Información

La información es un conjunto de códigos ordenados en algún sen­tido y dirigidos en alguna dirección, por lo tanto, es una relación de tipo significativo y simbólico

Etimológicamente información proviene de la palabra latina infor­mare in, formo de lo que deriva “informar” que significa “formar, dar forma, moldear”, “representar idealmente”. Estamos en la era de la infor­mación, hoy es común escuchar sobre la velocidad y complejidad de la información, de autopistas de información y que el insumo por excelencia para cualquier acción humana es la información.

Esta palabra puede ser entendida en tres sentidos: “a) como el conjunto de datos que caracterizan a un objeto; b) como un proceso de transferencia de los datos de un objeto hacia otro objeto; y c) como el re­sultado de dicho proceso registrado en el segundo objeto.” [1]

En el primer caso, podemos entender la información como aquella cualidad que distingue y diferencia a los objetos animados e inanimados. Pues si bien es cierto objetos comunes tienen características similares, hay algo que los distingue y en ese sentido, todo objeto puede ser identificado por su diversidad, ésta viene a ser una cualidad universal de la materia, que posibilita los procesos naturales de información, desde tal perspectiva, y como primera aproximación podríamos definir a la información como: “el conjunto de características que posee un objeto y que lo hace diferente en relación con otros, en un determinado lugar y espacio”. [2]

En el segundo caso, cuando concebimos la información como pro­ceso, debemos entender que existe cierta cualidad que sólo poseen algu­nos objetos; se diferencian por la información, pero sólo algunos objetos especializados pueden percibir y proporcionar información, es decir inte­ractuar con su exterior. Por ejemplo, las piedras muestran una configura­ción que las distinguen y puede diferenciarlas, están allí, pero no procesan información y por tal razón no pueden adaptarse.

Asumimos que la información es un proceso pues no—basta un ob­jeto cualquiera, es necesario que al menos uno de ellos tenga la cualidad de percibir y procesar, para conseguir mediante esa interacción intercam­biarla, a ese intercambio se le denomina reflejo, pues es lo que un objeto recibe como respuesta a un estímulo; resumiendo, podemos afirmar que la materia—objetos inertes sólo tienen capacidad de proporcionar informa­ción, los seres vivos además de esta cualidad pueden obtenerla y proce­sarla.

En el tercer caso, nos estamos refiriendo a una cualidad propia­mente humana y distintiva, pues no es compartida por otros seres vivos, que es la capacidad de convertir la información en conocimiento y para que ello ocurra el género humano fue capaz de crear una representación de la realidad externa e interna, a través de los signos, gracias a la posibilidad de abstracción.

Este sistema cultural de información presenta cuatro ca­racterísticas distintivas: a) con los signos los seres humanos son capaces de proporcionar y obtener información, aun sin la presencia de los objetos que la originan; b) tanto el objeto que proporciona información como el que la obtiene, poseen representaciones mentales de los signos; c) la in­formación que se proporciona es actual y no potencial; y d) las funciones  de producir y obtener información están reguladas por un código cultural.[3]

La información es un conjunto de códigos ordenados en algún sen­tido y dirigidos en alguna dirección, por lo tanto, es una relación de tipo significativo y simbólico, que permite la transmisión y recepción de men­sajes, es decir, es el contenido o significado del mensaje que permite la comunicación. Debemos precisar que un mensaje con un significado no perceptible o manifiesto también es información.

Deutsch considera la información como: “una distribución pautada, o una relación pautada entre eventos”. [4] Mientras que Toffler, explica que: “con información, nos referiremos a datos que hayan sido ordenados por categorías y planes de clasificación u otras pautas; y conocimiento significará información que ha sido depurada dándole forma de afirmacio­nes más generales”. [5]

La información interviene en todo sistema social, porque es el in­sumo principal en la relación de interacción de las partes que la compo­nen, cualquiera sea el nivel —micro o macro— se parte necesariamente de un proceso de comunicación que consiste en la transmisión a través de canales de comunicación de códigos interelacionados denominados men­saje. De allí la importancia que en la actualidad ha adquirido, porque se comprende que, sin ella, las decisiones, el conocimiento, la interacción de las personas, instituciones o grupos sociales sería imposible.

La información es acumulativa, pues constantemente enriquece la cantidad y calidad de datos que contiene, llegando a constituir enormes depósitos de datos que luego de ser procesados en el sentido de darle or­den, coherencia e interpretación, generan conocimiento una de las bases del poder de las personas; debemos acotar, que la información por sí sólo no genera conocimiento y por ende no da poder, la información procesada y generadora de nuevo conocimiento da poder y ventajas decisivas en to­dos los ámbitos del desarrollo humano.

En términos políticos, la información tiene múltiples expresiones, pero para los fines de la investigación y a modo de ejemplo describiremos tres expresiones: 1) proporciona una nueva perspectiva en cuanto al aná­lisis del poder; 2) asociado con lo anterior, nos permite concebir las pau­tas de acatamiento y legitimidad, y; 3) es insumo en la toma de decisio­nes políticas.

Notas:

[1] ROJAS, IBICO, Teoría de la información, Lima – Perú, San Marcos, 1998, p. 19.

[2] Ibíd., p. 25.

[3] Ibíd., p. 57 – 58.

[4] DEUTSCH, Ob. Cit., p. 172.

[5] TOFFLER, ALVIN. El cambio del poder, Barcelona – España, P & J editores, 1994, p. 42.

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