Sistemas electorales: Análisis de cuatro variables

Se discutirá cuatro aspectos que complementan el desarrollo de los anteriores ensayos sobre sistemas electorales. a) Las restricciones para las candidaturas; b) la relación electora—elegido en función a la circunscripción electoral; c) el método matemático de asignación de escaños, especialmente el D’hondt y el cuociente electoral; y d) los umbrales o barreras.

Las restricciones en las candidaturas: Si bien es cierto que básicamente las restricciones han sido respecto de la edad y otras condiciones pre-existentes al momento de postularse. Existen en nuestro país, algunas corrientes de opinión que propugna la inclusión de un requisito adicional, referido a la formación académica. En los foros sobre la reforma constitucional ha surgido estas propuestas, que también forman parte de la argumentación común de los ciudadanos que visitan el Congreso de la República. También, entre los parlamentarios está presente esa preocupación, pues se han presentado proyectos de ley en el sentido de establecer como requisito la formación académica.

A mi juicio, el hecho concreto es que la calidad de nuestros parlamentos han mermado en tal magnitud, que pueden observarse casos palpables en los cuales las capacidades profesionales y personales de algunos representantes pueden ser de desagrado para algunos ciudadanos. Sin embargo, creo que el problema no se soluciona con imponer como requisito la formación profesional, en tanto esta NO garantiza pericia en el ejercicio de cargos públicos, y porque se estarían vulnerando un principio elemental de la ciudadanía, al establecerse una discriminación, que sólo permitiría el gobierno de los “ilustrados”.

Aunque de la lectura no se desprende si existe en algún país esa posibilidad, es factible de investigar, pues en algunos sectores sociales y políticos existe la impresión de imponer tal distinción. [1]

La relación elector-elegido en función de la circunscripción electoral: Sobre esta cuestión el autor expresa: “Se puede argumentar que los distritos uninominales facilitan una más estrecha relación entre los electores y el elegido, mientras que las circunscripciones plurinominales supone una relación más distante entre los elegidos y los votantes”.

Hasta donde conozco existen tres posibilidades al establecer el tamaño de las circunscripciones electorales. Una asignación numérica arbitraria, otra en función a la densidad de electores que la conforman y, la tercera, a la combinación de ambos.

El argumento que esgrime el autor, aunque no es concluyente me parece que no es válida. Porque la distancia o cercanía entre elector y elegido no se rige por la cantidad de representantes de una circunscripción, sino por el vínculo psicológico, comunicacional y político del primero respecto al segundo.

Que haya un representante o más en una circunscripción no me parece que sea una variable que facilite o no el acercamiento entre el elector y el elegido. Es posible que sucedan casos en los cuales, los electores se “sientan” representados por un de los elegidos y no por otro. Y eso tiene un componente empírico y también subjetivo, pero no encuentro el vínculo entre la cantidad de representaciones y la circunscripción. Otra cosa es que la población electoral de una circunscripción tenga una cuota de escaños sobre la base de su densidad y que esa cantidad implique una relación numérica entre escaño y cantidad de electores, pero de ello no se puede argumentar –me parece— que facilita o no una estrecha relación entre unos y otros.

El método matemático de asignación de escaños: Cuestión fundamental, pues la técnica para la asignación de escaños que se use produce efectos en la proporcionalidad y representación que se conformará en el congreso. En el Perú se utiliza desde el año 1963 la técnica de la cifra repartidora que es una modificación del método D´Hondt creado en 1920 por el profesor belga Víctor D´Hondt.

La Ley electoral en su artículo 29º dice: El Método de la Cifra Repartidora tiene por objeto propiciar la representación de las minorías”.[2] La discusión que se ha planteado entre los académicos y los políticos es saber si este método refleja realmente la representación de las minorías o que posee una falla en su configuración.

Sartori es claro al afirmar: “El método del mayor promedio (D´Hondt) es el sistema más usado… y es el menos proporcional porque favorece a los partidos más grandes.[3] Tuesta Soldevilla estudio este efecto en la composición del congreso desde 1980 a 1990 y sentenció: “El método D´Hondt permite una mayor representación de los grupos grandes en detrimento de los pequeños. Esto no fue una excepción en el caso peruano. Su aplicación combinada con la inexistencia de una barrera electoral mínima, posibilitó la permanencia del sistema multipartidista peruano”.[4] Es decir, el método de asignación tiene influencia incluso en la conformación del sistema de partidos y favorece a los partidos grandes.

En tal contexto la propuesta de la Comisión de Constitución del Congreso es cambiar el método de asignación al de cociente electoral. Conocido también como el método Hare. De acuerdo a mi evaluación lo que se busca es mejorar la representación de los partidos pequeños. Desde la perspectiva de mejorar la representación resultaría adecuada, pero persiste tal como se ha formulado la cuestión la permanencia del multipartidismo extremo como lo califica Miró Quesada[5]. Por tanto, entra en juego la siguiente variable a estudiar. La barrera legal.

Los umbrales o barreras: Las barreras o umbrales son variables y pueden introducirse antes o en el escrutinio. Una barrera es establecer un porcentaje de firmas para alcanzar una inscripción en el Registro de Partidos. En la legislación electoral reciente el porcentaje de inscripción llegó hasta el cuatro por ciento de los electores hábiles. En la actualidad se ha reducido al uno por ciento haciendo casi inexistente la barrera en la inscripción. La reducción en la inscripción tiene las siguientes ventajas:

  • Se reduciría la posibilidad de corrupción en el procedimiento de inscripción de los partidos políticos;
  • Partidos políticos con existencia sociológica (de hecho) y sin registro de partidos (de derecho) alcanzarían inscripción formal;
  • El ámbito de discusión política se incrementaría;
  • Se empezaría un proceso de renovación de los partidos políticos, reforzándose los existentes, o dando paso a nuevos conglomerados políticos;

Pero mantiene la cuestión de en pie, que es la excesiva presencia de micro—partidos con un representante, y que, a su vez, perjudica la conformación de fuerzas políticas sólidas. Considerando el punto anterior, al parecer el efecto reductor en el número de partidos políticos no está en la limitación de su inscripción, sino en el procedimiento que se establece para que accedan a los escaños del Congreso.

PARTIDO POLÍTICO%NÚMERO DE CONGRESISTAS
PERU 200042.1652
PERU POSIBLE23.2429
FRENTE INDEPENDIENTE MORALIZADOR7.569
SOMOS PERU7.208
PARTIDO APRISTA PERUANO5.516
SOLIDARIDAD NACIONAL4.035
AVANCEMOS3.093
UNION POR EL PERU2.563
FRENTE POPULAR AGRICOLA DEL PERU2.182
ACCION POPULAR2.473

En tal virtud, teniendo en cuenta esa cuestión es que al tocar el procedimiento para la asignación de los escaños se podría inducir a que se reduzca la proliferación de las organizaciones políticas y simultáneamente -de acuerdo a la nueva regla- a que se establezcan estrategias político-electorales que calculen el efecto de presentarse a una elección en dónde como mínimo deben alcanzarse un porcentaje para entrar a la repartición de los escaños.El porcentaje mínimo de votos válidos puede ser el 5 %, para que de ese modo la

composición del parlamento sea muy diferente a la que vemos en la actualidad y la que hemos vistos en otros periodos de gobierno pues favorecería la creación de menos grupos parlamentarios en el Congreso como resultado del ingreso de un menor número de partidos políticos a la repartición de escaños.

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