Acta de la sesión de instalación del primer Congreso Constituyente del Perú

Por lo demás, la voz del poder soberano de la Nación será siempre oída con respeto por San Martín, como ciudadano del Perú, y obedecida y hecha obedecer por el mismo, como el primer soldado...

“Se nombra generalísimo de las armas del Perú al general don José de San Martín”. Fue aprobada. El señor Olmedo pidió se votase “una acción de gracias al generalísimo por los eminentes servicios que tiene prestados a la Nación y que se nombrase una comisión que pasase a hacérselo saber, como igualmente el nombramiento que se le había conferido”. Se aprobó la indicación, y fueron nombrados por el señor presidente para la Comisión, los S.S. Olmedo, Araníbar, Tudela, Arce (don Mariano), Alvarado y Ortiz.

El señor Sánchez Carrión presentó las siguientes proposiciones: Primera: «El soberano Congreso habilita por ahora a todas las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, en cuanto dependen del Estado, en todo el territorio».

Segunda: «Se exceptúa del artículo anterior, la administración del supremo Poder Ejecutivo, de que aún no se ha desprendido el soberano Congreso».

El señor Méndez hizo la siguiente adición: «Igualmente se excluye el consejo de Estado, sobre el cual recaerá posterior resolución».

Después de haberse debatido mucho la primera, sobre la cláusula «eclesiásticas que dependen del Estado», fueron aprobadas y se mandaron publicar por decreto.

El señor Olmedo y otros S.S. diputados pidieron se ratificase la declaración de la Independencia del Perú, lo que se hizo con entusiasmo extraordinario, conforme al voto general de los pueblos.

El señor Colmenares hizo la siguiente proposición: «Que se declare la inviolabilidad de los diputados». Después de una ligera discusión fue aprobada.

El señor La Hermosa hizo esta adición: «Que la inviolabilidad de los diputados sea un artículo de la fórmula del juramento que se prescriba a las autoridades y tropa», la que fue igualmente aprobada.

El presidente presentó esta proposición para su primera lectura: «Siendo de absoluta necesidad el que los representantes del Perú se hagan dignos de la confianza de sus comitentes, desprendiéndose de todo interés que pueda perjudicar el interés general del Estado, cualquiera que sea la resolución que el soberano Congreso tome sobre el Poder Ejecutivo, pido se decrete:

«Que ningún diputado de los que en el día componen el Congreso Constituyente, o en adelante haya de completar su número, pueda, durante el tiempo de su diputación, solicitar ni admitir por sí, ni solicitar para persona alguna, empleo, pensión, merced o gracia cualquiera del Poder Ejecutivo, sea el que despache interinamente, o el que en adelante se constituye por él mismo, bajo cualquiera denominación y forma de gobierno que adopte».

Siendo las cinco de la tarde, el señor presidente levantó la sesión, que fue toda pública, y citó para las siete».

Firmaron:

