El sistema político según Raymond Aron

Aron hace un estudio sociológico de los regímenes políticos, para diferenciarlo de los estudios jurídicos y filosóficos. Afirma que en las sociedades modernas, la soberanía no es sino una ficción jurídica, por lo que se...

En un régimen pluralista el principio psicológico es una combinación de dos sentimientos que son: el respeto a la legalidad y el sentido de compromiso. Aron señala que no basta que exista el respeto a las leyes, sino que es preciso algo más que no puede estar escrito, y que no se encuentra estrictamente ligado a la legalidad; es el sentido de compromiso, que significa reconocer la legitimidad parcial de los argumentos de los demás y hallar una solución que sea agradable para todos.

Aspectos principales de los regímenes pluralistas

A juicio del autor, la descripción de los regímenes pluralistas comprende cuatro (4) aspectos principales:

  • Hay que considerar al sistema político como un sistema social particular desde las elecciones hasta las decisiones adoptadas por el gobierno, pasando por la estructura de los partidos políticos, el funcionamiento de la asamblea y la elección de los ministros;
  • El ejercicio del poder o la toma de decisiones depende de los grupos sociales, de sus intereses, sus rivalidades, ambiciones, de su acuerdo posible y de su competencia permanente;
  • Conviene analizar la administración pública, siendo ésta al mismo tiempo el agente ejecutivo de las decisiones tomadas por los gobernantes;
  • Finalmente, el estudio del marco histórico del sistema político.

Imperfecciones del régimen de partidos múltiples

Aron encuentra, después de explicar el tipo ideal de régimen multipartidista, algunas imperfecciones que se presentan en la realidad, que para él son tres (3) formas de imperfecciones:

  • La no—aplicación de la legitimidad electoral por exclusión de ciudadanos o su manipulación;
  • La no—aplicación regular de las reglas de la competencia pacífica, ya sea entre los partidos, ya sea en el parlamento;
  • El carácter no representativo de los partidos que agrupan sino a una pequeña minoría del país, estando rota la comunicación entre los partidos políticos y los grupos sociales.

Regímenes de partido único

Para Aron este régimen se caracteriza por el monopolio otorgado a un partido de la actividad política legítima, entendiendo por ésta la participación en la competencia por el ejercicio del poder y la determinación de un plan de acción, de un plan de organización de la colectividad entera. En el caso del régimen comunista la legitimidad de ésta a juicio de Aron se consigue de dos maneras:

  • A través de la noción de representación auténtica, en la que se argumenta diciendo que para lograr una verdadera representación es preciso un partido único del proletariado organizado.
  • A través de la noción de la razón del fin histórico, se argumenta que para lograr el fin histórico (comunismo), se necesita el monopolio del partido, con el propósito de crear radicalmente una nueva sociedad, conforme a los valores comunistas. Los regímenes de partido único se vuelcan hacia el porvenir y hallan su suprema razón de ser, no en lo que fue, o en lo que es, sino en lo que será, y por ser regímenes revolucionarios llevan en sí un elemento de violencia.

Cuando un partido tiene el monopolio de la política, el Estado está inseparablemente ligado a él. El partido único se apodera del estado, no de acuerdo con las reglas en la mayoría de los casos, sino por la fuerza e incluso cuando conforme aparentemente con las reglas constitucionales viola inmediatamente su espíritu por el hecho de excluir la repetición de elecciones.

Los sentimientos psicológicos que mueve a los hombres en un régimen de partido único, a juicio de Aron son la fe y el miedo. Dice que un partido de esas características sólo puede fundarse en la fe de sus militantes, en la creencia de su doctrina y en el fin que persiguen; y el miedo es para los que no militan en el partido, que es para los que no creen en la doctrina oficial del Estado, para convencerlos de su impotencia para enfrentar tal situación. Por lo que Aron afirma que la solidez de los regímenes de partido único exige, al mismo tiempo de la fe y el entusiasmo de los creyentes; y la conciencia de los no creyentes de su impotencia reflejada en la resignación, indiferencia o miedo, éste último necesario inevitablemente.

Define al régimen totalitario como «el monopolio reservado a un partido, la voluntad de imprimir la marca de la ideología oficial al conjunto de la colectividad, y por fin, el esfuerzo con vistas a renovar radicalmente la sociedad hacia un final definido por la unidad de la sociedad y del Estado”.

La categoría descrita a juicio de Aron se refiere al régimen monopolístico de partido único perfecto (ex-URRSS), pero además distingue otras dos categorías dentro de este tipo de régimen, como el caso del partido fascista, en el cual se reserva el monopolio de la actividad política, aunque su ideología no era total, el partido fascista no deseaba, al comienzo transformar el orden social, lo esencial en su ideología estribaba en la afirmación de la autoridad del Estado, en la necesidad de un Estado fuerte.

Un tercer tipo de régimen de partido único es aquel en el cual el partido se presenta a sí mismo como provisional y con la misión de llevar a cabo una transformación revolucionaria, si bien acepta que el punto de llegada será la reconstitución de partidos múltiples, o por lo menos un régimen de legalidad electoral. (Dictaduras latinoamericanas).

Tal clasificación de los regímenes de partido único, se hace por el grado de totalitarismo, siguiendo esta medida por el carácter más o menos perfecto de la confusión entre Estado y sociedad.

Régimen sin partido

Es aquel en que el partido no tiene existencia jurídica, ni sociológica, y que no existe legitimidad electoral, ni revolucionaria. En estos regímenes existe una especie de despolitización de los gobernados; en los actuales tiempos no se los observa, pero es una posibilidad teórica, como en el caso de Portugal en que el gobierno organizaba lista de elección al igual que la oposición, sin la organización partidaria, sino solamente lista de personalidades.