China continental 1985 – 1995 – Reformas económicas y desarrollo social

China continental 1985 – 1995 - Reformas económicas y desarrollo social Es un breve análisis que se centra básicamente en el proceso de transformación económica y la naturaleza del empleo como un simple referente de la situación social; para ello he considerado pertinente hacer una breve sinopsis sobre el contexto.

Junto con el respaldo activo de intelectuales, profesionales y especialistas, el régimen es consiente de que tendrá que obrar con cautela y moderación al tratar con los intelectuales, pues de otra manera podría verse amenazado el éxito de las cuatro modernizaciones.

Otra evidencia de un compromiso temporal entre conservadores y reformistas lo constituye la continuada liberalización de las políticas internas y externas, ya que la intención es aprender de Occidente de dos maneras, absorber la capacidad científica y tecnológica occidental, y la habilidad administrativa.

Podría decirse que el enfoque de la política general de China Continental se circunscribiría en la idea de «un país dos sistemas» como prueba que la sociedad socialista y la capitalista pueden convivir, esto se basaría en dos premisas fundamentales:

  • China continental seguirá considerando al socialismo como su principal componente y nunca se transformará en una sociedad capitalista.
  • «Un país dos sistemas» es una «formula transitoria» para el arreglo de los asuntos de Hong Kong y Taiwan

Sin embargo, todo resultaría en que China se haya embarcado en «un país cuatro sistemas» es decir una economía rural, una economía urbana, las zonas económicas especiales, y el área de Hong Kong-Macao.

Las reformas económicas

Taiwan y Hong Kong de alguna forma constituyeron referentes fundamentales para los procesos de reforma económica en China Continental; ya 1987 las zonas económicas especiales establecidas en el continente fueron concebidas tomando como ejemplo las zonas de procesamiento de exportación de Taiwán, de igual forma se hizo con el Parque Industrial Científico de Hsinchú, al sur de Taipei. El gobierno chino reunió a algunos de los talentos científicos de la nación.

Ese «tanque de ideas» contó con toda clase de asistencia financiera y material, asegurando así una elevación progresiva de los niveles científicos y tecnológicos en todo el ámbito del país. Otro ejemplo es el parque industrial de Fundan.

Algo fundamental para el proceso de transformación económica que hoy se evidencia con mayor claridad, es el hecho de que China cuente con un billón doscientos millones de individuos, ósea 500 millones de familias que necesitan de bienes y servicios; es un mercado más grande que los mercados de Norteamérica y Europa juntos.

En esta línea el gobierno chino autoriza la penetración de firmas extranjeras contra la transferencia de tecnología y capital a socios chinos quienes mantienen el control sobre las operaciones locales. En forma paralela a estas inversiones extrajeras en el aparato productivo, el gobierno congela los sueldos para asegurar un alto nivel de ahorro colectivo en inversión en las infraestructuras necesitadas.

Las empresas que invierten en China toman tremendo riesgo porque las leyes comerciales y corporativas están en un estado embrionario. Únicamente compañías audaces se comprometen ellas mismas porque los contratos de participación en asociación firmados hoy son poco más que las cartas de intención en las cuales las partes expresan su interés en sacar provecho de un proyecto antes que entrar en una negociación paso a paso de un contrato real.

El reciente crecimiento económico de China tiene su origen en los 700 millones de campesinos desde la abolición de las comunas en 1978, y de las incontables nuevas empresas creadas por iniciativa privada. Las compañías estatales han participado en este crecimiento, pero la rentabilidad real de la mayoría de ellas fue negativa si descontamos los enormes subsidios que las mantuvieron a flote.

La reestructuración de las empresas estatales por la fusión de unidades complementarias y por la eliminación de elementos irrecuperables por bancarrotas llevará a la pérdida de millones de empleos, pero es necesario para evitar una eventual crisis financiera. Se requerirá también la reforma de sus ineficientes prácticas de operación en el presente para llevar a cabo una disciplina financiera responsable.

Un problema paralelo es la corrupción. Es así porque una sociedad manejada por decisiones arbitrarias es más vulnerable a la corrupción que una sociedad sujeta a las normas de la ley. Es normal en China usar una cadena de relaciones personales para obtener de los funcionarios pequeños favores, los cuales son un reembolso de servicios prestados ya sea directamente o de familia a familia.

