La ciencia política y la función de asesoría

La Ciencia Política es una de las pocas disciplinas sociales que ha tenido en las últimas décadas un crecimiento vertiginoso y sorprendente a nivel internacional e incluso, en algunos casos hasta desconcertante; su ámbito de estudio en la actualidad resulta...

Y en ello radica la importancia de esta disciplina, pues de acuerdo a la concepción pragmática norteamericana, no solo importa conocer por conocer, sino conocer para ponerlo en práctica, es decir, que un conocimiento debe ser aplicado, debe ser útil a la sociedad para la solución o prevención de sus distintos problemas, en este caso dentro del ámbito político, pero no es solo la corriente norteamericana quien tiene esta idea de la ciencia política, sino también la corriente crítico—dialéctica alemana de la Escuela de Marenburg quienes consideran que los conocimientos que se tienen deben servir para transformar una realidad, para mejorar y orientar el trabajo de quienes tienen la responsabilidad política en sus manos, puede existir diferencias sustanciales en la concepción que cada corriente tenga de la ciencia política, pero guardan la misma opinión respecto a la utilidad de esta.

Su ámbito de estudio
Responder a la pregunta ¿qué estudia?, tal vez resulta más complicada debido a que su campo de estudio resulta muy amplio, en razón de este dificultad han existido dos formas de enfrentar el problema, el primero ha sido a través de una lista—tipo en la cual se señalan las diversas temáticas que cubriría la ciencia política y que fue la solución a la que llegaron los especialistas reunidos por la UNESCO en 1948, en tanto que otros politólogos han intentado encontrar un objeto central de estudio lo bastante amplio como para englobar todos los hechos políticos, en esta búsqueda, la vieja polémica giraba en si este objeto era el Estado o el Poder, pero hoy, dicha polémica se centra por un lado en el Poder Político y de otro lado en el Sistema Político, existiendo defensores de cada uno de ellas, aun cuando pareciera por momentos inclinarse el peso en la aceptación del sistema político como objeto de estudio de la Ciencia Política.

Nosotros compartimos junto a autores como Easton, Linz, Dahl o Pasquino, la idea que el objeto más apropiado para la ciencia política es el sistema político y que como tal le interesa conocer todo lo que sucede en el interior de este, pudiendo para ello emplear diferentes enfoques que privilegien uno u otro aspecto del mismo, desde los diferentes procesos que se producen en su ambiente intra o extrasocietal hasta el comportamiento de los diferentes actores que interactúan en él, de aquí el interés por el papel del gobierno y sus políticas, la función del parlamento, los partidos políticos, los grupos de presión y la opinión pública, así como su preocupación por los cambios que se producen en todo o parte de un sistema sea de manera pacífica (elecciones) o violenta (revoluciones, golpes de Estado o guerras civiles) y últimamente el interés por la eficacia política, las decisiones políticas y la gobernabilidad de los sistema políticos tanto a nivel nacional como internacional, por ejemplo ha ayudado a entender la importancia de algunas instituciones para la Democracia y evaluar la función que cumplen estas en el proceso social, es desde este punto de visto que podemos partir para responder a la pregunta ¿para qué sirve la ciencia política?

Una ciencia política aplicada
Un signo del status y del desarrollo de la ciencia política es la medida en que aparece implicada en las realidades de los procesos políticos que se propone estudiar, en Norteamérica y otros países la ciencia política ha pasado de ser un tema a ser un conocimiento que se adquiere para implementarla en la actividad política desde distintos ámbitos, para servir como base de una asesoría técnica en campos propios de su especialidad.

Actualmente la ciencia política presenta, al menos cinco modos de aplicación práctica: ha ayudado a organizar el debate sobre varios modelos de reforma política, ha proporcionado críticas y análisis orientado hacia el establecimiento de medidas políticas, ha desarrollado la función que cabe a los consejeros políticos, ha contribuido en la información política y a elevar la cultura política de los ciudadanos, así como a comenzado a participar en las predicciones políticas.

La ciencia política a aportado su contribución a todos estos procesos, como ha sido el caso de EE.UU., Inglaterra y Alemania, donde este aporte a tomado la forma de investigaciones, de publicaciones analíticas y polémicas en relación con los problemas que se trata, en esta participación la ciencia política ha ganado tanto en prestigio como en importancia.

La investigación en ciencia política, orientada a la formulación de medidas políticas se ha desarrollado, en parte, porque es una orientación nueva y también debido al apoyo recibido por los gobiernos de los EE.UU. y Alemania, así como en Francia donde el gobierno del ex-presidente Miterrand financió una investigación para conocer la importancia del tamaño del Estado en relación a su eficacia administrativa, en esto también tiene importancia la función de las oficinas de planificación política que muchos departamentos de administración pública tienen en los países más adelantados, aumentando la posibilidad de vincular la investigación académica a las necesidades de la Administración central.

Para algunas personas, el empleo de politólogos en condición de asesores de los políticos sigue pareciendo una cosa excéntrica e inapropiada, sin embargo, la función asesora de otros especialistas como economistas, estadísticos, psicólogos o abogados está institucionalizada, hasta los sociólogos parecen tener algo que decir, pero ¿los politólogos?, sin embargo, aquí también se han hecho progresos en tres frentes y actualmente se cuestiona menos la validez de la ciencia política, en primer lugar, en

el caso inglés, el empleo de politólogos en el Departamento Central de Revisión política en la oficina del Primer Ministro ha contribuido a dar status de paridad a los politólogos con otros científicos, en segundo lugar, debido a la creciente complejidad de las técnicas de la psefología, de las técnicas de las campañas electorales, de la comunicación política y de la preparación política en la organización de partidos, estos emplean en mayor medida el asesoramiento de expertos y politólogos académicos, aunque ninguno ha alcanzado todavía el nivel de Henry Kissinger, en tercer lugar, la Comisión Europea se preocupa por la dimensión política de su trabajo y algunos politólogos están actualmente empleados en Bruselas, si esta tendencia continua o no dependerá, en gran medida, de si este asesoramiento profesional resulta ser exacto, apropiado y significativo.

La información política es otra función que debe cumplir el politólogo y los medios de comunicación de masas, en el caso de los países de Europa, Norteamérica y algunos de Latinoamérica, recurren a estos profesionales para que expliquen y examinen los problemas que, para el lego, puedan ser completamente desconcertantes, como los referéndums, las predicciones electorales, la autonomía y función de los poderes del gobierno, la reforma del procedimiento parlamentaria, el trabajo de las comisiones del Congreso, las propuestas de representación por distrito electoral único o múltiple, teniendo todo esto un efecto doble: de un lado las demandas crecientes de la información y de otro, la mayor disposición y capacidad de los politólogos para suministrar análisis y comentarios sobre los mismos.