Barrington Moore y el origen del fascismo en Alemania

Barrington Moore estudia el papel que desempeñan las clases sociales en la modernización de las sociedades, es decir, el paso de sociedades agrarias a industriales modernas.

Sobre la base de Barrington Moore, en Los orígenes sociales de la dictadura y de la democracia. El señor y el campesino en la formación del mundo moderno (1966), ¿Cómo explica el autor el surgimiento del fascismo en Alemania? ¿Qué papel juegan las diferentes clases sociales en ese resultado?

Barrington Moore estudia el papel que desempeñan las clases sociales en la modernización de las sociedades, es decir, el paso de sociedades agrarias a industriales modernas.

Para ello, analiza los roles que juegan los terratenientes, la burguesía y el campesinado, así como las condiciones históricas que permitieron en algunos casos dicha transición y cómo en otros, esta se retrasó por la correlación de poderes entre las clases sociales estudiadas.

Por otra parte, identifica tres (3) rutas hacia la modernización: a) La ruta de la revolución burguesa que desembocó en la democracia; b) la ruta del paso al capitalismo, sin una revolución de por medio que desembocó en el fascismo; y c) la ruta de la revolución comunista.

Barrington Moore, en el caso de Alemania, sostiene que esta pasó por la ruta b), es decir la ruta del paso al capitalismo, sin una revolución de por medio que desembocó en el fascismo. Para explicar su argumento sostiene que hay ciertas condiciones históricas que propiciaron la modernización desde arriba:

  • La posición dominante de la nobleza agrícola frente a la monarquía, que conllevó a que las prácticas e instituciones feudales de corte autoritario prevalezcan sobre las prácticas y propuestas institucionales de democratización.
  • Ese predominio puede expresarse en alianzas para consolidar el apoyo político de la aristocracia al régimen político y económico.
  • Aparejado a ello, la debilidad política de la burguesía, quienes lideraban el desarrollo industrial, pero que carecían del control de la esfera política para introducir cambios suficientes en el sistema económico y político en general.
  • El capitalismo en Alemania convivió con la sociedad agraria preexistente. Por un lado, la producción agraria se adaptó para producir excedentes, especialmente granos para la exportación, pero redujo y luego eliminó las libertades que los campesinos habían ganado, para pasar a la servidumbre, lo que puso en relieve el papel de la nobleza agrícola en el escenario político.
  • Este hecho convirtió al campesinado como factor de producción y no sujeto de derechos.  A ello, Moore lo denomina “sistema agrícola represivo de mano de obra” sosteniendo que este, “depara un suelo desfavorable al desarrollo de la democracia y una parte señalada del complejo institucional conducente al fascismo[1]”.
  • También destaca el rol de la militarización de la sociedad alemana como vehículo para la unificación sobre la base de la creación de un sentimiento de Alemania unida. “Pero Alemania y, más aún, el Japón pretendían resolver con él (militarismo) un problema que era de suyo insoluble: modernizarse sin cambiar sus estructuras sociales. La única salida posible de ese dilema fue el militarismo, que unificó a las clases altas”[2]

Estos elementos, conjugados, desarrollaron una ideología y un accionar autoritario que se caracterizó por el “violento rechazo de los ideales humanitarios, en particular de toda noción de igualdad humana potencial. La doctrina fascista no solo hizo hincapié en la inevitabilidad de la jerarquía, disciplina y obediencia, sino dogmatizó que eran valores por derecho propio”.[3]