El modelo de la cascada: Formación y circulación de las ideas y opiniones

Describir y analizar un sistema político o partes componentes de él, implica necesariamente encontrar un modelo o marco de referencia que nos permita encontrar las múltiples y complicadas relaciones de un proceso eminentemente dinámico.

Por parte de los medios la autocensura se manifiesta en dos sentidos, la denominada editorial y consiste en la selección que los editores o directores de noticias hacen del diverso material que reciben; y en el otro aspecto, la autocensura que los propietarios de los medios inducen a sus periodistas para que presenten o traten la información siguiendo la línea editorial del medio. En este caso, la autocensura es consecuencia del tipo de relaciones que tengan el gobierno y con la empresa periodística.

La censura abierta por parte del gobierno es más difícil de encontrarse en la actualidad, por los cambios ocurridos en el orden internacional que obligan a mantener ciertos parámetros de comportamiento por parte de los gobiernos en relación con los medios de comunicación. Entonces la autocensura, manifiesta esa percepción real o imaginaria, de lo que es conveniente decir o publicar, por parte de los medios o las personas y en tal sentido, los gobiernos no pueden ser acusados de ejercer presión o de limitar el derecho de expresión, cuando son las personas o los medios que se auto—imponen límites.

Procesamiento de la información política en cada contenedor de comunicación

Debemos establecer, ¿Dónde se inicia el proceso de formación de las opiniones políticas? Quienes lanzan las ideas, le dan contenido y las transmiten son los grupos de ideas. Actualmente, los grupos de ideas y los intelectuales no son necesariamente parte de los niveles socioeconómicos altos —como comúnmente se puede suponer—. La masificación de la Universidad y la carencia de oportunidades laborales para los profesionales, hace que muchos de ellos, no alcancen un nivel social superior; en tal sentido, no existiría en la actualidad una relación entre grado de educación y la movilidad social o en su defecto la tendencia sería menor, dando como resultado, que muchos profesionales estén ubicados en la base de la escala social, y aunque dedicándose a otras actividades, se convierten en líderes de opinión y patrón de referencia de los grupos sociales a que pertenecen.

Ahora bien, la formación profesional o académica no garantiza que dicha persona tenga el conocimiento adecuado para interpretar los asuntos políticos, en comparación con los ciudadanos que sólo han tenido formación escolar. Ello es así, porque en función de costo—beneficio, el estar más y mejor informados sobre un área de conocimiento implica un coste que muchas veces es difícil de ser asumidos por los ciudadanos, si consideramos que sea por la formación profesional o por actividades propias de sustentar la vida o ambas cosas, el tema político pasa a segundo o tercer plano.

En ese sentido, ¿Qué beneficios tiene para el ciudadano estar informado sobre los asuntos políticos? ¿Le garantiza el sustento de su vida y la de su familia? ¿Les da alguna ventaja frente a otros temas? Es decir, «la información es un «coste» que utiliza recursos individuales escasos, pues exige tiempo y atención. Adquirir información en un ámbito exige descuidar otros campos. Podría decirse que, dado que la política afecta a todos, la política es una excepción a esa regla. Sin, embargo, el coste de llegar a estar y permanecer informada recompensa sólo cuando se traspasa cierto umbral, cuando se ha conseguido una masa crítica de acumulación. Así, la distribución de la información política resulta desigual y discontinua entre la población como las distribuciones en otros campos de interés.” [9]

Sartori sugiere que la política es la excepción, porque se supone que es condición inherente a las personas en tanto su condición de ciudadanía estar al tanto de los asuntos públicos. Esto lamentablemente —como lo afirma— no es así, por ello sentencia que «aunque todo el mundo tuviera, digamos, cinco años de educación universitaria, ¿hay alguna razón para esperar una espectacular conversión a la política de los intereses de esa población?«. [10]

Es claro que el circuito de formación de la opinión y la generación de las ideas empieza en cualquier parte de los niveles descritos en el modelo de la cascada, porque en cada una de ellas, existen los grupos de ideas que lanzan o retoman las ideas, según sea el caso, aprobando o rechazándolas, simplificándolas e incluso durante cualquier parte del proceso inhibiéndolas. “Cada uno de los cinco grupos tiene sus propios recuerdos y su propia dosis de autonomía, puede rechazar, ignorar o reinterpretar muchos de los mensajes inaceptables, y quizá casi todos ello; es capaz de innovación e iniciativa, y puede también realimentar una corriente de información hacia arriba, que llega a algunos de los grupos de nivel más alto, o a todos ellos”. [11]

Debemos indicar que intelectuales con mejores niveles de ingreso, información y contacto más directo con fuentes informativas externas, tienen posibilidad de acceder a ideas generadas fuera del ámbito en que normalmente se desenvuelve, ya que se acerca al modelo de hombre cosmopolita; ventaja indudable en comparación con intelectuales de otros sectores sociales, en que los contactos externos son menos frecuentes o tardan más en producirse.

