¡Tú votaste por él!, eres responsable

Si los miembros de una sociedad son tolerantes a la violencia o a la corrupción, también lo serán, en esa misma medida los miembros de las instituciones que lo conforman o por lo menos se parecerán mucho. Entonces, si esto es cierto, nos daremos cuenta que las instituciones políticas andan, más o menos en la misma medida que la sociedad que la cobija, ya que sus miembros tienen las mismas cualidades y/o defectos.

Relato esto puesto que en el recién inaugurado parlamento 2011 – 2016 se han revelado una serie de casos en los que, algunos congresistas tienen graves cuestionamientos sobre su conducta, lindando en algunos casos con el delito. Aunque es cierto que también aparecen casos en otras instancias de gobierno.

Entonces uno puede decir, con el argumento inicial. Los gobernantes son como nosotros, a veces no cumplen con la ley o simplemente la violan. Podemos quedarnos tranquilos con esa salida, pero claro, ello no termina por desentrañar algunas cuestiones que les quiero comentar.

Esto último es más cierto para los gobernantes en general. Cuando un líder no cumple la ley y hace de eso su forma de vida privada y pública, aparece el efecto imitación. Los demás ciudadanos haremos en nuestra esfera más o menos lo mismo, ¿O no? ¿Por qué no puedo robar cable si los “políticos roban”? También aparece esa sensación de impunidad e indignación que también se escucha en las calles y redes sociales.

Los ciudadanos somos responsables

También hemos escuchado: “Tenemos los gobernantes que nos merecemos”, Diría sí, pero le agregaría “gracias a los propios políticos”. Cierto el cambio en democracia se construye desde abajo y también desde arriba. De abajo, hay que meter presión para que los políticos que nos gobiernan sean principalmente ciudadanos, que no crean que el Estado es un botín y que se escuche frases como esta: “Hermano tienes 5 años para hacer plata”, para ello nuestros gobernantes deben tener las condiciones éticas y morales básicas para gobernar.

Esa tarea no es de los ciudadanos, aunque nos digan, “¡Tú votaste por él!, eres responsable” esa tarea, la de depurar y escoger lo mejor es de los partidos políticos. La política anda tan mal en nuestro país, porque tenemos etiquetas, símbolos, líderes personalistas y casi nada de formación de cuadros, de hombres y mujeres que cuando lleguen a la administración pública sepan qué hacer. En suma, no tenemos partidos.

Es cierto, los ciudadanos votamos y tenemos parte de la responsabilidad. Pero nosotros no presentamos la lista de candidatos. Más claro. Los partidos nos presentan el menú y nos dicen, entre estas personas escojan. Si los partidos seleccionan mal o simplemente no seleccionan, entonces aparecen casos como los conocidos. Si los entes electorales no “miran” ni cruzan información con las instancias del Estado y tiene que ser la prensa la que destapa estas cosas, entonces aparecerán los políticos con problemas judiciales, con conflicto de intereses, con pasados vergonzosos.

El problema le explota al Congreso como institución

La prensa, los ciudadanos decimos ante tal panorama, ¡El Congreso! Cierto la conducta personal de algunos congresistas promueve el desprestigio de dicha institución. Meditemos un momento, el problema no se gesta en el parlamento, se inicia y desarrolla en los partidos políticos.

Pocos mencionan a los partidos, sus líderes “separan o suspenden” a los involucrados, se hacen a los muertitos y no salen a asumir sus responsabilidades, es decir las dirigencias partidarias se quedan calladas, “esperan el resultado de las investigaciones” vuelven a contar los votos que se pueden perder o el político involucrado “les recuerda” el aporte que hizo en la campaña. No importa preservar el prestigio del Congreso ante los ciudadanos, lo que importa es superar el roche.

¿Alguien ha escuchado las disculpas oficiales de los líderes partidarios o de los involucrados?

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