Elecciones generales de 1990

El contexto de estas elecciones se puede describir desde las siguientes variables: la guerra contrasubversiva, el conflicto entre el gobierno y los grupos opuestos a la estatización del sistema financiero, el fenómeno Belmont y la crisis económica.

Era evidente que la subversión había incrementado su accionar no sólo en el campo rural sino en la zona urbana, el número de ataques y muertes a causa de la subversión se incrementaba año a año durante el gobierno de Alan García; la población sentía inseguridad y temor.

Los analistas reclamaban el diseño de una estrategia contrasubversiva para hacer frente a S.L., el MRTA y R.F., el gobierno mostró incapacidad para enfrentar al fenómeno, ya que como sabemos, el objetivo primario de las acciones subversivas es infundir temor en los ciudadanos para inmovilizarlos en el caso del desencadenamiento de las acciones militares entre las FF.AA. y los grupos subversivos; los continuos “paros armados” acatados por el temor y la inseguridad ciudadana, así como los atentados contra la infraestructura del país y la casi nula capacidad de respuesta del gobierno evidenciaban ante la opinión pública un clima de zozobra y terror.

Los poderes del Estado ante la ausencia de una estrategia adecuada carecían de objetivos precisos, no se diseño un marco legal adecuado para reprimir estos hechos, no se trabajó en el ámbito sicosocial para ganar la confianza de la población, se descuidó el trabajo ideológico político en los medios de comunicación y en la escuela, y el Poder Judicial tanto por inmoralidades denunciadas y la falta del marco normativo tenía limitado su accionar en el juzgamiento de los detenidos por terrorismo, es decir, no se comprendía que se estaba en guerra.

Otro elemento, es la reacción que tuvo el sector empresarial vinculado a las finanzas, ante el intento de estatización del sistema financiero. La reacción desencadenó otro frente de conflicto entre el poder político y el poder económico.

Este enfrentamiento polarizó a la opinión pública, dividiendo al país en dos partes. El frente civil estaba dividido, las pasiones y presiones políticas en defensa de intereses puso al país en grave situación para hacer frente al enemigo común que era la subversión.

El boicot del sector empresarial afectado se evidenció fugando sus capitales al exterior, cerrando los comercios e industrias por la generación de “desconfianza” por parte del gobierno. Producto de este conflicto surge el personaje, que posteriormente se convertiría en el candidato del Fredemo. Mario Vargas Llosa encabeza la movilización contra la decisión estatal, logrando aglutinar a sectores importantes de la ciudadanía.

El tercer elemento es sin duda, el que empezó a catalizar el descontento ciudadano ante el desgobierno y el enfrentamiento entre el poder político y económico. Las elecciones municipales de 1989 y el triunfo electoral en Lima de Ricardo Belmont, son el primer indicador del cansancio de la opinión pública de la forma en que se hacia política.

Belmont, un hombre de radio y televisión, interpretó adecuadamente el sentir del ciudadano medio del país, empezó a expresar su rechazo a los políticos “tradicionales” y a los partidos políticos “tradicionales” es decir, canalizó el cansancio que la población sentía contra los líderes y partidos políticos; él se denominaba “independiente” como la mayoría de los peruanos; su argumento central era “Nosotros los independientes somos la mayoría, los militantes de los partidos son la minoría. La mayoría debe gobernar”.

Usando un lenguaje simple y haciendo analogías con situaciones deportivas convenció al electorado limeño para que votaran por él. Belmont expresó el agotamiento que sentía el electorado por los personajes políticos conocidos; punto que en principio fue retomado por Vargas Llosa, y que en el transcurso de la campaña fue perdiendo.

El gobierno del Dr. García había conducido al país a una degeneración mayor de la situación de crisis económica que atravesaba el país; decisiones unilaterales en materia de deuda externa condujeron al país a su aislamiento internacional.

Las exportaciones experimentaron un decrecimiento constante en todo ese período gubernamental y las importaciones (a pesar de las restricciones arancelarias) aumentaron significativamente; el Perú, no contaba con los recursos necesarios pues su balanza de pagos era deficitaria, a esto se le añade la fuga de capitales y el no tener acceso a líneas de crédito internacional.