Esta «pequeña corrupción» es parte de la cultura y probablemente no es perjudicial, tanto como la influencia permanece débil y afecta únicamente a menores decisiones. Esta tradicional corrupción puede sin embargo volverse desastrosa cuando crece y se hace excesiva, como ha mostrado la historia del país.

El presente gobierno parece estar consciente del peligro a ser juzgado por el número de ejecuciones por la malversación de fondos y crímenes económicos. La prensa occidental menciona casos de corrupción, pero nadie realmente sabe el nivel que esta puede alcanzar en este país ni si la aparente lucha del gobierno en contra de ésta es sincera o únicamente cosmética.

Probablemente el futuro de China será decidido en los próximos años durante la implementación de la reciente decisión de privatizar más de 100,000 empresas estatales pequeñas y medianas.

En 1996, la moneda china, el RMB, estaba fuerte y con presiones al alza, el país tenía una buena posición de reservas y una excelente balanza de pagos, la inflación estaba controlada, la inversión extranjera al tope y el crecimiento económico por el diez por ciento, Sean Maloney vicepresidente de Intel para Asia afirma que las ventas en China crecen a un nivel espectacular y que el mercado resiste a los precios internacionales, es más, el microprosesador que Intel esta comercializando en China tiene un nivel tecnológico ligeramente superior al que vende Europa.

Igualmente, explosivas son las ventas de teléfonos celulares y de electrónica de consumo. Dice -Pedro Nueno profesor del IESE en su articulo «Asia: un reto poco conocido» el 24 de mayo de 1997 en la revista Actualidad Económica de España. – «China: con cuatrocientos millones de personas menores de 14 años, es un mercado donde la tecnología más avanzada entre en forma natural y tiene un potencial extraordinario».

Otro caso lo revela la visita del vicepresidente de los Estados Unidos Al Goré para la firma de la superdeseada inversión de General Motors (GM), quién llevará la tecnología, arrastrará los proveedores, pero sobre todo estimulará el sector, se piensa que la batalla final del automóvil tendrá lugar en China.

En síntesis, hay una fascinación con el fenómeno chino, primero por el extraordinario nivel de crecimiento económico logrado en los últimos 15 años, Segundo porque ese crecimiento se ha logrado sin que el comunismo perdiera terreno en su total control político del gigantesco país. En este sentido la tentación de hacer extrapolaciones fáciles, de pronosticar más crecimiento y de elevar a China en el ranking de las naciones más poderosas es una obvia conclusión.

Ya hace algún tiempo (1993) un artículo de la conocida revista «the economist» señalaba que «si el producto bruto interno de China crece tan rápido durante las próximas dos décadas como lo hizo en los pasados 14 años, será la mayor economía del mundo». De seguir al actual ritmo, antes de 20 años la economía china será más grande que la de Estados Unidos. Desde 1978 hasta ahora, el promedio anual de crecimiento ha sido de nueve por ciento, ha esa tasa cada 8 años se duplica su economía siempre y cuando se tuviera especial cuidado sobre cuatro puntos cauteladores:

  •  La estructura legal
  • La investigación científica
  • La disciplina financiera de las compañías estatales
  • Y la lucha contra la corrupción

Sin embargo, no todas las apreciaciones son optimistas, así lo demuestra el crítico Steve Schlosstein, un prestigioso consultor en estrategia internacional, autor de varios ensayos sobre el sudeste asiático, en su artículo en «The Internacional Economy» (enero/febrero de 1993) quien en su momento sostuvo que hay diez razones por las cuales el potencial de China ha sido groseramente exagerado:

  • El llamado mercado libre de algunas ciudades costeras de China es apenas algo más que lo que en un suburbio estadounidense se llamaría feria americana. Hay mucha mercadería de baja calidad que atrae multitud de mirones, pero escaso número de compradores.
  • El sector privado representa una pequeña porción de la economía china -tal vez 10% del total- mientras que el grueso está sometido al planeamiento centralizado, controles de precios e industrias pesadas estatales.
  • Hay una infinita variedad de trabas burocráticas, legales, ideológicas, culturales e idiomáticas que las empresas occidentales deben superar continuamente, rara vez con éxito y nunca con rentabilidad.