El lenguaje político

Nuestra investigación referida a la información política, no puede descuidar el lenguaje político lenguaje que se usa para comunicar. En este sentido, debemos establecer qué y cómo se comunica e informa la política.

Pero como hemos visto, no necesariamente lo que uno expresa desde el punto de vista de la opinión, es lo que piensa ciertamente. Las personas pueden —y de hecho lo hacen— mantener para sus fueros inter­nos sus apreciaciones sobre algunos hechos y expresar opiniones distintas a la que realmente cree, eso es simular y ocultar. La intensión deliberada de ocultar los objetivos y aspiraciones de los políticos y reemplazarlos por las aspiraciones y objetivos de los ciudadanos, tiene un efecto evidente sobre el sistema político; no haré un análisis moral del asunto, sino de las consecuencias que acarrea este hecho.

Duverger afirma que: “La simulación consiste en disimular los fines y los motivos reales de la acción política tras unos pseudos—fines y pseu­dos—motivos, que son más populares y que gozan, por tanto, de un ma­yor sostén por parte de la opinión pública”. [8] La simulación tiene sus for­mas que Duverger resume con claridad. Valores inferiores tras valores su­periores, intereses particulares tras intereses generales y la creación del adversario; mientras que Del Rey Morató, añade dos formas de simulación más al destacar la: “transferencia de los motivos privados a motivos públi­cos y la creación del espacio político propio”. [9]

Por nuestra parte, debemos agregar que en donde mejor se mani­fiesta el proceso de simulación, el ocultamiento y la transferencia de los motivos privados a motivos públicos, es en la propaganda política y con ella no sólo los actores políticos ocultan sus intenciones y pareceres, sino que al hacerlo pueden engañar a mucha gente, haciéndoles creer que tal o cual parecer es cierto, pues la información que emiten no es imparcial, ni buscan que los ciudadanos conozcan la verdad, sino su versión sobre los hechos.

Tabla 6: Posibilidades de Organizaciones políticas y políticos en función al gobierno [7]
ÉliteObjetivoEstrategia
 

Instalada

Conseguir la continuidad en los cargos ocupados en el momento de la consulta electoral.
  • Desacreditar, por incapaz, a la élite alternativa.
  • Destacar los éxitos de su gestión.
 

Alternativa

Conquistar el poder. Pasar a ser élite instalada.
  • Acusar a la élite instalada de ineficacia y desgaste.
  • Ofrecer una gestión más sa­tisfactoria.

Etimológicamente propaganda proviene del latín propagare “que significa propagar, generar o reproducir… En su sentido literario y figura­tivo, fue empleada por los miembros de la Iglesia Católica Romana para referirse al proceso de conversión”.[10] La propaganda es una técnica desti­nada a complementar la acción política y no a sustituirla con ésta, tiene por objeto conseguir la adhesión de las personas a una causa o movi­miento político y neutralizar la acción político—propagandística de los ad­versarios, por lo tanto, es un medio de influencia y no un fin en sí mismo. Es por ello que toda actividad propagandística debe tener en consideración el medio socio—político en el cual se desenvuelve.

La propaganda política efectiva sabe captar aquellas actitudes que subyacen en el medio social, para hacerlas expresivas motivando un vín­culo entre una actitud manifiesta y el posible comportamiento de los ciu­dadanos. Los objetivos de la propaganda están relacionados al objeto pro­pagandístico (blanco objetivo) que se está intentando influir; estos objeti­vos generales casi siempre van acompañados de metas especificas que guían la acción propagandística. Así en función del adversario, el objetivo general será neutralizar y/o minimizar los efectos de sus acciones; en fun­ción a los neutrales o indecisos, el objetivo es crear o mantener una ac­titud neutra con la tendencia a  una actitud positiva; y finalmente, en función a los militantes, el objetivo es ganar adeptos para la organización (simpatizantes) y reforzar el vínculo integrador (militantes).

Según Young, tres son los tipos de propaganda: “1) de conversión; 2) de división; y 3) de consolidación”. [11] La conversión se manifiesta cuando el objeto de la propaganda es cambiar de actitudes y valores; la propaganda de división se tipifica cuando se la dirige al enemigo y se busca establecer la distinción en términos de dicotomías; y, la consolida­ción está dirigida a reforzar los vínculos integradores de un grupo, como las creencias, los valores y los comportamientos socialmente aceptados.

