Legitimidad, democracia y Estados fuertes

La política, por naturaleza es dinámica y cambiante, pero a lo largo de la historia no siempre se ha entendido así, en la edad media por ejemplo se creía que el gobierno era inmutable, incambiable, aun cuando la realidad mostraba lo contrario, pensadores como San Agustín o Santo Tomás legitimaban a través de sus obras un orden estático, el mismo Platón buscaba explicar la realidad política a partir de un gobierno ideal inalterable.

Y podría explicarse el punto de vista de estos pensadores por su deseo de conservar un orden social, un statu quo, en tanto que otros pensadores en su afán por crear un nuevo orden atacaban al existente, sin embargo, no llegaban a ser plenamente conscientes de la naturaleza dinámica de la política, pero, como lo reconoce Gabriel Almond(1), se encontrará en Aristóteles al primer pensador interesado por comprender la política en su contexto real, es decir, dinámica y cambiante; Aristóteles(2) no pretende legitimar el orden existente, ni crear uno nuevo, sino analizar las diversas formas en que los hombres pueden organizarse políticamente, y como se desenvuelven cada una de estas formas políticas, esto es notorio a partir, primero, de su clasificación de las formas de gobierno y, segundo de como se pasa de un gobierno a otro, este tránsito, es fundamental para entender el ciclo de la política y poder orientarlo racionalmente.

Es a partir de estas concepciones que los posteriores pensadores políticos tendrán una visión estática o dinámica de la política.

Es justamente dentro de una de estas visiones que encontramos a Francis Fukuyama, para quien con la forma de gobierno de la Democracia liberal se llega al fin de la historia, es decir, que dicha forma no podría cambiar en su esencia, de aquí que resulte interesante abordar este problema desde una perspectiva justamente contraria a la empleada por Fukuyama, es decir, la perspectiva del cambio político, el cual no es ajeno a los actuales estudios de la ciencia política, sino que muy por el contrario se trata de uno de los campos más prolíficos en estos días.

El trabajo de Samuel Huntington es un ejemplo de este tipo de estudios, aún cuando su obra puede dividirse en dos etapas, la primera asociada a la Modernización Política (3) y la segunda enmarcada dentro del enfoque de las transiciones políticas (4).

En su obra: “El orden político en las sociedades en cambio” realiza un cuidadoso estudio sobre las causas que originan los movimientos revolucionarios, las circunstancias que convierten a la reforma en un estímulo de la revolución, la función de los partidos políticos y la competitividad en la estabilidad política, para terminar, presentándonos su teoría de la modernización.

Para Huntington la modernización política implica la existencia de tres pautas visibles dentro del sistema; si se quiere hablar de modernización política es necesario tener en cuenta: la racionalización de la autoridad, la diferenciación de las estructuras y la expansión de la participación política, y puede extenderse a lo largo de muchos siglos o a través de violentos cambios, de aquí que su tesis principal sea que la causa fundamental de la violencia y la inestabilidad política es que en los países recientemente independizados, una gran parte de ellos tuvo dichas situaciones como resultado del rápido cambio social y de la veloz movilización política de nuevos grupos, junto con el lento desarrollo de las instituciones políticas.

Por tanto, la inestabilidad política de Asia, África y América Latina deriva precisamente de estas circunstancias: la igualdad en la participación evoluciona con mucha mayor rapidez que el arte de asociarse, el cambio económico y social, urbanización, alfabetismo, industrialización, expansión del medio masivo de comunicación- amplían la conciencia política, multiplican sus demandas, ensanchan su participación, estos cambios socavan los fundamentos tradicionales de la autoridad y las instituciones políticas tradicionales y complican tremendamente los problemas de la creación de nuevas bases de asociación e instituciones políticas, que unan la legitimidad o la eficacia.

Los ritmos de movilización social y el auge de la participación política son elevados, los de organizaciones e institucionalización política bajos. El resultado es la inestabilidad y el desorden, por lo tanto, el principal problema de la política para Huntington es el atraso en el desarrollo de las instituciones políticas que debe respaldar los cambios económicos y sociales.

El enfoque de Huntington se concentra en las instituciones socio-políticas como tales, como un complejo de estructuras y normas que regulan el sistema político y el conjunto de la sociedad, por tanto, la modernización política es la institucionalización de organizaciones y procedimientos políticos, dicha institucionalización se caracteriza por la dirección y el nivel presentados por cuatro grandes variables dicotómicas:

  • Adaptabilidad y rigidez
  • Complejidad- Simplicidad,
  • Autonomía – Subordinación y
  • Coherencia – Desunión.

La institucionalización y por lo tanto, la modernización política se producen cuando el proceso político se encamina en dirección del primer polo de cada dicotomía y es mensurable por el nivel logrado en esa dirección.

La modernización política, entonces, implica a la vez institucionalización política y la contención de una excesiva movilización y participación política; una faceta se orienta a la creación y consolidación de instituciones, la otra al retardo de la movilización, de modo que se mantenga el equilibrio y adaptación del Sistema, Huntington considera que el instrumento más importante para ambas funciones es el partido político.

Otro prolífico politólogo es Karl Deutsch, quien no-solo elaboró el enfoque cibernético (5) sino que su nombre está relacionado con análisis de sistemas políticos (6), con análisis de política internacional (7), él considera que es lo mismo hablar de modernización que de desarrollo político y que los referentes de este son las variables de institucionalización y participación política, representada esta última por la movilización política, la integración y la representación política.

Deutsch considera la movilización social como la condición general para la movilización política que resultaría de la relación que mantenga el sujeto con las estructuras, valores y soluciones políticas, para él la movilización social es el proceso en que grandes bloques de los antiguos compromisos sociales, económicos y psicológicos resultan erosionados o quebrados y queda disponible gente para nuevas pautas de socialización y conducta. Este proceso es mensurable por medio de ciertos referentes, de naturaleza económica, social, cultural y política.

Para Pye en cambio el proceso de movilización social es esencialmente un fenómeno social y no político y sería típica de antiguos países coloniales o que estuvieran sometidos a un gobierno tradicional no populares.

Otro enfoque que explica el cambio político es aquel que toca de manera directa el tema, a través de la persistencia del sistema, es decir, que le interesa explicar como un sistema político se adapta a las nuevas situaciones de su entorno, sea esta intra o extrasocietal, es David Easton, quien analiza esta persistencia, este a diferencia del funcionalismo acepta los cambios como parte del proceso natural de la política, en la medida que las demandas del ambiente prueban si el sistema político está preparado para hacer frente a dichas situaciones y, por tanto, si se encuentra en condiciones de persistir.

Su trabajo(8) a recibido tantas adhesiones(9) como críticas(10), en ambos casos no han resaltado la importancia que tiene para explicar el Cambio Político, sino otros aspectos del funcionamiento del sistema político, sin embargo en algunos de sus críticos si puede encontrarse planteado de cierta forma el tema, es el caso de Alcántara Saez(11), para quien el riesgo que comporta la aproximación de Easton es que hace muy difícil entender como ocurre el cambio pues insistiría mucho en el mantenimiento del equilibrio, así cualquier tipo de cambio se presentaría como disfunción(12), nosotros no estamos de acuerdo con dicha crítica, en primer lugar porque lo último es una característica del funcionalismo no del modelo de Easton y en segundo lugar porque creemos que la explicación del modelo si ayuda a entender porque y como ocurre el cambio político. Para entender el modelo eastoniano debemos partir por comprender que objetivo principal del análisis es estudiar de que manera los sistemas políticos logran subsistir, es decir, logran adaptarse a los cambios que se producen dentro y fuera del sistema.
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