Pensamiento político de Víctor Andrés Belaúnde

Víctor Andrés Belaúnde, es otro de los autores de importancia en el conocimiento de la realidad peruana. El planteamiento peruanista del problema nacional desde la óptica de la Doctrina Social de la Iglesia lo inició en 1903, al ingresar al Archivo de Limites con el propósito de precisar nuestros derechos territoriales. Expresó que “me enfrenté a la realidad peruana en su doble aspecto de trasfondo histórico y de urgente función territorial. Era forzoso ahondar en la geografía del Perú y en su estructura histórica, para precisar bien nuestros derechos territoriales”. (25)

Para la mencionada empresa adoptó el positivismo reinante en la Universidad, sólo en cuanto al método, pues se opuso a sus supuestos teóricos, así como al análisis materialista. En 1908 en un discurso pronunciado en el Instituto Histórico, expresó sus críticas contra toda corriente imitativa que había llevado a la ruina nuestra evolución política y económica, concluyendo que “nuestros ideales y nuestras orientaciones surgieran de nuestro medio y se nutrieran de la savia de la tierra y de la historia”. (26)

En 1912, tuvo la posibilidad de contribuir a la transformación de la “Ilustración Peruana”, periódico gráfico en una revista de ensayos en el Perú. En el primer número resumió su pensamiento acerca de nuestra alma nacional. Manifestando que “existe en nuestra psiquis una especie de incapacidad no sólo para la acción en común y coordinada sino aún para alcanzar un pensamiento o una idea rectora”. (27)

La sicología nacional, es debidamente analizada por Víctor Andrés Belaúnde la colaboración colectiva según su expresión es nula. La armonía en el pensamiento y la acción que deberíamos tener, se ha frustrado debido a los contrastes en el medio físico y discontinuidad en el desenvolvimiento histórico. La incoherencia explica nuestra vida colectiva. Nos falta dice “ideas centrales y pensamientos directivos”(28)

El medio social en que nos desenvolvemos es un campo de lucha. En el Perú expresa “pocas cosas se hacen por amor, pocas también, aunque parezca paradójico por interés; y muchas veces, casi todas por odio “…” Y todo hecho, toda actitud, que no pueda ser explicados por un móvil interesado, deben ser atribuidas a esa fuerza oculta y misteriosa de los egoísmos normales, para seguir la tortuosa senda de los egoísmos anormales y depravados”. (29)

Analizando la ironía llega a la conclusión de que somos “seudo irónicos” porque no podemos “juzgar fina y acertadamente el contraste entre lo real y lo ideal, esencia de la ironía”. Diferenciando la ironía del humorismo, expresa que ésta encarna la más alta expresión de la inteligencia y un sentimiento profundo de amor hacia el ideal.

Respecto de la ignorancia expresa “que el Perú se hunde, mas que por torcida inclinación de voluntades, por servilidad e ignorancia de las inteligencias. La ignorancia es nuestro estado permanente, el dicho “irse por las ramas”, sintetiza la existencia de este mal” (30). Finaliza, expresando que “nuestra ignorancia hermana de nuestra incoherencia, de nuestros rencores y de nuestra seudo ironía, tiene el mismo origen, nuestra insanable pobreza psíquica”. (31)

En 1914 Víctor Andrés Belaúnde, pronunció el discurso de apertura del Año Académico de la Universidad de San Marcos, su trabajo se centró en el análisis de las dificultades de la época, desarrollándola en el aspecto económico, moral y político; las causas de las mismas según Belaúnde son: el excesivo endeudamiento, acentuación del régimen personal del Presidente, falta de representatividad parlamentaria, burocratización, centralismo, crisis de la clase media y de la clase dirigente.

En su obra “La Realidad Nacional” escrita como replica a los “Siete Ensayos de la Realidad Peruana” de José Carlos Mariátegui, Belaúnde critica sus planteamientos, sustentadas en la aplicación del materialismo histórico, del que dice “más que en ningún otro sistema, se da la aplicación de la verdad de Leibnitz. Es verdadero por lo que afirma y falso por lo que niega”. (32)

Respecto del problema del indio, Víctor Andrés Belaúnde también tiene una posición definida. Respondiendo a Mariátegui que lo acusaba de pertenecer por educación y temperamento a la casta feudal del Perú, expresa que desde 1908 ya se dedicaba a defender al indio frente al criterio biologista y anti indigenista que predominaba “La cuestión social del Perú —expresa— es la cuestión indígena, ningún pueblo puede renunciar a su destino y el del Perú es resolverla, cualquiera que sean los obstáculos y los sacrificios que haya que hacer para vencerlos” (33). Ataca también en el citado discurso al feudalismo y gamonalismo en el Perú.

En 1915 en conferencia en Arequipa manifestó que el aspecto típico del problema social del Perú es el indígena “que entraña la existencia misma de la nacionalidad”. En 1917 en sus ensayos sobre la “realidad nacional” insertos en el periódico El Perú sentenció “la república, viviendo a espaldas de la población indígena, la ha convertido en fauna humana”. (34)

Analizando el problema de la tierra expresa que su solución no radica en el fraccionamiento para crear pequeñas propiedades individuales, Belaúnde es partidario del sistema cooperativo. Para el indio y/o mestizo, debe abogarse por la pequeña propiedad y para la masa indígena la modernización de las Comunidades Campesinas.

Comentando la posición de Mariátegui sobre la instrucción pública manifiesta que el citado autor no toca la actividad de los misioneros en este campo. Expresa que sus labores tuvieran importancia en el aspecto económico y practico, pues enseñaron a los indios no sólo la religión cristiana, sino las artes y los oficios.

Destacó la obra de Castilla en el campo educativo sobre todo en el campo organizativo. Tomó posición favorable al modelo de educación americano porque a su juicio es el que tiene mayor sentido realista y esta orientado a la producción y la eficiencia, aspectos que no cuenta al francés actuante en el país. Describe la crisis de la Universidad, expresando que se debe a la falta de vocación pedagógica y no como expresa Mariátegui porque es una institución feudal y aristocrática.

Como alternativa a la problemática del país manifiesta que será sobre la base de una filosofía constructiva, que no será la ideología demoliberal, porque a su juicio el individualismo y el economicismo inseparable del liberalismo carecen de sentido de comunidad y de solidaridad profunda y son incompatibles con la justicia social. Descarta también al socialismo por su filosofía dogmática en su reemplazo piensa que la doctrina social de la Iglesia es la solución por su vocación a las reformas sociales.

Para encarar los graves problemas del país, Belaúnde propone la instalación del Consejo Económico Nacional. Respecto del sindicalismo, su posición es de defensa del mismo. La clase media tiene en él a uno de sus principales defensores, pues considera que es necesaria su elevación material y moral. Proposición de un Proyecto Nacional y Cultural se encuentra en su obra “La Síntesis Viviente”, en él expresa que mediante la transformación de los elementos que constituye una Nación: tierra, institución y estructuras por valores religiosos y morales se alcanzará el mencionado proyecto.

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