En economía interna, una política ilimitada de subsidios y beneficios tributarios a los productores generaron distorsiones en los precios, además de grandes forados en la caja fiscal, las empresas públicas -en su mayoría- generaban pérdidas por manejos administrativos ineficaces, políticas de precios subsidiadas, y la expansión de la burocracia por favores políticos, hicieron que el déficit fiscal en todo el período alcanzara cifras imposibles de ser cubiertas con endeudamiento externos.

Para hacer frente a esta situación se procedió a hacer uso de las reservas internacionales, pero agotadas éstas, se empezó a emitir papel moneda sin el respaldo respectivo; tales medidas si bien en año y medio dieron resultados parciales, también se fueron acumulando atrasos en tarifas públicas y precios de productos básicos, desencadenando la caída del PBI, disminución del salario real y índices inflacionarios nunca antes visto en el país.

La situación social si bien el primer año y medio mejoró, los siguientes años desencadenaron en la multiplicación de la pobreza, la distribución del ingreso aún más desigual. La situación social se hizo conflictiva, sindicatos en huelga reclamando mejoras salariales, estudiantes protestando por los recortes presupuestales, situaciones de inmoralidades en el gobierno y favoritismo político, hicieron percibir en la opinión pública que el gobierno de turno empeoraba su situación económica y social.

La deserción escolar, la no renovación de infraestructura sanitaria y vial, la imposibilidad de atención médica en los hospitales públicos y los reclamos de los jubilados crearon una situación de tensión muy fuerte entre el gobierno y la sociedad.

Se presentó pues un panorama social bastante conflictivo, buscando la opinión pública estabilidad y orden, para poner fin al caos que reinaba en el país.

Características de las elecciones

Las características de este proceso pueden resumirse en dos elementos. El excesivo gasto que se realizó en publicidad, que alcanzaron cifras nunca antes vistas en el país. Según estimados de la época, los gastos en publicidad tanto para la presidencia y al Congreso, alcanzaron la cifra de 20,817,926 dólares, siendo el Fredemo y el PAP los que más recursos asignaron a la publicidad.

Se estima que el Fredemo destinó 12,842,834 dólares en publicidad, de los cuales, 3,678,477 dólares se usaron para el candidato presidencial, y 9,164,357 de dólares entre todos los candidatos al Congreso.

El PAP gastó en total la suma de 2,998,565 dólares, de los cuales 2,153,933 dólares fueron destinados a la campaña presidencial y 844,632 dólares a la campaña de los candidatos al parlamento.

La Izquierda gastó aproximadamente 1,560,582 dólares, de los cuales, destinó 1,477,129 dólares a la campaña presidencial y 89,453 dólares a la campaña del Congreso.

La agrupación Somos Libres del banquero Francisco Pardo Mesones, gastó aproximadamente 1,194,533 dólares en su campaña al parlamento y la Unión Cívica de Francisco Diez Canseco unos 886,937 dólares.

El segundo elemento característico fue sin duda, la realización de la elección presidencial en segunda vuelta. Por primera vez, desde que estaba vigente la Constitución de 1979 se realizó la segunda vuelta, ya que los dos principales candidatos no alcanzaron el porcentaje requerido por la Constitución en su artículo 203. Como se sabe, Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori pasaron a segunda vuelta y protagonizaron por primera vez, un debate electoral televisivo, transmitido en cadena nacional.

Principales candidatos y partidos políticos

Mario Vargas Llosa, escritor de renombre internacional, hoy nacionalizado español, surge en la política peruana, al conocerse la decisión gubernamental de estatizar el sistema financiero nacional.

Encabeza la oposición a dicha decisión y luego de aglutinar a importantes sectores ciudadanos, funda el Movimiento Libertad en 1988. Este movimiento de ideología liberal, encarna la posición principista de dicha ideología y su plan de acción inmediato cubre dos frentes: Impedir la ejecución de la estatización y participar en la elección de 1990.

