El principio de libertad

En El principio de libertad, Químper expone las ideas centrales de lo que entiende por este principio-derecho que es la libertad. A esta la asume como un principio; específicamente, la llama principio-activo, por el cual el hombre –de manera natural– tiene la facultad de obrar como crea conveniente.

“José María Químper fue uno de esos liberales auténticos que no se prestan al juego de la demagogia, pues ésta supone el abuso del lenguaje para azuzar a las masas en provecho propio. Liberales que gustan del fluir espontáneo de las cosas, sin mayores sobresaltos, pero firmes y decididos en la defensa de los principios
y de los derechos ciudadanos.

La doctrina liberal sería abrazada por una nueva generación de políticos que apostaron por un Perú integrado internacionalmente en condiciones de igualdad, cuando brillaba la política del libre comercio de William Gladstone, Primer Ministro del Imperio Británico en la época victoriana.

En El principio de libertad, Químper expone las ideas centrales de lo que entiende por este principio-derecho que es la libertad. A esta la asume como un principio; específicamente, la llama principio-activo, por el cual el hombre –de manera natural– tiene la facultad de obrar como crea conveniente. Sabe que en esta forma general se le identifica como la libertad moral. Sin embargo, aún no es la libertad política. Ésta última consiste en el sometimiento del individuo al poder público, es decir, al gobierno, el encargado de dirigir a la sociedad para el mantenimiento del orden.

En este juego político del manejo del gobierno, Químper reconoce que se configuran mayorías y minorías, siendo que el individuo debe someterse a las decisiones de las primeras, sin que ello implique que renuncie a sus derechos. Esto es lo que el liberalismo defiende: el respeto de los derechos mediante los límites formales al ejercicio del poder.

Y, a manera de un diestro cirujano, para mejor analizar a la libertad y pueda el lector alcanzar una comprensión cabal, la desmenuza en sus partes, como las libertades de opinión, de imprenta, individual y de inviolabilidad del domicilio, de sufragio, de trabajo, de industria y comercio, de asociación y, por último,de defensa.

Químper propone la idea de que el hombre libre es aquél que puede dar una opinión. Pero para ello debe instruirse. En esa cadena sabe que la tarea del
gobierno consiste en la protección de la libertad de enseñanza en todos sus niveles. Una enseñanza democrática, plural y tolerante, libre de cualquier injerencia política y a salvo de quienes ejercen el poder…”

 

Tipo de documento: Libro Electrónico

Editorial: Proyecto República

El principio de libertad
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