Notas sobre mandato imperativo y representación política

Amigos, si uno se pone las anteojeras conceptuales para ver la realidad entonces desde esa mirada analizaremos el tema. Si cambiamos de lentes veremos la realidad de otra forma.

Eso es lo que pasa con el mandato imperativo. Si vemos la relación parlamento – elector desde esa única mirada, podemos creer equivocadamente que los primeros tienen carta abierta para “desobedecer lo que ofreció a sus electores”.

El mandato imperativo tiene un vínculo con el derecho privado en el que mandado obedece lo que el mandante indica. Esa misma figura no es aplicable en la relación política de la representación.

Por otro lado, el no sujetar al representante al mandato imperativo le faculta a tomar decisiones provisto de una herramienta que normalmente los ciudadanos la tienen en menor medida: LA INFORMACIÓN.

Un político tiene más fuente de información para tomar decisiones. Tiene su propio parecer, pero en el parlamento debe someterse a la disciplina partidaria. Por ello, en ese contexto hay un equilibrio inestable entre el mandato de representación (no imperativo), relación individuo y miembro de bancada (disciplina parlamentaria) y distancia / cercanía entre decisiones políticas colectivizadas (abarcan a toda la sociedad) y la relación que tiene la decisión misma sobre si involucra políticas públicas (orientaciones), valores y creencias (personales y compartidas con su comunidad) en el sentido de involucrarlas positiva o negativamente.

Sin embargo, cabe preguntarnos ¿El mandato imperativo es la única forma de ver el tema de la representación? Si lo vemos desde tal perspectiva, omitimos reconocer que los electores con mandato imperativo o sin él, influyen directa o indirectamente en las decisiones públicas. Si la respuesta es sí, entonces debemos entender que la relación de representación es más compleja y multidimensional. ¿Observan o no como en el congreso se nota el juego de las diversas influencias en el proceso de decisión?

Por otro lado, si observan el artículo 93 de la Constitución del Perú dice: ” Los congresistas representan la Nación. No están sujetos a mandato imperativo ni a interpelación. “Dice “los congresistas” no dice “el congresista”. Entonces, podemos interpretar que el mandato de representar a la nación es del “corpus” no del individuo. Quiere decir que, los congresistas representan a la nación, en la misma dirección, por la naturaleza del tipo de circunscripción electoral, los congresistas en conjunto representan a su circunscripción y cada cual tiene el “atributo” compartido con el otro.

Si lo vemos desde tal perspectiva, el representar al todo y a las partes no se contradice con representar a su vez a sus electores / región / nación.

Pero, si el congresista, los funcionarios y sus asesores le recalcan que el individualmente representan a la nación y que los “votos preferenciales” que obtuvo son sus votos, entonces el congresista “se las cree” que es un casi dios.

Recapitulamos: El mandato imperativo es un atributo que le permite al congresista tomar decisiones sin ser sometido a un mandato o presión formal, aunque si es influenciado y presionado por los grupos de interés, su partido al momento de tomar decisiones.

El mandato imperativo y la oferta electoral es el punto de inflexión en que los partidos políticos le trasladan al Congreso sus deficiencias al momento de conformar sus listas. Pueden leer “El problema le explota al Congreso” en http://www.politikaperu.org/articulos/doc.asp?id=199

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