El Movimiento Libertad forma una alianza electoral con el Partido Popular Cristiano, Acción Popular y el SODE, para enfrentar las elecciones municipales y presidenciales. La plancha presidencial del Fredemo la encabeza el líder de Libertad, Mario Vargas Llosa.

Luis Alva Castro encabezaba la formula presidencial del partido de gobierno, el PAP en el gobierno había cosechado en 5 años de gobierno, un fuerte rechazo popular. Alva Castro, diputado y presidente de su cámara, era pues el depositario del activo y pasivo del gobierno aprista.

Alfonso Barrantes Lingán, encabezó la formula presidencial de Izquierda Socialista, esta agrupación surge del rompimiento al interior de la Izquierda Unida que presentó como candidato presidencial a Henry Pease García.

Finalmente, un movimiento político desconocido hasta entonces, con ciudadanos que nunca habían ostentado cargo público, presenta la candidatura del Ing. Alberto Fujimori, en representación de Cambio90. Cambio90, un movimiento nuevo realizó una de las campañas electorales más espectaculares de la historia electoral del país. Ya que de ser un perfecto desconocido, ganó las elecciones generales en segunda vuelta, derrotando al líder del Fredemo Mario Vargas Llosa.

Población electoral

La población inscrita oficialmente para este proceso electoral, alcanzó a 9,932,122 electores. De los cuales las poblaciones electorales más densas fueron:

  •  Lima con 3,438,081 electores;
  • La Libertad con 582,838 electores;
  • Junín con 537,874 electores;
  • Piura con 525,696 electores;
  • Arequipa con 459,340 electores;
  • Puno con 447,092 electores;
  • Ancash con 436,475 electores;
  • Cusco con 413,625 electores;
  • Cajamarca con 410,936 electores.

Las poblaciones electorales menos densas fueron:

  •  Madre de Dios con 22,004 electores;
  • Tumbes con 52,419 electores;
  • Moquegua con 59,233 electores;
  • Apurímac con 66,134 electores.

 Resultado nacional

Tenemos que recordar que seguía vigente la reforma legislativa referente a los votos blancos y nulos, que sí se contabilizan para el resultado global. Las elecciones se realizaron el 8 de abril de 1990, siendo el resultado nacional, en primera vuelta el siguiente: Mario Vargas Llosa candidato presidencial del Fredemo obtuvo 2,171,957 votos, lo cual significaba el 27.61 % de los votos válidamente emitidos, le siguió, en segundo lugar, el candidato de Cambio90 Alberto Fujimori con 1,937,186 votos, lo cual significó el 24.62 % de los votos válidamente emitidos. En tercer lugar, se ubicó el candidato de gobierno, Luis Alva Castro del PAP con 1,507,905 votos, lo que representaba el 19.17 % de los votos válidamente emitidos.

En cuarto lugar, quedó el candidato de Izquierda Unida Henry Pease García con 548,386 votos, es decir el 6.97 % de los votos válidamente emitidos; en quinta posición se ubicó Alfonso Barrantes Lingan de la Izquierda Socialista con 320,108 votos, lo que significó el 4.07 % de los votos válidamente emitidos. Los demás candidatos sumaron 173,534 votos, por lo que concentraron el 2.21 % de los votos válidamente emitidos.

Votos en blanco fueron declarados 631,644, lo que representó el 8.03 % de los votos válidamente emitidos; mientas que votos nulos fueron 576,138, lo cual significó el 7.32 % de los votos válidamente emitidos. El total de electores que acudió a votar fue de 7,886,858.

La segunda vuelta realizada entre los dos candidatos más votados en la primera vuelta, resultó de la siguiente manera: Cambio90 del candidato Alberto Fujimori ganó las elecciones con 4,522,563 votos, lo que significó el 56.53 % de los votos válidamente emitidos. Segundo se ubicó el Fredemo del candidato Mario Vargas Llosa con 2,713,442 votos, lo que significó el 33.92 % de los votos válidamente emitidos.

Votos blancos fueron considerados 136,421 lo que significó el 1.71 % de los votos válidamente emitidos y votos nulos se consideraron 627,552 lo que significó el 7.84 % de los votos válidamente emitidos.

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