El modelo de la cascada: Formación y circulación de las ideas y opiniones

Describir y analizar un sistema político o partes componentes de él, implica necesariamente encontrar un modelo o marco de referencia que nos permita encontrar las múltiples y complicadas relaciones de un proceso eminentemente dinámico.

Es evidente que hay grados o escalas en cuanto el acceso a los niveles de gobierno. Por ello, se supone que hay una negociación que normalmente no está al alcance de los medios de comunicación, ni de la opinión pública. Pero la parte pública del asunto es el que nos importa ya que a cambiado la manera de hacer política, porque el gobierno —cualquier gobierno— sólo requiere enviar un mensaje a través de los medios de comunicación para que los ciudadanos e incluso en caso de conflicto externo, la comunidad internacional pueda conocer su opinión respecto de un asunto.

Antes de la masificación de los medios, especialmente de la televi­sión, las actividades del gobierno y los políticos, eran muy distantes y difí­ciles de ser seguidas por los ciudadanos. En la actualidad los políticos y la política están más cerca de la gente, están en sus casas a través de los noticiarios y la televisión por cable, por ello, tanto ciudadanos y políticos, y principalmente éstos últimos están más pendientes de lo que dicen y hacen porque saben que están siendo vistos por sus potenciales electores o mejor dicho por los líderes de opinión, pues a pesar del incremento de la cobertura informativa, observamos que el interés por la política es escaso. Esto quiere decir que el auditorio para los políticos, es uno muy reducido, pero muy importantes, pues quienes los componen regularmente son lí­deres de opinión y traspasan los contenidos que reciben a los demás miembros de la sociedad.

El efecto en el incremento de la cobertura informativa y por ende de la exposición de los políticos ante los diversos auditorios, si bien no ha proporcionado un incremento en el interés por la política, ni en su segui­miento, ha permitido por ejemplo a los ciudadanos que en la actualidad poseen televisión por cable ver en vivo y en directo las transmisiones de las sesiones del Congreso de la República, y aunque los niveles de sintonía son casi nulos, estos han corroborado muchos de los prejuicios y estereo­tipos que los medios de comunicación resumen en cuanto al debate y las intervenciones de los congresistas.

Referencias

[1] EASTON, Ob. Cit., p. 58.

[2] SARTORI, Ob. Cit., p. 127.

[3] SARTORI, Ob. Cit., p. 153.

[4] DEUTSCH, KARL W., El análisis de las relaciones internacionales. Buenos Aires – Argentina, Paidós, 1968, p. 135.

[5] Ibíd.,  p. 155.

[6] DAHL, ROBERT A. La poliarquía   participación y oposición, D.F. – México, REI, 1993, p. 19.

[7] AREND LIJPHART, Las democracias contemporáneas, Barcelona – España, Ariel S. A. 1era Edición, 1987, p. 20.

[8]  1. Formular sus preferencias; 2. Manifestar públicamente dichas preferencias entre sus partidarios y ante el gobierno, individual y colectivamente; 3. Recibir por parte del gobierno igualdad de trato: es decir, éste no debe hacer discriminación alguna por causa del contenido o del origen de tales preferencias. Ob. Cit., p. 14.

[9] SARTORI, Ob. Cit., p. 144.

[10] Ibíd., p. 145

[11] DEUTSCH, Ob. Cit., p. 130

[12] Loc. Cit.