Sartori y su visión sobre el presidencialismo y parlamentarismo

El análisis de las instituciones no puede hacerse sin tener un esquema conceptual sobre los sistemas sociales y el sistema político, y sus múltiples interacciones.

Los sistemas sociales interactúan entre sí, y cada uno de ellos cumplen con funciones y tienen una estructura compleja. Estas interacciones sistémicas pueden generar tensiones, reacciones y autorregulaciones para alcanzar el equilibrio inestable al cual se refiere el autor, como característica de los sistemas sociales.

Así como de la interacción entre los sistemas producen tensiones, reacciones y autorregulaciones, al interior de cada sistema sucede el mismo proceso, que podrían denominarse interacciones intrasistémicas.

El estudio de las instituciones políticas y las expresiones de organización y regulación del poder político en los sistemas sociales, es una de las entradas de mayor data y en la que han confluido diferentes disciplinas sociales. La ciencia política tiene una contribución importante sobre la materia, ha desarrollado un marco de referencia conceptual, sobre el funcionamiento, estructuración y evolución de los sistemas políticos, permitiendo un mejor análisis de los sistemas políticos empíricos. En esa dirección, el libro de Sartori, Ingeniería Constitucional Comparada es una contribución.

Presidencialismo

Dice que los sistemas políticos democráticos se dividen en presidenciales y parlamentarios. Que se pueden definir ambos por exclusión mutua. Pero que en los casos reales, la distinción entre uno y otro se ha convertido en inaceptable por las confusiones conceptuales de los diversos autores.

Sostiene que, los sistemas presidenciales no son definidos adecuadamente y que los parlamentarios difieren tanto entre sí, que resulta engañoso el uso común de un mismo término. Para definir el presidencialismo, Sartori aplica los siguientes 3 criterios:

  1. La elección por voto popular directo y casi directo del Jefe de Estado por un plazo determinado. En el caso de casi—directo, la cuestión es si el Colegio Electoral o el Congreso tienen o no-posibilidad de tomar decisión sobre la elección. Si sólo aprueba, entonces no hay diferencia entre elección directa o indirecta; si en cambio, estos cuerpos colegiados pueden decidir, entonces la cosa cambia. Condición definitoria necesaria, pero no suficiente para definir al presidencialismo.
  2. En los sistemas presidenciales el gobierno o el Ejecutivo, no son designados y no pueden ser destituidos mediante el voto del Parlamento. El Presidente es quien a su criterio nombra o sustituye a los miembros del gabinete. Sostiene el autor que, aunque se le dé al Parlamento la facultad de censurar ministros o gabinetes, el criterio no se viola puesto que, sigue siendo el presidente quien retiene el poder de nominación del gabinete. Condición definitoria necesaria, pero no suficiente para definir al presidencialismo.
  3. En el sistema presidencial no cabe una autoridad dual que se oponga entre el presidente y el gabinete. Es decir, El presidente dirige el Ejecutivo. Condición definitoria necesaria y suficiente para definir al presidencialismo.

Bajo estos criterios, Sartori sentencia: Un sistema político es presidencial si, y sólo sí, el jefe de Estado (El presidente) a) es electo popularmente; b) no puede ser despedido del cargo por una votación del Parlamento durante su periodo pre-establecido, y c) encabeza o dirige de alguna forma el gobierno que designa.

Observaciones complementarias:

  1. Si los sistemas políticos toman prestadas instituciones de sus opuestos, no apresurarse en inventar o descubrir nuevos sistemas.
  2. Si Europa no tiene presidencialismo, es por una cuestión histórica, cuando se formaron las repúblicas, ya contaba con jefe de estado hereditario.

El Presidencialismo Estadounidense

Sartori hace una afirmación que contradice la manera que se considera al presidencialismo americano. Dice: “La opinión de que los sistemas presidenciales son sistemas fuertes se apoya en el peor de los acuerdos estructurales —un poder dividido sin defensa ante el gobierno dividido— y no comprende que el sistema estadounidense funciona, o ha funcionado, a pesar de su Constitución, y difícilmente gracias a su Constitución“.