A las propuestas de Duverger y Morató, sobre las formas de simula­ción, agregaré las siguientes que se han extraído de las acciones propa­gandísticas que políticos, partidos y gobierno utilizan para diferenciarse y manipular su discurso político y que en su oportunidad fuera desarrollado por Domenach.[12]

Caricaturizar al adversario consiste en utilizar los defectos físicos, expresiones y formas de comportamiento para ridiculizarlos y crear con ellos mofa, puede producir efectos distintos según el auditorio, hilaridad y refuerzo del vínculo integrador, en tanto se resalta quien es el enemigo y las cualidades denigrantes que posee; mientras que, en el personaje y grupo caricaturizado, sensación de malestar pues se ha resaltado y exa­gerado un defecto. Técnica utilizada muy a menudo en el país, dos ejem­plos lo muestran: el Presidente de la República habla de la «mazamorra negra» refiriéndose al AMPE; [13] en otro caso, el uso del término “mono” como significado de ecuatoriano y de “gallinas” como significado de pe­ruanos.

La simplificación trata de dividir la doctrina y los argumentos políti­cos en algunos puntos básicos que serán definidos con claridad, simpleza y sencillez lógica, ya que tienen por objeto facilitar la asimilación de la propaganda por los potenciales receptores, para eso se emplea instru­mentos como los manifiestos, las profesiones de fe, los programas, las declaraciones, los símbolos; es decir, se trata de resumir todos los enun­ciados ideológicos—doctrinarios en un texto, una frase, un eslogan, unos símbolos o en todo aquel elemento sea real o imaginario que represente todas las ideas de una agrupación política o candidato.

Casos más simplifi­cados que intentan enunciar principios doctrinarios son por ejemplo la voz de orden y los eslóganes, que deben ser tan breves y simples como sea posible; la voz de orden resume el objetivo que debe alcanzarse, mientras que el eslogan hace un llamado a las pasiones, al entusiasmo y o al odio, ambas distinciones no son muy claras, ya que un enunciado puede conte­ner ambas situaciones. Por ejemplo: Ni un paso atrás y el NO para Pino­chet son voces de orden; ante todo el Perú (PPC), el pueblo lo hizo (AP), pan con libertad (APRA), hechos y no palabras (UNO), el Gran Cambio (FREDEMO) y Perú país con futuro (GOBIERNO) son eslóganes.

Con el fin de simplificar aun más los mensajes políticos, se recurre al uso de los símbolos para expresar en ellos todo el contenido doctrinario de sus enunciados. El símbolo tiene importancia decisiva para los partidos políticos, en la medida que permite su identificación fácil en la célula de sufragio, por lo que se afirma que las campañas electorales son guerras simbólicas, en que cada partido pretende que la mayor cantidad de vo­tantes se identifique con el símbolo partidario. El uso de los símbolos es el más difundido en las organizaciones políticas.

Como ejemplos nacionales tenemos el símbolo gráfico del Partido Libertad, la Lampa de Acción Popular, la Estrella del PAP, el 90 de Cambio Noventa. También son símbolos las formas de saludo de las distintas or­ganizaciones sociales y/o políticas; así tenemos los pañuelos apristas, el puño en alto del comunismo, las binchas del Partido Libertad, etc. Los símbolos buscan integrar a un conglomerado humano con un sentido de comunidad, en este caso la doctrina partidaria o los intereses comunes.

Apropiarse de ideas ajenas, dándoles otro significado es otra técnica de propaganda que parte del supuesto de que hay que ser capaz de ge­nerar ideas propias, pero si ello no es posible, entonces hay que apro­piarse de ideas ajenas, éstas deben poseer alguna relevancia, lo habitual es cambiar el significado que la idea originalmente tuvo, adecuándolo al argumento conceptual de mensaje propagado, si la idea apropiada «de­muestra» la verdad de la causa o fin perseguido, deberá utilizarse como argumento demostrativo de los actos o ideas de la agrupación.