Yo me casé con una negra encantadora, una negra dulce como la miel, y como yo soy un negro color goma, nuestro producto salió negrito también. Un negrito que midió veintiuna y media, y pesó nueve con algo, casi diez, fue tan grande la alegría que sentí yo al ver, a ese niño que en mis brazos lo tomé y le canté: ¿Dónde vas, Carbonerito, dónde vas a hacer carbón? A la Villa, lla, a la Villa lla, a la Villa del Señor. A esa negra yo la quiero, con todo mi corazón, es la madre de mis hijos y la dueña de mi amor. Ella tiene,bemba grande, y yo soy bien narizón. Y así feo como somos, nos tenemos mucho amor. Ya me ha dado seis negritos, y dos más quisiera yo, para completar los ocho, y cantarles la canción, que dice así.
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