La característica principal es la división y separación de atribuciones y funciones (poderes) entre el presidente y el Congreso, es un gobierno de instituciones separadas. Se pregunta el autor, ¿qué se quiere decir con separación de poderes?

  1. El parlamento no puede interferir en los asuntos que le compete al Ejecutivo y especialmente no puede destituir al Presidente; y,
  2. El presidente no puede disolver el Parlamento.

El supuesto de que el sistema presidencial es que conduce a un gobierno fuerte y efectivo, es cuestionado por el autor. Afirma que: “El hecho de que el sistema estadounidense durante mucho tiempo ha logrado resolver sus problemas no puede ocultar que una estructura de poder dividida genera parálisis y estancamiento. Sin embargo, se observa que el sistema aparentemente funciona. La división de poderes ha sido compensada por mayorías parlamentarias y por costumbres de prácticas y acuerdos bipartidista en la política exterior. Identifica tres factores que destraba el presidencialismo americano:

  1. La falta de principios ideológicos;
  2. Partidos políticos débiles e indisciplinados; y
  3. Una política centrada en los asuntos locales.

Sostiene que el presidente puede obtener el voto de los congresistas a cambio de favores para los distritos electorales que representan, por lo que, indica que se ha institucionalizado la política de la componenda.

El formato bipartidista y la mayoría en el Parlamento, no le garantiza al presidente una mayoría verdadera y confiable en el Parlamento. (disciplinada).

Afirma que los partidos americanos son poco más que partidos electorales, ya que sólo proporcionan un símbolo para que dos candidatos se enfrenten entre sí para elegir a uno de ellos.

Sostiene que, con excepción del senado, los representantes, se desempeñan como cabilderos de sus distritos electorales, como mensajeros de sus electores. Key sostiene: “El control partidista común del Ejecutivo y el Legislativo no asegura un gobierno fuerte, en tanto que la división del control partidista lo impide” …Añade Sartori: “ el control partidista común de ninguna manera asegura una mayoría partidista común”.

El Presidencialismo Latinoamericano

Sobre las expresiones presidenciales de Latinoamérica, Sartori, sobre la base de lo explicado anteriormente, que en Latinoamérica se cree que, el presidencialismo americano es un sistema fuerte y enérgico, el autor sostiene que es el espejismo que ha llevado al engaño.

Considera que muchos de los presidencialismos, tienen un sistema de partidos equivocado para un régimen presidencial, y que el aparente poder de los presidentes no es tal, pues en muchos casos, no son capaces de llevar a cabo sus programas de campaña. La solución aparente, dice que ha sido darle más poder al presidente, y que nominalmente, un presidente latinoamericano tiene más poder que un presidente norteamericano, pues tiene derecho de veto sobre las leyes que da el Congreso, pueden dar decretos de urgencia. Sostiene que el meollo del problema está en el principio de separación de poderes, que hace que se oscile entre el abuso y la falta de poder.

El parlamentarismo es la solución

No está de acuerdo con la propuesta de Linz de instaurar un régimen parlamentario en América Latina, ya que el argumento es que éstos son flexibles frente a las crisis que los presidenciales.

Afirma que la democracia parlamentaria no puede funcionar en cualquiera de sus múltiples variedades a menos que existan partidos adaptados al parlamentarismo, es decir partidos disciplinados, cohesivos, por eso dice que los partidos disciplinados son una condición necesaria para el funcionamiento de los sistemas parlamentarios. En otros términos, un sistema parlamentario con partidos indisciplinados, se convierten en sistemas de asamblea no funcionales.

Luego de analizar el caso brasileño, argentino y chileno, concluye que el parlamentarismo que surgiría en América Latina, sería el de asamblea.

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