Javier de Luna Pizarro, diputado por Arequipa – presidente.
Francisco Agn. De Argote, diputado por Guamanga.
Tomás de Mendoza y Lachica, diputado por Guamanga.
Santiago Ofelan, diputado por Arequipa.
Pedro Pedemonte, diputado por el Cuzco.
Miguel Tafur, diputado por el Cuzco.
Felipe Cuéllar, diputado por el Cuzco.
Julián de Morales, diputado por Lima.
Tiburcio Arce, diputado por Huaylas.
Manuel Ferreyros, diputado por el Cuzco.
José Pezet, diputado por el Cuzco.
Nicolás Araníbar, diputado por Arequipa.
Alonso de Cárdenas, diputado por Guamanga.
Miguel Otero, diputado por Tarma.
José Lago y Lemus, diputado por Tarma.
Mariano José de Arce, diputado por Arequipa.
José de Olmedo, diputado por Puno.
Pedro Antonio Arguedas, diputado por Arequipa.
José Gregorio Paredes, diputado por Lima.
José de Iriarte, diputado por Tarma.
Eduardo Carrasco, diputado por Huancavelica.
Miguel Tenorio, diputado por el Cuzco.
José María del Piélago, diputado por Huaylas.
Juan Zevallos, diputado por el Cuzco.
Manuel Antonio Colmenares, diputado por Huancavelica.
Francisco Herrera y Oricaín, diputado por Huamanga.
José Bartolomé Zárate, diputado por Huamanga.
Francisco Xavier Pastor, diputado por Arequipa.
Francisco Rodríguez, diputado por el Cuzco.
José Rafael Miranda, diputado por Guamanga.
Manuel Pérez de Tudela, diputado por Arequipa.
Rafael Ramirez de Arellano, diputado por el Cuzco.
Toribio Dávalos, diputado por la Costa.
Mariano Carranza, diputado por Tarma.
Rafael García Mancebo, diputado por Tarma.
Ignacio Antonio de Alcázar, diputado por Puno.
Toribio Rodríguez, diputado por Lima.
Cayetano Requena, diputado por la Costa.
José de Larrea, diputado por Huaylas.
Manuel Arias, diputado por Lima.
Gregorio Luna, diputado por Arequipa.
Ignacio Ortiz de Zevallos, diputado por Lima.
Joaquín Paredes, diputado por el Cuzco.
Bartolomé Bedoya, diputado por Arequipa.
Tomás Forcada, diputado por Lima.
Juan José Muñoz, diputado por el Cuzco.
José Mendoza, diputado por Huamanga.
Toribio de Alarco, diputado por Huancavelica.
José Manuel Echegoyen, diputado por Huaylas.
Tiburcio José de la Hermosa, diputado por Huaylas.

Firmaron el acta los diputados que concurrieron desde el principio, a excepción de los señores Alvarado, Mariátegui, Conde de Vista Florida, Salazar y Vicuña, Sánchez Carrión y La Mar, y la firmaron también los señores Carranza, Ramírez de Arellano, y Muñoz, que llegaron después al salón de sesiones. Total, de firmas 50.

Lima, septiembre 20 de 1822.

Señor José de San Martín.


[1] Señores diputados presentes 53.

[2] Ilustrísimo señor doctor Francisco Javier de Echagüe.

[3] Doctor don Francisco Valdivieso.

[4] Determinada por el Artículo 11 del decreto protectoral de 14 de setiembre de 1822, ya citado.

[5] General don Rudecindo Alvarado.

[6] General don Luis de la Cruz.

[7] Doctor Francisco Valdivieso, de Estado y Relaciones Exteriores, general don Tomás Guido, de Guerra y Marina. El doctor don Hipólito Unanue, de Hacienda, no asistió por hallarse enfermo.

[8] “Señores: Lleno de laureles en los campos de batalla, mi corazón jamás ha sido agitado de la dulce emoción que lo conmueve en este día venturoso».

«El placer del triunfo para un guerrero que pelea por la felicidad de los pueblos, solo lo produce la persuasión de ser un medio para que gocen de sus derechos; más, hasta afirmar la libertad del país sus deseos no se hallan cumplidos, porque la fortuna varía de la guerra, muda con frecuencia el aspecto de las más encantadoras perspectivas».

«Un encadenamiento prodigioso de sucesos ha hecho ya indubitable la suerte futura de América, y la del pueblo peruano solo necesitaba la representación nacional para fijar su permanencia y prosperidad».

«Mi gloria es colmada cuando veo instalada el Congreso Constituyente: en él dimito el mando supremo que la absoluta necesidad me hizo formar contra los sentimientos de mi corazón, y he ejercido con tanta repugnancia, que solo la memoria de haberlo obtenido acibara, si puedo decirlo así, los momentos del gozo más satisfactorio».

«Si mis servicios por la causa de América merecen consideración al Congreso, yo los represento hoy, solo con el objeto de que no haya un solo sufragante que opine sobre mi continuación al frente del Gobierno».

«Por lo demás, la voz del poder soberano de la Nación será siempre oída con respeto por San Martín, como ciudadano del Perú, y obedecida y hecha obedecer por el mismo, como el primer soldado de la libertad».

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4 comentarios

  1. Muchas gracias mi estimado Dr. Carlos Castañeda por compartir su estudios e investigaciones. Saludos y que sigan los éxitos personales y profesionales

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