Fascismo

El fascismo como movimiento había sido fundado en Italia por Benito Mussolini en 1919. Su denominación de fascio provenía de los "fasces" o haces de caña que los romanos usaban como símbolo de autoridad.

Como en gran parte de América Latina, el pensamiento fascista llegó al Perú proveniente de Europa, siendo asumido por sectores que buscaban oponerse por todos los medios al desarrollo del pensamiento revolucionario del continente encarnados en los recién fundados partidos nacional revolucionarios y agrupaciones socialistas de las décadas del 20 y 30.

El fascismo como movimiento había sido fundado en Italia por Benito Mussolini en 1919. Su denominación de fascio provenía de los «fasces» o haces de caña que los romanos usaban como símbolo de autoridad.

Como partido se constituyó en 1921 con el nombre de Partido Nacional Fascista, se caracterizó por el cultivo de una ideología nacionalista, imperialista, totalitaria e imperialista.

Mucho tuvo que ver en el surgimiento del fascismo, la situación post bélica europea sobre todo en Italia y Alemania en 1918. En el primer caso, por el grado de insatisfacción que provocó en el pueblo el hecho de haber ganado la guerra y perdida la paz; y en el segundo, la humillación que le significó la aplicación del Tratado de Versalles.

En ambos países, la depresión económica se acrecentó y empeoraron las condiciones de sus diferentes sectores sociales, sobre todo el de la clase media, cuya situación alcanzó niveles marginales como del proletariado.

Esta realidad de insatisfacción material y espiritual fue canalizada hábilmente por el movimiento fascista, proporcionándole al pueblo las esperanzas de un nuevo orden con autoridad y progreso.

Históricamente, el fascismo surgió como posición equidistante al marxismo y al liberalismo, del primero criticó su concepción de que las formas políticas son el reflejo de las relaciones económicas; contra el segundo la utilización hipócrita que hacía del concepto de la libertad y de la igualdad, que en la práctica hacia más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

El fascismo postuló que el Estado debe ser el único director de la economía y debe, por lo tanto, armonizar los intereses de todos los agentes económicos y políticos de la sociedad; por tal razón, opuso al principio marxista de la lucha de clases, la conciliación de estas en el esquema de un sistema corporativo.

Antecedentes que prepararon el surgimiento del fascismo o el corporativismo, a juicio de Carlos Radicati Di Primeglio (1) fueron:

  1. Algunos principios de la Escuela Católica como la crítica del Estado demoliberal y la colaboración entre las clases.
  2. Algunos principios de la Escuela Nacionalista Francesa que valoró la organización gremial, y la creación de una representación de categorías profesionales, así como la supresión del parlamento político y su reemplazo por otro sindical.
  3. La posición antiparlamentaria y antipartidaria de los anarquistas.
  4. Algunos principios del sindicalismo revolucionario, como la idea sindicalista de la producción, la idea de la gimnasia heroica como medio de elevación y la idea del sindicato corporativo como medio de sustento del estado fascista.
  5. La filosofía de Nietzche y las obras de los escritores que alimentaron el culto a los héroes.
  6. Las ideas de José Mazzini que mostró que el hombre tiene antes que todo derecho hacia Dios, la familia y la nación y que sólo a través del cumplimiento de ellos puede hablar de deberes.
  7. La obra y acción heroica del poeta Gabriel D’Annunzio, de quien los fascistas consideraron su verdadero precursor, sobre todo cuando dio a conocer después de la Toma de Fiume la Constitución conocida como la «Carta del Carnaro».
  8. Algunos escritos de demócratas y socialistas que criticaban el sufragio universal, como Gastón Deschamps, Raivaison, Desmolins, Benoit y sobre todo Luis Bertrand quien en sus «libros» apoyó la representación corporativa, como complemento necesario al sufragio universal, proponiendo la creación de una tercera cámara (profesional) entre la cámara de Diputados y el Senado; y entre los socialistas a De Greff, De Laveleye y Wandervelde y César Battisti.
  9. La obra de Gian Domenico Romagnosi, para quien el Estado debe estar por encima de los ciudadanos y de las clases, y por esta razón se constituye como la síntesis de sus aspiraciones.
  10. La obra de Wilfredo Pareto, economista y sociólogo, cuyo pensamiento sobre todo los trabajos de sus últimos años contribuyeron al desarrollo del corporativismo. En el «Periódico Económico» y en «Gerarchia» Pareto aprobó el manejo de los asuntos del Estado a través de un consejo de patrones obreros y técnicos.
  11. Las obras de Duguit y Prins quienes sostuvieron la necesidad de adoptar una nueva representación parlamentaria.

Filosóficamente, el fascismo tomó del pensamiento de Tomas Hobbes (1588 1679) la concepción autoritaria y antidemocrática, de la defensa absoluta del poder ilimitado del Estado.

En el «Leviatán» Hobbes expresó que el poder absoluto se muestra tanto en la Monarquía, Aristocracia y Democracia; del alemán Max Weber (1864 1920) la idea del poder carismático, tipo ideal de autoridad que descansa como lo afirma Timasshef «sobre la devoción a la específica y excepcional santidad, heroísmo o carácter ejemplar de una persona y de los modelos u ordenes normativos regulados u ordenados por «él».

De Joseph Artur Conde de Gobineau (1816 1882) la afirmación de que el desarrollo y decadencia de las sociedades están ligadas al factor racial y por lo tanto una raza, la aria es superior y mejor a todas.

Todas estas apreciaciones y fundamentos sirvieron para que Mussolini elaborase una concepción ideológica, que, partiendo de la interpretación del desarrollo histórico social italiano, descubriera en ella, las causas de sus frustraciones, pero también la gloria de sus pasadas laureles imperiales, hecho que pretendió repetir con un nuevo derrotero político y a su juicio histórico de constituir una nueva Nación y Estado que albergara a un nuevo hombre.

El idealismo bajo los cuales se forjó el fascismo como lo apunta Alipio Valencia Vega «sustituye el concepto de felicidad con el de deber, y en vez de libertad proclama la autoridad, en lugar de la igualdad establece la jerarquía y a cambio de los números afirma la calidad».