Tipología de sistema político de Hans Kelsen

Desde el punto de vista jurídico, una tipología de los sistemas políticos, no es sino la distinción entre diferentes arquetipos constitucionales y las diferentes formas de Estado. Este enfoque es influenciado por la teoría política aristotélica; según esta concepción se distingue tres formas de Constituciones: Monárquica, aristocracia y democracia.

El criterio decisivo para distinguir una de otra era la organización de la autoridad que ejercía el poder, es decir, la manera de cómo estaba distribuido el poder, o en su defecto concentrado.

Para Kelsen el “querer” del Estado es el “deber ser” de su ordenamiento jurídico, por lo que, la “voluntad estatal” no es más que la imagen del sistema normativo unitario del orden estatal. Para Kelsen la forma de Estado es de contenido jurídico y en él se rebela la relatividad de la antítesis de contenido y forma. Lo que en un sentido es forma, es contenido en otro.

La forma de Estado dice Kelsen es un contenido posible de la constitución en sentido estricto y originario, antes de toda regulación de las relaciones entre el poder público y los súbditos, y antes de la introducción de toda idea de libertad. La forma de Estado es el método posible de creación del orden estatal, es decir, de creación de derecho.

De acuerdo al esquema de Kelsen, la forma de cómo se crea el derecho, así como quien crea el derecho, es la nota específica que configura a un tipo de Estado; es por eso que considera más correcto clasificar las formas de gobierno en dos tipos de Constituciones, en vez de la tradicional tres formas de Constituciones: La democracia y la autocracia.

La democracia y la Libertad

Esta forma de gobierno se basa en el principio positivo de libertad política, que significa que el individuo es libre si se encuentra sujeto a un ordenamiento jurídico, en cuya producción participa; es decir, que un individuo es libre si aquello que de acuerdo con el orden social (debe hacer) coincide con lo que quiere hacer. La democracia significa para Kelsen que la voluntad representada en el orden legal del Estado es idéntica a la de los individuos.

La libertad tiene también una concepción negativa, que es entendida como la ausencia de toda sujeción a toda autoridad capaz de imponer obligaciones; por ello Kelsen antepone que la sociedad implica el orden, y el orden supone ciertas limitaciones.

Para Kelsen en su sentido originario la libertad significa anarquía porque solo es posible esa situación fuera del Estado y de la sociedad. Por esta vía la libertad se convierte en libertad política en tanto cada Estado garantice y cumpla el principio de libertad política explicado.

La democracia es la idea de una forma de Estado o de sociedad en que la voluntad colectiva o más exactamente el orden social, resulta engendrado por los sujetos a él, es decir, el pueblo. Democracia significa identidad de dirigentes y dirigidos. Para Kelsen el pueblo es la pluralidad de los hombres, reducidos a una unidad, ya que, según el autor, en democracia el pueblo como unidad es muy importante porque actúa como sujeto de poder principal y objeto del mismo a la vez. Esta realidad de pueblo descrita como unidad, es para Kelsen una realidad jurídica que es descrita así:

“Unidad de ordenación jurídica del Estado, reguladora de la conducta de los hombres sujetos a ella. El pueblo no es para la concepción jurídica de Kelsen un conglomerado de hombres, sino el conjunto de individuos regidos por la ordenación jurídica del Estado. La unidad del pueblo es sólo jurídica en cuanto norma sus actos externos; de allí que el pueblo sea objeto de poder en cuanto unidad y sujeto de poder individualmente”.

El pueblo

La participación en la formación de la voluntad colectiva es el contenido de los llamados derechos políticos. El pueblo como conjunto de los titulares de estos derechos representa una porción pequeña de todos los individuos, ya que la mayoría está sometida al poder jurídico y político y pocos son los que participan en la creación de él.

