creencias acerca del sistema po­lítico, de sus roles y de lo referente a dichos roles de sus aspectos políticos y administrativos, es decir, acerca de lo que la población cree de su go­bierno, autoridades y relaciones de poder, en el aspecto trascendental y no coyuntural; b) la orientación afectiva se refiere a los sentimientos de apoyo o rechazo que tendrán los ciudadanos acerca del sistema político, a sus roles, las personas que lo componen y los logros que han alcanzado para todos; finalmente, c) la orientación evaluativa que implica los juicios y opiniones sobre el sistema político, que involucran la combinación de la información disponible y los sentimientos de los ciudadanos. [2]

La cultura política presenta las siguientes características. Existen valores, actitudes y creencias con mayor o menor importancia dentro de la cultura política, para una persona puede ser más importante el derecho de expresión que el derecho de voto; asimismo, no todos los miembros del sistema político compartirán en la misma intensidad y dirección los valores de la cultura política, sino se manifiestan una serie combinada de valores compartidos o no por los miembros.

Puede ser entendida en dos aspectos. Primero, asociado a la base actitud—creencias—valores (dimensión psico­lógica) y otra al arreglo institucional sobre el ejercicio del poder (dimen­sión institucional). Una concatena a la otra.

Si en una sociedad se asumen los valores de la democracia, entonces el arreglo institucional en torno al ejercicio del poder debe enmarcarse sobre tales valores, entendidos como aspiraciones y guías para alcanzarlos y no en el sentido extremo de los términos; en tal sentido, tanto élites, contra—élites —principalmente és­tos— y los ciudadanos, asumen estos valores como inherentes a su forma de convivencia. Y nos referimos a los dos sectores principalmente en el entendido que son los que generalmente han roto el orden institucional y constitucional de nuestro país, y si las élites de nuestro país no respetan las reglas impuestas y asumidas por la sociedad toda, es imposible que haya estabilidad política que perdure en el tiempo.

La manera como se manifiesta la cultura política de una sociedad puede hacerse en torno a lo que denominamos los símbolos políticos; és­tos aparecen cuando existe la necesidad de integrar a una comunidad po­líti­ca.

Pueden ser entendidos “como cualquier objeto que adquiere algún sentido político excediendo sus cualidades intrínsecas.” [3] Los símbolos son la manifestación de las adhesiones a un sistema de valores específico en un marco de común que lo representa y no por las cualidades físicas del símbolo, en tal sentido podemos graficarlo así:

Valores políticos -> cultura política -> símbolo = adherentes

Los símbolos tienen pues esa peculiar cualidad de integrar, identifi­car y excluir simultáneamente a los grupos humanos en torno a valores, creencias o principios aceptados, mediante estos se logra no sólo la inte­gración sino lo más importante se consigue movilizar a las personas en torno a la consecución de los objetivos y aspiraciones que representan; todas las culturas han utilizado la simbología para integrar a sus comuni­dades y simultáneamente excluir a quienes no tienen el mismo marco mental.

Notas

[1] ALMOND y POWELL, Ob. Cit., p. 29.

[2] Ibíd., El resumen es nuestro, p. 50.

[3] MANHEIM, Ob. Cit., p. 32.

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