La crisis del espacio público

Este artículo aborda algunos de los problemas asociados a la posibilidad de contar conun espacio de comunicación y deliberación política en las democracias contemporáneas. Para ello se analizan dos modelos antagónicos, el de J. Habermas y el de N. Luhmann.

Este contraste permite apreciar las grandes diferencias existentes entre teorías de la acción normativas y teorías sistémicas. A partir de ahí se pasa revista a algunas de las distorsiones introducidas en el espacio público de deliberación política, provocadas fundamentalmentepor el creciente papel de los medios de comunicación en su labor de intermediaciónen todo el proceso político.

En su artículo «La crisis del espacio público», Fernando Vallespín analiza los problemas asociados a la posibilidad de contar con un espacio de comunicación y deliberación política en las democracias contemporáneas.

En primer lugar, Vallespín distingue entre dos modelos antagónicos de espacio público: el modelo normativo, representado por la teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas, y el modelo sistémico, representado por la teoría de la sociedad de Niklas Luhmann.

El modelo normativo entiende el espacio público como un ámbito de comunicación y deliberación racional entre ciudadanos libres e iguales. En este espacio, los ciudadanos comparten un marco de valores y normas comunes, a partir del cual pueden discutir y llegar a acuerdos sobre los asuntos públicos.

El modelo sistémico, por su parte, entiende el espacio público como un sistema social que se autorregula a través de la comunicación. En este modelo, el espacio público no es un ámbito de comunicación racional, sino un lugar donde se intercambian mensajes, símbolos e imágenes que tienen un significado para los miembros de la sociedad.

Vallespín sostiene que el modelo normativo del espacio público está en crisis en las democracias contemporáneas. Esta crisis se debe a una serie de factores, entre los que destacan:

  • La fragmentación social y cultural, que dificulta la construcción de un marco de valores y normas comunes.
  • El creciente papel de los medios de comunicación, que influyen en la agenda pública y condicionan la forma en que los ciudadanos se informan y se forman sus opiniones.
  • La proliferación de las redes sociales, que han creado nuevos espacios de comunicación, pero que también han contribuido a la polarización y la fragmentación de la opinión pública.

Vallespín concluye que la crisis del espacio público plantea un desafío para la democracia. Si los ciudadanos no tienen un espacio donde puedan comunicarse y deliberar sobre los asuntos públicos, será difícil que puedan ejercer su ciudadanía de forma responsable y participar en la toma de decisiones.

Para afrontar esta crisis, Vallespín propone una serie de medidas, entre las que destacan:

  • Promover la educación cívica, para que los ciudadanos conozcan sus derechos y deberes y desarrollen las habilidades necesarias para participar en la vida pública.
  • Fortalecer los medios de comunicación públicos, para que brinden una información plural y de calidad.
  • Apoyar el desarrollo de nuevos espacios de comunicación y deliberación, que sean inclusivos y respetuosos con la diversidad.

Estas medidas son necesarias para garantizar que las democracias contemporáneas puedan seguir funcionando de forma eficaz y que los ciudadanos puedan ejercer su ciudadanía de forma plena.

Documento: Artículo | Editorial: Revista Española de Ciencia Política | Descargar

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