Por eso distingue Kelsen entre pueblo ideal y pueblo real. Por lo que dice: “hay un pueblo gobernante (pocos) que son los que tienen opinión y crean derecho, y el pueblo gobernado (muchos) que no tienen opinión firme y son bastante influenciados, es por eso que la democracia que vivimos no tendría razón de ser sino fuese por los partidos políticos”. Ellos son los órganos para la formación de la voluntad estatal, y dentro de ellos los individuos agrupados y organizados pueden tener influencia y decisión en la vida política de un país. Fuera de los partidos políticos los individuos carecen de opinión e influencia para decidir en los destinos de un país.

Para Kelsen la democracia contemporánea descansa sobre los partidos políticos, cuya significación crece con el fortalecimiento progresivo del principio democrático. Dice que sólo por ofuscación o dolo puede sostenerse la posibilidad de la democracia sin partidos políticos; la democracia necesaria e inevitablemente requiere un Estado de partidos.

Principio de mayoría simple

Esto se funda en la idea que el orden social dado debe concordar con la voluntad del mayor número de ciudadanos y discrepar el menor número de ellos; en ella se funde a la vez la libertad política en lo que se concuerda la libertad individual y la libertad colectiva expresada en el orden social, por lo que, el principio de mayoría simple es el que asegura el mayor grado de libertad política dentro de la sociedad.

Los individuos tienen igual valor político y cada uno de ellos posee los mismos derechos; la suma de la mayoría simple de estos valores (morales) hace que busquen alcanzar el mayor número de libertad que es la de mayoría. Este es el principio democrático que es la síntesis de libertad e igualdad.

El principio mayoritario no debe entenderse como el de dominio absoluto de la mayoría o el de unanimidad, este principio se observa en las democracias cuando se permite a todos los ciudadanos participar en la creación del orden jurídico, incluyendo la minoría, de lo contrario sería antidemocrático.

Esta voluntad creadora de derecho surge de la discusión entre mayoría y minoría y se disemina en toda la sociedad a través de la opinión pública; por lo que, la democracia sin opinión pública es una contradicción en los términos, el intercambio de ideas y/o opiniones se hace en la prensa, el parlamento, reuniones y expresiones políticas, sindicales o de grupos libres y cualquier medio de opinión pública; es por eso que se acepta y se da por hecho el conflicto abierto dentro de ciertos marcos establecidos de las distintas opiniones de los agentes dinámicos de la política y sólo en la democracia es permitida tal situación.

La autocracia

Para Kelsen la forma histórica más acentuada de autocracia es la monarquía absoluta, conocido también como despotismo en el cual el orden jurídico es creado por el monarca en todas sus etapas o por los órganos designados por él. El monarca está por encima de la ley por lo cual es irresponsable de sus actos, siendo la sucesión de la autoridad por herencia o designación.

Para Kelsen la forma contemporánea de autocracia es la de las dictaduras del partido único de los comunistas, fascistas y nacistas. El partido único es una dictadura de partido y tiene el carácter autocrático, ya que sus miembros están sometidos a la absoluta dominación del caudillo que es el jefe del partido político y del Estado.

Por las razones expresadas líneas arriba, para Kelsen en una dictadura de partido único la creación y la aplicación del derecho se encuentra totalmente en manos del partido; las pretendidas o supuestas expresiones de voluntad popular en estos sistemas carecen de valor, en tanto nadie puede emitir opiniones distintas a la opinión y creencia del partido y de su ideología oficial. Esta forma de partido único supone al Estado totalitario como los nazis, fascista, marxistas, franquistas.

Los Estados totalitarios tienen una ideología propagada por el gobierno que es la ideología oficial. La ideología de la dictadura marxista es el socialismo y de los burgueses es el nacionalismo. Para Kelsen el absolutismo político (en cuanto a concentración de poder) es sinónimo de despotismo, la dictadura y la autocracia.

Finalmente, estas dos expresiones de sistemas políticos (democracia y autocracia) se tratan según Kelsen, de una aproximación tipológica, ya que no hay ningún Estado que se ciña completamente a uno u otro de estos tipos ideales. Cada Estado representa una mezcla de elementos de ambos tipos, de tal manera que cada Estado se acerca a cada uno de los extremos; por lo que las etapas intermedias no poseen una significación específica.

Tipología de sistema político de Hans Kelsen
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