Grupos parlamentarios, partidos políticos y mecanismos de control político

«Tradicionalmente los parlamentarios han sido vistos como legisladores, cuando son las funciones de representación y control político las que resultan ser fundamentales para definir el rol que compete a los parlamentos en las democracias modernas.

Particularmente, los parlamentarios son representantes y es en mérito a tal condición que legislan y controlan. Estrictamente, la democracia no puede ser entendida sin control político, siendo esta función la que para Loewenstein característica a las democracias liberales frente a las autocracias. Explica el autor que la existencia o ausencia del control, “su eficacia y estabilidad, así como su ámbito e intensidad, caracterizan cada sistema político en particular y permiten diferenciar un sistema político de otro”, el constitucionalismo y la autocracia (Loewenstein, 1982: 29).

Así, los clasifica en controles intraorgánicos e interorgánicos, según operen dentro de la organización de un detentador del poder o, entre diversos detentadores del poder. Ambos son controles horizontales.

La función de control político que ejercen los parlamentos ha sido valorada positivamente en el pensamiento político, reconociendo en ella una tensión que favorece al sistema. “La lucha por el poder entre el gobierno y el parlamento es permanente y constante.

La historia del Estado constitucional desde sus principios no ha sido sino la búsqueda perenne de la formula mágica para el establecimiento de un equilibrio ideal entre el gobierno y el parlamento, fórmula que jamás ha sido encontrada y que jamás lo será” (Loewenstein, 1982:253). El control es ejercicio de poder, responsabilidad frente a su ejercicio y garantía de libertad al impedir el abuso del mismo, es por ello garantía del sistema democrático.

En efecto, como advirtió Lord Acton el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Montesquieu encontró que la mejor forma de garantizar la libertad es evitar el abuso del poder, así advirtió: para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder. Sobre los límites al poder legislativo Locke señala que “está limitado al bien público de la sociedad”.

Agrega que “jamás puede tender derechos a destruir, esclavizar o deliberadamente empobrecer” (1959:107), Como explica Valadés, sólo controla quien tiene poder, “controlar al poder es pues un acto de poder” (Valadés, 2000: 17)». (Pág. 1)

Tipo de documento: Artículo | Editorial: Pontificia Universidad Católica del Perú

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