¿Por qué nos debe interesar la política?

Diversos estudios en Psicología, Sociología y Ciencia Política llegan a una conclusión más o menos uniforme; el interés de los ciudadanos por la política sea en sociedades desarrolladas, medianamente desarrolladas o subdesarrollados, es bajo, pues gruesos sectores ciudadanos se mantienen al margen de su desarrollo. Las explicaciones a esta evidencia pasan desde variables cognoscitivas, demográficas, socioeconómicas, culturales y sicológicas, así por ejemplo el politólogo Alberto Espinoza, en su artículo “La opinión pública y el interés por la política” señala:

“El intento por explicar la política debiera de empezar por conocer cuál es el interés que tiene la gente en ella, sin embargo, este ha sido un tema muy poco y mal abordado” [1]

Y es que, los teóricos han intentado explicar y comprender la política desde la política misma, como si esta tuviera autonomía dentro de las diferentes manifestaciones de los ciudadanos; cuando lo sustancial es conocer cómo los ciudadanos comunes y corrientes interactúan con el proceso del poder.

En tal sentido, esta disertación, partiendo de tal premisa, intenta exponerles a los ciudadanos en general las razones por las cuales la política debería formar parte de su interés y preocupación permanente, ya que el no hacerlo le acarrea consecuencias graves al bienestar personal presente y futuro.

¿Qué se hace en el gobierno y qué hacen los políticos?

En términos sencillos y directos. Los políticos y el gobierno lo que hacen es TOMAR DECISIONES, pero no cualquier decisión. Toman decisiones que afectan directa o indirectamente a TODOS los ciudadanos. Por tal razón, el politólogo Giovanni Sartori afirma con certeza que:

“La política consiste en última instancia en decisiones (ejecutadas) sustraídas a la competencia de cada individuo como tal, y que alguien adopta por algun(os) otro(s)”  El precitado autor establece que estas decisiones son colectivizadas en términos políticos, porque son: [2]

“a) soberanas; b) sin escapatoria; y c) sancionables. Soberanas en el sentido de que anulan cualquier otra norma; sin escapatoria, porque se extienden hasta las fronteras que definen territorial-mente la ciudadanía; y sancionables porque están respaldadas por el monopolio legal de la fuerza”. [3]

El gobierno en cualquiera de los diversos niveles de decisión y cobertura geográfica principalmente lo que hace es gobernar y administrar a través de decisiones, y éstas a su vez —siempre— favorecen o perjudican a un grupo social determinado, por lo que, estos grupos siempre están —legítimamente— buscando beneficiarse lo más posible o a la inversa perjudicarse lo menos posible. [4]

Y la clave de la política que debe interesar a los ciudadanos en general está referida justamente a las decisiones que el gobierno toma o que deja de tomar, pues afectará más a aquellos grupos que no tienen la opción de defender sus intereses.

Me explico, regularmente se asume que la política involucra la búsqueda del bien común, y sí puede ser parcialmente cierto, pero, y aquí la cuestión, alcanzar el bien común requiere necesariamente que los grupos sociales estén “atentos”, “interesados” e “informados” de lo que hace o deja de hacer el gobierno, puesto que, de no hacerlo, existe la posibilidad de perjudicarse.

Al administrar y gobernar se hacen uso de recursos de distinta índole que se extraen de la sociedad, específicamente a través de impuestos, tasas y gravámenes, que salen explícitamente de los bolsillos de todos los ciudadanos, y por lo tanto, nadie, absolutamente nadie puede escapar de ello.

¿Cómo afecta a los ciudadanos las decisiones que toman los políticos?

Descrita así la cuestión, es fácil comprender que hay cuestiones vitales que están en juego cada vez que los políticos y  nuestros gobernantes toman o dejan de tomar decisiones, pues directa o indirectamente nos afecta a todos los ciudadanos. Y la manera más evidente de afectarnos positiva o negativamente es que AFECTA A NUESTRA CALIDAD DE VIDA.

Deberíamos comprender y aceptar que no todos los ciudadanos incluirán en sus preocupaciones a la política y que el interés por ella, varía en intensidad a lo largo del tiempo, y que incluso en mayor proporción la tasa de interés por la política es muy baja. Pero ello, implica que dejamos que los políticos y gobernantes hagan cosas que pueden afectarnos y que la desatención en las cuestiones públicas, nos puede potencialmente perjudicar.

Resulta imperativa la participación política, que involucra una variada suerte de comportamientos, pero aquí sólo quiero resaltar el aspecto menos promovido por los políticos y por los “especialistas” en la materia, que está relacionado íntimamente con nuestro DESTINO. [5]

Entonces, siendo más específicos, detallaremos cuatro (4) áreas en que las decisiones políticas afectan a todos los ciudadanos sin excepciones, de manera directa y concreta, que se refleja indubitablemente en nuestra calidad de vida.

  • Las decisiones políticas afectan nuestros ingresos:
    • Porque se nos extraen recursos a través de impuestos;
    • Porque se regulan los precios de algunos servicios públicos;
    • Porque los precios de todos los productos involucran siempre un porcentaje para el Estado;
    • Porque se establecen lineamentos para nuestros sueldos y salarios.
  • Las decisiones políticas afectan nuestra salud:
    • Porque el Estado fija y ejecuta los programas de salud pública;
    • Porque el Estado ofrece servicios de salud preventiva;
    • Porque el Estado da el marco para la salud privada;
    • Porque la calidad de la salud pública y privada es resultado de decisiones y acciones estatales.
  • Las decisiones políticas afectan nuestra cultura y educación:
    • Porque el Estado fija qué, cómo y porqué debe darse ciertos contenidos educativos;
    • Porque el Estado fija y ejecuta programas de educación inicial, primario, secundario y superior de acuerdo a su cantidad y calidad;
    • Porque el Estado promueve o no la investigación y el desarrollo tecnológico y científico;
    • Porque el Estado fija y ejecuta la cobertura educativa, y por tal razón, hace posible la inclusión o exclusión de las personas.
  • Las decisiones políticas afectan nuestra alimentación:
    • Porque el Estado promueve o no el cultivo y la producción de ciertos alimentos;
    • Porque el Estado promueve o no el abastecimiento interno o externo de los alimentos que consumimos;
    • Porque el Estado tiene programas y proyectos que inducen al consumo de ciertos alimentos en detrimento de otros a través de impuestos, tasas, sobretasas y/o aranceles.

Y después de saber que en todas estas áreas —por citar las más comunes—  se afecta el presente y futuro de nosotros los ciudadanos y de nuestros hijos, dejaremos que los políticos y el gobierno —en cualquier nivel— hagan con nuestros recursos y con nuestras vidas lo que desean. Nosotros, los ciudadanos tenemos la palabra.

[1] ESPINOZA CASTELLARES, ALBERTO. “La opinión pública y el interés por la política” publicado en Politikaperu, Lima – Perú, 2001.

[2] SARTORI, GIOVANNI. Teoría de la democracia, T. I. España, Alianza Universidad, p. 262 Op. Cit., pp. 262 – 263.

[3] Op. Cit., pp. 262 – 263.

[4] CASTAÑEDA CASTRO, CARLOS FERNANDO. “Los Grupos de Presión” publicado en Politikaperu, Lima – Perú, 2001.

[5] Regularmente se promueve la participación política a través de la interacción institución-ciudadano, partido-ciudadano, protesta-ciudadano, pero la principal relación es decisión política-calidad de vida de la persona. Y en este último aspecto se dice poco, o no se dice nada.

¿Por qué nos debe interesar la política?
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