El Congreso de la República visto por la región de Huancavelica

En la primera se aborda los principales problemas de la región Huancavelica, en la segunda parte se describen los indicadores sobre percepción y evaluación del Congreso de la República, distinguiendo tanto a la institución política como tal, del papel que cumplen los parlamentarios.

Agrupados en tres intervalos, el 62.3% de encuestados considera que la evaluación de los congresistas en su conjunto es muy mala, el 11.6% que no es ni buena ni mala, y solo el 1.4% que es buena y muy buena. Con respecto a los congresistas de la región Huancavelica, los niveles de aprobación son similares: el 57.6% cree que el trabajo que realizan sus representantes es malo y muy malo, el 14.7% cree que no es ni bueno ni malo, y solo el 1.3% considera que es bueno y muy bueno. El presidente del Congreso tiene un desempeño similar, aunque ligeramente más positivo: el 50.6% considera su trabajo como malo y muy malo, el 4.5% como ni bueno ni malo, y el 2.2% como bueno y muy bueno. La tasa de no respuesta es alta: 24.7% en el caso de los congresistas en su conjunto, 26.3% en caso de los congresistas de la región y 42.6% en caso del actual presidente del Congreso.

Gráfico 8: Evaluación de los congresistas

La evaluación del trabajo de los congresistas no es estadísticamente independiente del nivel socioeconómico, del nivel educativo ni del nivel de conocimiento que tiene el encuestado sobre el Congreso. Los niveles de ingreso, de instrucción y del conocimiento concreto del Congreso, varían de manera estadísticamente significativa conforme en relación al trabajo de los parlamentarios. Es decir que, si agrupamos a los encuestados por niveles de ingreso, por años estudiados y por conocimiento e información sobre el congreso, aquellos que más ganan, que más han estudiado y que mejor informados están sobre la actividad parlamentaria, tenderán a evaluar positivamente a los congresistas.

Una evaluación más específica de las tareas congresales no arroja una mejor evaluación. Tarea por tarea, cada una de ellas es calificada por debajo de la mitad del continuo (1 muy malo y 10 como muy bueno). En términos relativos, no existen tareas específicas que se caractericen por ser evaluadas ya sea positivamente o negativamente del promedio. Todas las funciones que fueron materia del estudio cuentan con los mismos promedios de crítica y de aprobación (mediana=4). Agrupados en intervalos las tareas peor evaluadas son “las leyes que han dado” (55.7% lo considera como muy mala o mala), “los temas que han puesto en debate” (el 55.7% lo calificó como “muy mala o mala”), y la forma en que se han pronunciado sobre los problemas del país (55.7% lo calificó como mala o muy mala). Ninguna de las tareas fue evaluada positivamente por más del 3% de encuestados. Por el contrario, la tasa de no respuesta para cada temática evaluada estuvo entre el 32 y 38%.

Gráfico 9: Evaluación del Congreso por temática

3.4 Lo que recomiendan los ciudadanos para mejorar el Congreso

Con respecto a lo que los ciudadanos recomiendan que se realice para mejorar la función del Congreso, el 20.5% sugiere que se eleve la calidad de los requisitos para los postulantes. Otras dos respuestas mayoritarias tienen que ver con la forma de elección de los congresistas e inclusive con la reducción del número de los mismos. Para el 10.4% es imprescindible cambiar la forma en que se eligen, y el 11.9% sugiere disminuir el número de representantes. Los resultados en Huancavelica son similares en tendencias a la opinión del agregado nacional, aunque menor en magnitud (33.6% recomienda poner más requisitos, el 23.8% cambiar la forma de elección, y el 17.1% disminuir en número de congresistas). Otro tipo de recomendaciones no tienen gran impacto entre los encuestados, aunque un 46.2% no sabe o no responde sobre el tema.

Tabla 3: Qué debe hacer el Congreso para que mejore

4.  Representación

El vínculo de representación política entre congresistas y ciudadanos es interpretado por los encuestados como una conexión en la que importa la labor de fiscalización ligeramente un poco más que la producción legislativa y de intermediación. Para un 75.8% de los encuestados, los congresistas tienen como sus funciones principales la de fiscalizar a los funcionarios del gobierno central y para un 65.2% en los casos de autoridades locales. La función fiscalizadora aparece como la principal ante los encuestados.

Las labores de intermediación y de legislación son valoradas en segundo orden. Un 75.3% de los encuestados incluye como función de un congresista la de crear leyes que beneficien a su región; y que estas leyes beneficien a todo el país está respaldado por un 74.1%. La capacidad de gestionar pedidos de la población ante las autoridades es considerada como una función congresal por el 72.6%. Llama la atención que para un 56.7% de encuestados, participar en protestas regionales es percibido como una función congresal.

Tabla 4: Las funciones de los congresistas

Cuando se interroga por funciones que los congresistas deberían subrayar como de mayor importancia, la capacidad de gestionar pedidos de la población ante las autoridades resulta como la más mencionada por los encuestados (31.3%), seguido de proponer leyes que beneficien a la región (13.8%) y de la capacidad de fiscalización a los funcionarios del gobierno central (10.9%). Las labores de mediación entre la población y las autoridades son las que se exigen menor protagonismo en la labor congresal, por debajo, por ejemplo de tareas de fiscalización que casi no son exigidas a nivel regional. A nivel nacional, las labores de elaboración de leyes (tanto de beneficio regional y de beneficio nacional) son las subrayadas como las de mayor importancia (17.8% y 26%) respectivamente. En cambio, la gestión de pedidos de la población con las autoridades es considerada como muy importante por un 16.9% de los encuestados a nivel nacional.

Gráfico 10: A qué debe dar mayor importancia el congresista

Con respecto a la percepción de representatividad de los congresistas de cada región, el 76.4% de los encuestados considera que no se siente representado para nada por sus representantes; un 12.4% que éstos representan “en algo” sus intereses, y un 5.6% que representan “mucho” los intereses de los encuestados. Esta evaluación resulta negativa en comparación con el nivel nacional, en el que el 62.5% de encuestados no se siente representado “para nada”, el 25.3% representado solo “en algo”, y el 4.4% “mucho”. Cabe indicar que el nivel educativo de los encuestados está asociado positivamente con los que se sienten representados. A mayor educación, son mayores las posibilidades de sentirse representado por un congresista de la región.

Gráfico 11: ¿Usted cree que algún congresista de su región representa sus intereses?

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