Democracia delegativa

Debido a que a esta figura paternal le corresponde encargarse de toda la nación, su base política debe ser un movimiento; la supuestamente vibrante superación del faccionalismo y de los conflictos asociados a los partidos.

Las democracias delegativas se basan en la premisa de quien sea que gane una elección presidencial tendrá el derecho a gobernar como él (o ella) considere apropiado, restringido sólo por la dura realidad de las relaciones de poder existentes y por un período en funciones limitado constitucionalmente.

El presidente es considerado como la encarnación del país, principal custodio e intérprete de sus intereses. Las políticas de su gobierno no necesitan guardar ninguna semejanza con las promesas de su campaña, ¿o acaso el presidente no ha sido autorizado para gobernar como él (o ella) estime conveniente?

Debido a que a esta figura paternal le corresponde encargarse de toda la nación, su base política debe ser un movimiento; la supuestamente vibrante superación del faccionalismo y de los conflictos asociados a los partidos.

Por ello la tendencia al caudillismo y a una institucionalidad limitada, así como la ausencia o limitada capacidad de rendición de cuentas horizontal y vertical, ya que por un lado las organizaciones de la sociedad civil no tienen las capacidades suficientes para ser actores del proceso político; y las instituciones públicas no necesariamente contrapesan el poder presidencial.

Tipo de documento: Artículo

Editorial: Journal of Democracy

Democracia delegativa
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*  Política y medios de comunicación