En nuestra descripción del procesamiento de la información en cada contenedor de la cascada, usaremos a la élite socioeconómica como iniciador del proceso a manera de ejemplo descriptivo. Supongamos que surge la idea en un sector específico de la élite socioeconómica, que deben establecerse salvaguardas que protejan a los productos nacionales de los precios dumping con que se importan del algún país. Típica demanda sectorial al gobierno, sobre política comercial, específicamente para—arancelaria.

El tema es discutido y evaluado, los gremios más interesados serán los que promuevan la discusión del tema. Al interior del contenedor existirán discrepancias, porque dicha medida afectará otros sub—sectores. Dicha demanda procesada se transmite casi al mismo tiempo al segundo (élite gubernamental) y tercer nivel (medios de comunicación); del primer contenedor se exige una decisión, del segundo difusión del problema para conseguir el respaldo de la opinión pública.

En la élite político—gubernamental, vuelve a producirse el intercambio de opiniones, intereses e influencias, así como la participación en ese mismo sentido, de los otros contenedores, para producir un resultado que es trasladado a los medios de comunicación y a los grupos interesados. A los medios de comunicación llegan tres flujos informativos, por una parte de la élite socioeconómica, por otra, las apreciaciones gubernamentales y las propuestas de la oposición.

A estas alturas del proceso, los medios de comunicación difunden una versión propia de lo que las élites socioeconómicas y políticas han procesado y básicamente son los públicos atentos o los líderes de opinión, en todos los estratos sociales los que asimilan o reciben dicha información y éstos a su vez la transmiten, también procesada a la población en general. En todos los casos, la visión o el sentido de la realidad política, social y económica del país, será vista en diferente perspectiva, en el entendido que la información política que se tiene varía en cada nivel en forma dramática. «Cada uno de los cinco niveles de nuestro modelo en cascada es en parte autónomo, pero también interdependiente con los otros niveles. Cada nivel está también abierto, en cierta medida, al impacto directo de la realidad externa».[12]

Cada contenedor y en cualquier parte del proceso puede aceptar, rechazar o permanecer neutral ante un tema en discusión; asimismo, puede generar nuevos temas que deberán ser sometidos a la opinión pública en este complejo sistema de información política.

Debemos considerar que en este proceso se produce un efecto de simplificación de la información en el instante que ésta pasa de contenedor, porque evidentemente sólo se transmite la información política considerada pertinente de ser transmitida y en vista que, en cada nivel se repite el proceso de debate e intercambio, al traspasar los límites del contenedor se vuelve a producir una simplificación. Donde en mejor medida puede observarse lo que estamos describiendo es en los medios de comunicación y en el contacto cara a cara entre ciudadanos.

La cuota de información política es variable con tendencia a la simplificación en cada nivel de la cascada, por lo que los componentes de cada contenedor difieren en cuanto a la información política que manejan y a la complejidad de la misma, por lo cual es evidente que eventualmente deberían tener perspectivas distintas respecto de un tema público; sin embargo, como los medios de comunicación simplifican la información po­lítica y como ésta es masiva en el sentido que llega a todos los niveles so­cioeconómicos, es que se produce en algunos casos puntos de vistas si­milares, sobre todo cuando están relacionados a temas generales; cuando se refieren a hechos o situaciones específicas, las diferencias son mani­fiestas, ya que no sólo debe considerarse la información de los medios de comunicación y de los lideres de opinión; debemos considerar la experien­cia personal y la influencia de los grupos de referencia.

Si tomamos en cuenta, por ejemplo, la situación de la inflación o el estado de la economía, encontraremos diferencias significativas sobre este tema en los diferentes estratos sociales. Los ciudadanos, aunque carezcan de información y cono­cimientos sobre la inflación, comparan su experiencia personal con lo ex­presado por los medios —descripción macroeconómica—y encontrarán que no existe relación entre uno y otro. Y es que la experiencia personal sirve como componente de contraste, porque en el caso de la inflación, éste índice no le dice nada al ciudadano común sobre su situación económica.

La retroalimentación del proceso comunicacional y la generación de la opinión pública

La retroalimentación, surge pues de un largo proceso de asimilación de información paulatinamente simplificada, parcial y diversa. Con estos elementos característicos de la información política, la ciudadanía recibirá mínimo dos posiciones respecto del asunto y sobre la base de dichas referencias podrá formar su opinión en caso le interese el tema. A escala política, se exige del gobierno respuestas a las demandas planteadas, sean estas respaldadas o no por la opinión pública para que se tomen decisiones; mientras que, a la masa de ciudadanos, la retroalimentación en el ámbito de comunicación implicará respaldo, indiferencia o rechazo a la propuesta.